Entendamos el problema de salud en América Latina

Los retos en materia de salud en América Latina no son menores. Sin embargo, la población en la región está viviendo una transformación que permite pensar que es el mercado ideal para que la innovación y nuevas tecnologías sean parte de la solución a dichos retos.

Por: Alberto Saracho y Jessica Beitman

El pasado 25 de septiembre, en Bogotá, Colombia, se llevó a cabo una reunión con distintos think tanks del mundo para analizar los retos que enfrenta América Latina en términos de acceso a servicios de salud de calidad. Además, se discutió cómo la innovación en medicamentos, tratamientos y servicios de salud puede contribuir a reducir y atender los principales retos en la materia. Este artículo presenta las principales conclusiones.

América Latina enfrenta retos significativos en términos de salud pública. A veces, el problema se vislumbra con tal magnitud que es difícil desmembrarlo para estudiar soluciones. Con el riesgo de sobre-simplificar, dichos retos se pueden agrupar en seis grandes temas:

  1. Acceso a servicios de salud

Aun cuando la mayoría de los países de la región han podido reducir el rezago en términos de acceso a servicios de salud, parte importante de los latinoamericanos sigue sin tener acceso a servicios de salud. En particular, las poblaciones en condición de vulnerabilidad en la región tienen mayores complicaciones de acceso. Adicionalmente, en la mayoría de los países, aún existe el reto de mejorar la cobertura de seguros de salud, públicos o privados. Esto se debe, en parte, a que en muchos casos el acceso a servicios de seguridad social está predeterminado por la condición de empleo de las personas. La suma de estos factores tiene como resultado que casi la mitad del gasto en salud en la región es gasto de bolsillo.[1]

En este contexto, han surgido modelos innovadores del sector privado para atender este mercado. En el caso mexicano, destaca el servicio de atención médica en consultorios anexos o cercanos a farmacias, que operan a precios accesibles para un número importante de mexicanos. Así, parte de la población atiende situaciones básicas de salud a costos y tiempos alineados con sus necesidades. Dicho modelo ha crecido a nivel tal que se estima que el número de consultas diarias brindadas en consultorios adyacentes a farmacias es similar al de las consultas diarias que ofrece el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el sistema de salud más grande del país. Sin embargo, es importante considerar que aunque aumenta el acceso básico a servicios de salud, no sustituye el espectro más amplio de servicios que la atención de primer nivel debe brindar. Por ejemplo, estos consultorios no están diseñados para implementar acciones preventivas, campañas de vacunación o seguimiento a enfermedades crónicas. 

  1. Transición epidemiológica

Al igual que en otras partes del mundo, los cambios en la alimentación y estilos de vida han favorecido el aumento en la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y oncológicas, entre otras. Esto significa un reto importante para los sistemas de salud latinoamericanos, pues la naturaleza de las enfermedades crónicas no transmisibles implica que requieren atención a largo plazo. Particularmente cuando se desarrollan complicaciones, dichas condiciones se traducen en tratamientos de alto costo para los sistemas de salud, así como potencialmente altas tasas de morbilidad. Ello, a su vez, tiene un costo en las economías de la región y en la calidad de vida de las familias.

Una complicación adicional es que el tratamiento y control de este tipo de enfermedades involucran no solo a la oferta tradicional de los sistemas de salud, sino también requieren la participación activa y corresponsable de las personas que padecen la condición. Las enfermedades crónicas no funcionan como las infecciosas, en las cuales el paciente asiste al centro de salud, se le administra un tratamiento y sale curado – por ejemplo, un paciente que llega con cólera al centro de salud, se le administran sales de rehidratación oral y se olvida del problema. El control de enfermedades crónicas como la diabetes requiere que el paciente modifique de forma permanente hábitos diarios – como su alimentación y niveles de actividad – requiriendo un esfuerzo activo y continuo a lo largo de los años. En su mayoría, los sistemas de salud latinoamericanos y las poblaciones que atienden no están preparados para enfrentar dichos retos.

