La educación inclusiva y la Corte

Con casi 50 años de existencia, la educación especial solo ha perpetuado la discriminación, la segregación y la exclusión de las niñas y niños con discapacidad. La SCJN tiene la oportunidad de garantizar el derecho de los niños a la educación en igualdad de condiciones.

Por: Alejandra Donají Núñez (@aledenuez)

Cuando hablamos de educación pública, en realidad nos referimos a un sistema educativo que brinda educación de distintos tipos y calidades. Ejemplos de esta asimetría educativa que lo cruza todo -el presupuesto, la geografía, las condiciones de las escuelas, la información, la discriminación- se pueden advertir en la modalidad.

En lo específico en esta ocasión me voy a referir a la educación especial ya que la Suprema Corte de Justicia decidirá este miércoles 03 de octubre sobre su procedencia (AR 714/17).[i]

Todos los argumentos jurídicos han sido expuestos. La educación especial es inconstitucional a la luz de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (CDPD) y de la recomendación específica por parte del Comité CDPD. Incluso, la obligación del derecho a educación en igualdad de condiciones fue comunicada por los jóvenes con discapacidad que ahora defienden sus derechos ante los propios ministros. Todo lo que se ha podido hacer se ha hecho.

Así, que este texto solo es para brindar un poco de contexto sobre la realidad que ha dejado la educación especial en el país.

A grandes rasgos, la educación especial surgió en el país por decreto presidencial a fines de 1970 con la finalidad de atender a personas con “deficiencia mental, trastornos de audición y lenguaje, impedimentos motores y trastornos visuales”[ii]. La educación especial ofreció servicios de carácter clínico-terapéutico que se clasificaron en dos vertientes: indispensable y servicios complementarios.

A la fecha la educación especial, con sus dos vertientes continúa. En México se cuenta con servicios escolarizados como los Centros de Atención Múltiple (CAM), y los servicios de apoyo a la educación regular como las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) y los Centros de Atención Psicopedagógica de Educación Preescolar (CAPEP)

Pero su existencia, desde casi 50 años, solo ha perpetuado la discriminación, la segregación y la exclusión de las niñas y niños con discapacidad. Vulnera su dignidad y su derecho a la educación e incluso genera que como adultos se enfrenten a una desigualdad prácticamente infranqueable.

Algunos datos. Más de la mitad de los niños, niñas y jóvenes con discapacidad no asisten a la escuela. La ENADID 2014 identificó que el 53.5 % de la población con discapacidad de 3 a 29 años de edad no asiste a la escuela.[iii] La educación especial no las está acercando a la escuela, incluso, únicamente 84,192 personas con discapacidad reportaron recibir beca para estudiar.[iv]

Además, la SEP tiene conocimiento de que en el periodo escolar 2016 -2017 la educación especial –tanto escolarizada como de apoyo- atendió a 600,263 personas[v]; pero por su parte, el CEMABE nos permitió conocer que 1,012,065 alumnos utilizan o requieren herramientas de apoyo para su desarrollo educativo.

Podemos intuir que hay muchos niños y niñas que asisten a la escuela que requieren apoyos y que no los reciben; y muchos otros que ni siquiera van.

Los resultados educativos lo afirman, las personas con discapacidad se encuentran sujetas a una enorme desigualdad en materia educativa, que incluso –como siempre- repercute desproporcionadamente en las mujeres.

El promedio de escolaridad de las mujeres con discapacidad es de 4.7 grados contra 5.7 de los hombres con discapacidad y 9.8 grados de la población general. El 25.8 % de las mujeres con discapacidad son analfabetas contra el 19 % de los hombres con discapacidad y contra el 3.8% de la población sin discapacidad.[vi]

Además, como carencia social, el rezago educativo afectó más a la población con discapacidad que a la población indígena o a los niños, y repercute directamente en su calidad de vida.[vii] Al 2016 hay 4.3 millones de personas con discapacidad en rezago educativo, lo que va de la mano con que el 60 % de las personas con discapacidad vivan en pobreza.

