Feminización del transporte y política de movilidad

¿Es posible una movilidad urbana sustentable e incluyente sin la participación de las mujeres en los procesos de planeación, administración y gestión de la política de movilidad y de los sistemas de transporte?

Por: Abril Varela, Tannia Medina, Céline Jacquin y Gisela Méndez

When men plan transport, transport is planned for men. Con este planteamiento inició la conferencia Women Mobilize Women, realizada el 22 de mayo de este año en Leipzig, Alemania. El evento, organizado por Transformative Urban Mobility Initiative (TUMI)[1], se enfocó en analizar el papel de las mujeres en el sector del transporte, y contó con la participación de conferencistas de diferentes países, incluido México: representantes de organizaciones internacionales; consultoras; funcionarias de ministerios, secretarías u otras dependencias de transporte o movilidad; representantes de fundaciones, de empresas de tecnologías, de organizaciones civiles, de servicios de transporte privado, y contratistas.

¿Es posible una movilidad urbana sustentable e incluyente sin la participación de las mujeres en los procesos de planeación, administración y gestión de la política de movilidad y de los sistemas de transporte?

Las intervenciones de las conferencistas, basadas en experiencias propias y trayectorias profesionales, permitieron evidenciar los problemas que enfrentan las mujeres al integrarse a los sectores profesionales de la movilidad y el transporte, tradicionalmente masculinizados.

Un proceso de planeación sin perspectiva de género no reconoce las diferencias en el uso, el acceso y las necesidades de hombres y mujeres[2]. Al invisibilizarse las diferencias, no es posible identificar y dar solución a los desafíos específicos que enfrentan las mujeres como usuarias del transporte o sujetos de políticas en este rubro, como tampoco garantizar su derecho a la movilidad.

El derecho a una movilidad segura, eficiente y cómoda implica la inclusión de las mujeres en la esfera económica y social. El que estén limitadas en estos aspectos impacta en su capacidad de acceder a las oportunidades y los beneficios que ofrece la ciudad, como el empleo, la educación, la salud de sí mismas y de las personas que dependen de ellas, así como diversos equipamientos, bienes y servicios. Un diseño de sistemas de transporte sin perspectiva de género pone en duda su eficiencia, al no atender la demanda de más de la mitad de la población, que son mujeres, el sostén económico del 29 por ciento de los hogares[3].

En este escenario, la inclusión y el empoderamiento de las mujeres en los procesos de planeación y gestión, es una vía para transformar la movilidad urbana hacia una política y un transporte justos. Desde su rol de cuidadoras de otras personas, tanto hijos como familiares, la perspectiva de las mujeres comprende necesidades diversas, y por lo tanto es incluyente. A través del género, se invita a desarrollar una perspectiva de diversidad e inclusión.

La propuesta surgida del evento fue movilizar a las mujeres, creando redes que impulsen su participación en las diferentes áreas relacionadas con la política y la movilidad; redes que permitan dialogar alrededor del diseño, la normativa, la administración, la regulación y la evaluación de los sistemas y servicios de transporte para construir una política de movilidad para y por las mujeres.

Consideramos necesario seguir fomentando el debate, e invitamos a la comunidad a dar seguimiento a las diferentes plataformas, foros y redes, que en conjunto abren espacios de discusión y permiten el diseño de acciones para integrar la perspectiva de género, y con ello una mayor participación de las mujeres en el sector de la movilidad.

 

* El World Resources Institute (@WRIMexico) es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones, estableciendo vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano.

 

 

[1] Iniciativa de German Federal Ministry of Economic Cooperation and Development, con socios que incluyen a ITDP, WRI, ONU-Habitat y GIZ, entre otros; se ofrece apoyo técnico y financiero a ideas innovadoras en países en desarrollo para impulsar la movilidad urbana sustentable.

[2] Diversas investigaciones coinciden en considerar al género como un factor determinante de los patrones de movilidad al concluir, por ejemplo, que las mujeres tienen desplazamientos por motivos de viaje más heterogéneos a los de hogar-trabajo, vinculándose más a una movilidad del cuidado de otros; tiempos de viaje más cortos y en horarios que no necesariamente coinciden al de mayor congestión; así como que caminan más y utilizan menos el automóvil y la bicicleta. De ahí la importancia de contar con datos desagregados por género, indicadores e instrumentos de recolección que permitan aprehender estas diferencias y obstáculos en el uso y el acceso.

[3] El 29 por ciento de los hogares mexicanos es dirigido y sustentado por una mujer, cifra que se eleva al 36 por ciento en la Ciudad de México, según el conteo de población 2015 del INEGI.

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