Regulación vs prohibición: líderes opinan

Informes internacionales plantean que el estatus legal de una sustancia debe depender del nivel de riesgo, frente a una variedad de escenarios que van desde el acceso sin restricciones, información sobre cómo reducir el daño, y los distintos grados de regulación ¿Sería esta una medida adecuada?

Por: Zara Snapp (@zarasnapp) y Jorge Herrera Valderrábano

 

El 24 de septiembre, la Comisión Global de Políticas de Drogas – compuesta por 22 líderes mundiales y ex jefas/es de Estado – presenta su informe titulado Regulación: el control responsable de las drogas. El informe muestra ejemplos de países como Uruguay, Canadá y estados en Estados Unidos como California, Massachusetts y Colorado, que ya han regulado legalmente cannabis, e instando a los Estados a tomar control de estos mercados. Mientras tanto, el mismo día, Trump lleva a cabo una reunión en la Asamblea General de las Naciones Unidas con líderes de países que, bajo mucha presión, han firmado un documento regresivo que no toma en cuenta la realidad actual en mucho del mundo especialmente en América Latina.

El “llamado global a la acción sobre el problema mundial de las drogas”, es un evento patrocinado por los Estados Unidos para endurecer las políticas de drogas un día antes de la presentación del Presidente Trump en la Asamblea General de Naciones Unidas. Por lo menos 120 países – México incluido – han suscrito un documento que no es oficial ante la ONU, y que es contradictoria a las políticas de muchos de esos países.

De los 196 países de la ONU, dos (Uruguay y Canadá) han regulado el mercado de cannabis, tres (Colombia, México y Argentina) para uso medicinal; y uno (Bolivia) permite el cultivo de la hoja de coca bajo su Constitución. Al otro lado del mundo, Europa es conocido por su acceso a cannabis medicinal y las buenas prácticas en reducción de riesgos. Estados Unidos se mantiene la prohibición a nivel nacional y lo impulsa en los foros internacionales, pero nueve de sus estados han regulado para uso adulto (recreativo). Mientras tanto, la mano dura azota en Latinoamérica. Es la hipocresía del norte, frente al sur global.

El informe de la Comisión Global muestra un amplio espectro de legalidad para las drogas, que van más allá de la prohibición. El estatus legal de una sustancia debe depender del nivel de riesgo, frente a una variedad de escenarios que van desde el acceso sin restricciones, información sobre cómo reducir el daño, y los distintos grados de regulación. El informe explica que una regulación efectiva del mercado brinda control estatal dentro de una esfera de mercado en la que no hay ningún control: se establece un rol definido para las agencias encargadas de aplicar la ley.

El documento que envió Trump pretende levantar el combate armado frente al narcotráfico, queriendo hacer resurgir políticas que no solo se ha demostrado no funcionan en términos de la reducción de la oferta y demanda de las drogas, y claramente sin tomar en cuenta los avances en la materia, y sin hacer mínima mención de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La corrupción, la violencia y la desestabilización económica pueden volverse obstáculos serios para la gobernanza democrática, y hará difícil (si no es que imposible), alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 para una gran cantidad de personas en las regiones más afectadas.

La Comisión Global de Políticas de Drogas ha puntualizado la forma en la que una reforma a la política actual de drogas abonaría a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El informe proporciona recomendaciones muy puntuales para avanzar en adoptar un enfoque internacional distinto, basado en los derechos humanos. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas deberían considerar urgentemente las diferentes opciones para modernizar el régimen internacional de fiscalización de drogas, a fin de satisfacer las necesidades de todas las personas impactadas por la política actual.

Los Estados Miembros, la sociedad civil y la comunidad científica deberían aprenderle algo a Trump: iniciar diálogos formales e informales en foros multilaterales clave para trazar un camino hacia las reformas, y acercar el mundo al objetivo de las convenciones sobre drogas, de proteger la “salud y el bienestar de la humanidad”. Para que el marco internacional de drogas sea eficiente, debe alejarse del paradigma represivo actual y reflejar un enfoque en la salud, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Fundamentalmente, las reformas deben introducir la posibilidad de que los países regulen las drogas.

 

* Zara Snapp es cofundadora de Instituto RIA (México), integrante del Colectivo Drogas, Política y Cultura, consejera de ReverdeSer Colectivo y asesora internacional con Acción Técnica Social (Colombia). Es autora de Diccionario de Drogas, publicado por Ediciones B en 2015.

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