De apoyos también es necesario hablar. Menos del 30 % de las escuelas primarias y 1 de cada 6 secundarias cuentan con personal de apoyo para atender a estudiantes con discapacidad[viii] El 70 % de los grupos de 6° de primaria, y el 80 % de los de tercero de secundaria que tienen estudiantes con discapacidad visual no cuentan con ningún material de apoyo educativo, como libros en braille, audiolibros o lupas. El 80 % de los mismos grupos con alumnos con discapacidad auditiva están en la misma situación, sin recursos, sin que siquiera haya una persona que hable Lengua de Señas Mexicana.[ix] Decir que están en el abandono es poco.

La educación especial consolida la segregación y la exclusión educativa de las personas con discapacidad al forzarlos a estar en una escuela escolarizada separada, o en la regular sin apoyos.

La discapacidad no puede ser motivo de discriminación, y sin embargo, lo ha sido en materia educativa. Contrario a lo que usualmente se considera la educación especial no es un beneficio sino una condena al abandono.

La educación especial es actualmente para casos excepcionales; los CAMs son el 0.7 % del total de las escuelas, pero eso no quiere decir que se necesiten más escuelas segregadas, sino que se requiere que existan apoyos en la escuela regular.

Lo que se necesita es fortalecer la educación regular. Es imperioso impulsar un sistema de apoyos reales en el sistema de educación regular que garantice los derechos de los niños y niñas con discapacidad y que brinde herramientas a los maestros. Quiero enfatizar que esto no es lo mismo que educación especial en sus diversas vertientes, la aproximación que se requiere (que de paso es obligatoria) corresponde a generar el sistema de apoyos necesario en la educación regular a efecto de eliminar las barreras a las que se enfrentan.

Y sí los niños y las niñas con discapacidad son los principales afectados, pero tampoco podemos olvidar a los padres que se quedan sin opciones, a los maestros que no tienen apoyos en el salón de clases, el mensaje que manda a sociedad respecto a que no es válido discriminar por motivos de discapacidad ni tampoco que a las sociedades a las que le va mejor son las menos desiguales.

En un país con tanta desigualdad, la apuesta para mejorar la situación de las personas tiene que incluir forzosamente la garantía de educación en igualdad de condiciones para todos; sin que las condiciones sociales de la persona determinan el nivel y la calidad de educación que recibe.

Tengo esperanza en que la Corte considerará las obligaciones legales que se han adquirido, que lo exclusivo no puede ser inclusivo, que lo especial no es inclusivo ni para casos excepcionales (eso ni funciona ni existe) y que garantizará el derecho de los niños a la educación en igualdad de condiciones.

No hay medias tintas, el que exista la educación especial genera exclusión y abandono. No es una ayuda especial ni un apoyo, es discriminación y segregación y afecta desproporcionadamente a las mujeres con discapacidad.

Pueden acompañar la campaña uniéndose a los hashtags #SupremaCorteInclusiva #DiscapacidadYDerechos.

No quiero dejar de señalar que mi hermana hace unos años deseaba entrar a estudiar al Anglo Americano Sur. En respuesta, la escuela hizo todo lo posible por impedirle la entrada, incluyendo cuestionamientos injustificadamente violentos del porqué quería estar ahí. Esto no debería suceder, el estándar tiene que ser todos en la escuela sin que nadie decida que a lo excepcional se le puede excluir.

 

 

 

[i] El caso lo acompaña la Clínica Jurídica de la UNAM.

[ii] SEP, Foro de consulta nacional para la revisión del modelo educativo, consultado aquí.

[iii] INEGI, Estadísticas a propósito del día internacional de las personas con discapacidad 2015, (2015) pág. 9 consultado en: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/discapacidad0.pdf

[iv] CEMABE 2013.

[v] SEP, Principales cifras del Sistema Educativo Nacional 2016-2017, (2017), pág. 27 consultado aquí.

[vi] TRANSVERSAL, Informe sobre la situación de las mujeres con discapacidad (2018) consultado aquí.

[vii] CONEVAL, Informe de Pobreza en México (2014), pág. 70

[viii] INEE, La educación obligatoria en México Informe 2017, (2017), pág. 93.

[ix] Ibídem, págs. 93 y 94

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