La Alianza Mexicana contra el Fracking cumple 5 años

Tras un lustro de trabajo miles de personas en México ya saben que el fracking es un grave problema y se pronuncian por su prohibición. El tema ha alcanzado tal relevancia, que hace unas semanas el presidente electo se pronunció diciendo que “no vamos a usar ese método”.

Por: Claudia Campero Arena (@claucampero)

En el contexto de las discusiones de la Reforma Energética en 2013, un grupo de organizaciones nos reunimos para discutir un problema concreto del que se sabía muy poco en México pero que en Estados Unidos y otros países ya causaba estragos. Los promotores de la Reforma Energética repetían constantemente la necesidad de extraer un gas que estaban aprovechando en Estados Unidos y que en México se requería la reforma para explotar esta riqueza. Lo que dejaban convenientemente fuera del discurso es que ese gas requiere del uso de la fractura hidráulica o fracking para extraerse.

La reforma constitucional pasó. Aunque hubo oposición, la ausencia de una discusión desde los partidos políticos de los problemas ambientales que esta propuesta tenía fue una vergüenza y una demostración de las prioridades de las fuerzas políticas del país.

Cinco años después, el contexto ha cambiado de forma importante. La correlación de fuerzas en el ejecutivo y legislativo se volteará de cabeza. Para el tema del fracking, cinco años intensivos de trabajo han significado que miles de personas en México ya saben que el fracking es un grave problema y se pronuncian por su prohibición. Organizaciones en los estados que ya sufren el fracking o están amenazados por esta posibilidad han trabajado incansablemente por difundir información, hacer asambleas, actas de cabildo, educar representantes, realizar foros y talleres informativos, entre muchas otras cosas.

El tema ha alcanzado tal relevancia, que hace un par de semanas el presidente electo se pronunció diciendo que “no vamos a usar ese método”. La Alianza Mexicana contra el Fracking hemos recibido con agrado esta declaración, pero hemos dicho con claridad que es necesario que se prohíba por ley.

El proceso de formación que hemos tenido en la Alianza también nos ha colocado en una visión amplia de la necesidad de transitar a una sociedad que deje de utilizar combustibles fósiles y que realice esta transición en pleno respeto a los derechos humanos y con justicia social. Nos preocupa el impulso que el nuevo gobierno busca hacer a la extracción de hidrocarburos y a la construcción de infraestructura que prolongue esta dependencia. Si queremos detener el cambio climático, no tenemos tiempo que perder. Tenemos que trabajar de inmediato por cambiar las reglas del juego y apostar por cambios de fondo.

Celebramos cinco años de trabajo que han traído innumerables experiencias. El trabajo se intensificará pues todavía hay camino que recorrer por la prohibición del fracking y en defensa del agua y el territorio.

 

* Claudia Campero Arena es colabora con Food & Water Watch y es miembro de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

 

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