¿El cierre de la UNAM afecta a los grupos porriles?

Tras las agresiones suscitadas en C.U preparatorias y facultades han parado labores como protesta en contra de los grupos porriles. Pero el cierre de instalaciones afecta directamente a los estudiantes y no a dichos grupos quienes en su inmensa mayoría no desarrollan actividades académicas.

Por: Erik Del Angel Landeros (@Erikdelangel)

El pasado 3 de septiembre, como es de todos conocido, un grupo de choque agredió a estudiantes del CCH Azcapotzalco y a personas que se encontraban en la explanada de Rectoría de la UNAM y sus inmediaciones. El rechazo a dichos acontecimientos fue generalizado en la opinión pública y la reacción de la comunidad universitaria no se hizo esperar.

El mismo día, en prácticamente todas las facultades y centros educativos de la Máxima Casa de Estudios se realizaron asambleas estudiantiles, en las cuales como es de costumbre es prácticamente imposible verificar que todos sean alumnos. Dichos ejercicios se siguieron realizando en otros espacios educativos en los que no habían ocurrido. La organización fue formidable para reaccionar a los actos de violencia en C.U. En ese sentido, los estudiantes han actuado rápido y categóricamente para rechazar la actividad de los grupos porriles en la Universidad. Merecen reconocimiento por parte de toda la comunidad universitaria por ponerse a la cabeza de la protesta contra la violencia en la UNAM por parte de este tipo de grupos.

No obstante, justo que grupos dirigidos quieran desestabilizar a la UNAM exige actuar con cautela para no generar un escenario del cual se puedan aprovechar o incluso que ellos mismos estén alentando mediante la infiltración. Si se mira en este contexto el paro de clases y labores en la UNAM, parecería que dicho cierre afecta directamente a los estudiantes y no a los grupos porriles y activistas, quienes en su inmensa mayoría no desarrollan actividades académicas. Más aún, el paro es una estrategia de protesta característica de estos grupos de choque, lo cual no quiere decir que no pueda ser utilizada o haya sido usada por los estudiantes. Pero en esta coyuntura de cambio político y de conmemoraciones de movimientos estudiantiles, dar el primer paso para una UNAM cerrada es muy crítico y peligroso.

Las facultades que cerraron sus puertas el 4 de septiembre fueron Filosofía, Ciencias Políticas y Psicología. Este martes, al menos 40 centros educativos más acordaron el paro de labores por 48 horas, casi de manera generalizada. Dos entidades más acordaron ampliar el cierre hasta el viernes, en un caso, y hasta el lunes, en el otro. Ojalá estos “alargues” no sean el inicio de un proceso prolongado más doloroso, la pólvora que inicia camino.

Los estudiantes y toda la comunidad universitaria deben seguir siendo muy activos, pero inteligentes y, por el bien de la UNAM, cambiar de forma de protesta en el futuro inmediato. Marcha y cierres de avenidas son iguales de eficaces que los paros, pero en éstos se evita que la Universidad caiga en manos de los mismos grupos contra los que se protestan. Sería lamentable que los intereses externos que quieren desestabilizar a la UNAM estén festejando el cierre de esta como un triunfo propio, mientras nuestros estudiantes se engañan pensando que es de ellos.

 

* Erik Del Angel Landeros estudió Relaciones Internacionales en la UNAM. Maestro de Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert. Su tesis de Maestría obtuvo el reconocimiento Genaro Estrada 2012. Fue Consejero Universitario estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Puedes contactarlo a través de su correo: [email protected]com.mx.

 

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