Asegurar los derechos a migrantes, reto para Sheinbaum

Ciudad de México es el hogar del 8% del casi millón de extranjeros que residen en México y recibe cerca del 80 % de los refugiados del país.También se ha convertido en uno de los destinos más frecuentes de los mexicanos deportados y retornados.

Por: Savitri Arvey (@SavitriArvey)

La jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaumplanea implementar la agenda política más progresista que la capital haya conocidoen la cual se incluyen propuestas en materia de derechos de la mujer, la comunidad LGBTQ, los pueblos indígenas, la protección del medioambiente, así como la lucha contra la corrupción y la inseguridad. Sin embargo, hay una población minoritaria que no ha incluido en su plataforma, ni en la campaña electoral, ni durante la transición: los migrantes.

Ciudad de México es el hogar del 8 del casi millón de extranjeros que residen en Méxicosegún los últimos datos de INEGI, y recibe cerca del 80 % de los refugiados del país. También se ha convertido en uno de los destinos más frecuentes de los mexicanos deportados y retornados, que llegan a la ciudad en busca de mejores oportunidades de empleo o porque no pueden regresar a sus estados natales como Michoacán, Veracruz y Guerrero, debido a cuestiones de violencia e inseguridad.

En las últimas dos administraciones de la ciudad, los migrantes hasido un tema central de discusión. En 2006, el gobierno de la ciudad creó la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC), que brinda servicios a “pueblos indígenas y comunidades étnicas, huéspedes, migrantes y sus familiares”. Mientras que, en 2011, se aprobó una de las leyes estatales más progresivas del país: “La Ley de Atención a Migrantes y Movilidad Humana en el Distrito Federal”. En ésta, la movilidad humana se considera un derecho y las autoridades de la ciudad han sido las encargadas de velar por la igualdad e inclusión social, así como luchar contra la xenofobia y la discriminación. Años después, en 2017, el ex jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera incluso declaró la ciudad como un santuario para los migrantes.

No obstante, aún existe una brecha significativa entre la ley visionaria de la ciudad y su implementación; y es Sheinbaum quien enfrentará el desafío de poder asegurar que los migrantes tengan acceso a los servicios que por ley están garantizados.

Uno de esos migrantes, Jorge, trabaja como portero en el edificio de mi oficina, en la Colonia Anzures. Originario de Michoacán, vivió catorce años en el estado de Washington antes de que lo repatriaran a Ciudad de México y, y desde entonces, cada trámite necesario para vivir en la ciudad ha sido burocráticamente complicado, y en varias ocasiones imposible de realizar. Como muchos otromigrantes, el primer reto al que se enfrentó fue el de obtener un documento que avale su identidad o contenga su información personal básica.

En la administración pasada, la SEDEREC empezó a ofrecer a todos los migrantes, sin importar la situación legal de su estancia en México, una identificación que puede usarse para tener acceso a los programas sociales y servicios que ofrece el gobierno de la capital, como los de salud, por ejemplo. El problema es que para tramitar esta tarjeta tienen que presentar alguna identificación válida. En el caso de los migrantes centroamericanos, cumplir este requisito se vuelve complicado, especialmente para muchos que han sido asaltados en su trayecto desde la frontera del sur, y para otros tantos migrantes retornados que perdieron su documentación en los años que vivieron en Estados Unidos o les fue confiscada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Cabe aclarar que la credencial del SEDEC no garantiza el acceso a dichos servicios; migrantes han informado de casos en los cuales entidades de gobierno, doctores y empleadores han rechazado la credencial del SEDEC como forma oficial de identificación; inclusive existen casos de migrantes centroamericanos que fueron denunciados a las autoridades migratorias tras haber usado dicha credencial para identificarse.

Otro problema para los migrantes es encontrar un trabajo formal para mantenerse económicamente en su regreso al país. Al identificar este desafío, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo de Ciudad de México (STyFE) comenzó a ofrecer un seguro de desempleo mensual por $2,264 durante seis meses a los refugiados y migrantes deportados. En la práctica, dicha ayuda no es recibida por los migrantes en los primeros meses de su estancia en la ciudad, el periodo en el que el apoyo es realmente apremiante. El trámite puede alargarse por meses: todavía después de que Jorge recibió la tarjeta del banco, pasaron varios meses más hasta que los depósitos del programa de la STyFE se reflejaron en su cuenta. 

“Pero eso no es nada comparado con inscribir a mis hijas en la escuela”, explica Jorge. Sus hijas nacieron en Estados Unidos y vinieron a México con pasaportes estadounidenses. Anteriormente, las escuelas pedían el CURP como requisito para la inscripción, ante lo cual diversas organizaciones de la sociedad civil mostraron desacuerdo, puesto que los hijos de migrantes retornados pueden pasar meses y hasta años en los trámites del Registro Civil para obtener su ciudadanía. Como consecuencia de estas presiones, la reforma de la Ley General de Educación en 2017 simplificó el proceso y eliminó el requisito del CURP. En esencia, con esta reforma se garantiza el acceso de todos los estudiantes a la educación básica y secundaria, sin importar su situación migratoria o la de sus documentos. 

Sin embargo, no todas las escuelas respetan la nueva política. Por ejemplo, en la escuela donde estudian las hijas de Jorge recientemente empezaron a amenazar con expulsarlas si no presentaban una identificación oficial. Desesperado por mantenerlas en la escuela, Jorge se enfrentó al reconocimiento de las nuevas reglas por parte de los funcionarios en el Registro Civil de su delegación resultando en la no obtención de los documentos hasta el momento. Si a esto se le suma el bullying que las niñas han sufrido por no hablar español como sus compañeros, la transición ha sido realmente compleja para toda su familia. 

En la campaña electoralSheinbaum propuso eliminar la SEDEREC, siguiendo la iniciativa de austeridad en el gobierno de AMLOsin embargo, posteriormente anunció que la va a mantener para apoyar a los pueblos indígenas. A pesar de esta decisión, su administración todavía no ha trazado ningún plan para los migrantes, así que bien vale la pena poner en la mesa de discusión algunas propuestas iniciales. El nuevo gobierno podría reevaluar la credencial del SEDEREC con el propósito de asignar sus recursos con mayor eficiencia. Una opción más sería la creación de campañas informativas y capacitaciones para los funcionarios escolares y los servidores públicos de los diferentes niveles de gobierno que reciben a los migrantes y otros grupos vulnerables; de esta forma, se asegura que estén informados de cuáles son las políticas que existen y cómo se deben implementar adecuadamente. 

Ciudad de México ha liderado al país con su discurso promigrante en los últimos dos sexenios, pero aún queda un caminlargo por recorrer con el objetivo de garantizar que los migrantes tengan acceso a servicios básicos, como la expedición de documentos de identificaciónasí como educación y salud. En este sentido, la administración de Claudia Sheinbaum tiene en materia de migración una gran oportunidad para contribuir a la construcción de una capital más inclusiva para todos sus habitantes, incluidos los migrantes. 

 

* Savitri Arvey es investigadora asociada de Fundación IDEA, especializada en migración, y estudiante de maestría en políticas públicas en la Universidad de California, San Diego. Recibió la beca de investigación de la Fundación Tinker para el verano 2018.  

 

** Traducción por Bianca Garduno Bello.

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