  1. Calidad de la atención médica

Además de los retos impuestos por la transición epidemiológica mencionados previamente, los sistemas regionales de salud se enfrentan a desafíos sustantivos en la calidad de la atención médica. En parte, éstos últimos están asociados a los recursos de capacitación, tecnológicos y materiales con los que cuenta el personal médico y de enfermería de América Latina.

La corresponsabilidad en la atención, las características de enfermedades crónicas y los costos que éstas implican, derivan en una necesidad urgente de mejorar la calidad del servicio.

Existen distintos ejemplos de cómo la tecnología, a través de la telemedicina y otras innovaciones, puede contribuir a mejorar la calidad y los resultados de los sistemas de salud. Desde la optimización de camas en hospitales usando modelos de inteligencia artificial, rehabilitación y tratamiento de fobias a través de realidad virtual, modelos de apoyo remoto entre pares, hasta el uso de dispositivos móviles para el seguimiento de pacientes con cáncer, la tecnología se encuentra cada vez más presente en la provisión de servicios de salud. Sin embargo, para que ésta tenga una inmersión exitosa en América Latina, se necesitan atender al menos dos problemas:

  • Acceso a la tecnología: es necesario que pacientes, médicos y proveedores de servicios tengan acceso a la conectividad sin importar ingreso, ubicación, edad o género. Adicionalmente, esa conectividad debe contar con los estándares necesarios para potencializar el aprovechamiento de los beneficios de la tecnología, como la mínima latencia posible.
  • Ciberseguridad: poca información debe estar tan protegida ante potencial abuso y mal uso como la información médica de pacientes y centros de salud. Para ello, es necesaria la adecuación de distintas legislaciones para estandarizar la información y la seguridad, así como establecer y ejecutar sanciones a quienes hagan mal uso de ella.
  1. Desigualdad

Al igual en muchos otros temas de política pública, la desigualdad presente en América Latina incide también los sistemas de salud. Mientras existen grupos poblaciones que pueden acceder a servicios de salud similares en calidad y resultados a los mejores sistemas del mundo, existen mayorías que acceden a un servicio de mala calidad, y con resultados inferiores a los primeros. Situación similar se puede observar entre poblaciones rurales y urbanas, así como con las poblaciones indígenas de la región.

Esto se vuelve aún de mayor importancia al considerar que la transición epidemiológica ha hecho que las poblaciones rurales y de menores ingresos – tradicionalmente más afectadas por desnutrición y enfermedades infecciosas – ahora también se enfrentan a enfermedades no transmisibles como la diabetes, la hipertensión y enfermedades renales.

  1. Financiamiento

Todos los retos descritos anteriormente tienen, a su vez, como consecuencia, un reto transversal: la necesidad de encontrar maneras de hacer más con menos. Es decir, financiar la prevención y el tratamiento de enfermedades cada vez más complejas, caras y duraderas. El uso de tecnología y medicamentos cada vez más sofisticados, hacen que los sistemas de salud en América Latina se enfrenten a un reto de financiamiento significativo.

Esto se ve agravado por la transición demográfica en la que se encuentra la región, que tendrá como consecuencia que en los próximos 30-45 años varios de estos países cuenten con una población mayoritariamente en edad no laborable. La transición demográfica traerá consigo la necesidad de financiar pensiones y una carga adicional a los sistemas de salud.

  1. Situaciones de coyuntura

Finalmente, existen retos de corto y mediano plazo relacionados con las dinámicas económicas y políticas a las que se enfrenta la región. Existen dos temas principales que tener en el radar. Primero, el éxodo de un número importante de venezolanos que buscan mejores oportunidades económicas fuera de su país, y que han traído consigo una carga inesperada para los servicios de salud de otros países de la región; en particular para Brasil y Colombia.

El segundo fenómeno es la emigración importante de habitantes de países centroamericanos debido a la violencia e inseguridad en la zona. Aun cuando una parte importante de estos migrantes busca ingresar a Estados Unidos, lo hacen cruzando otros países centroamericanos y México, sobre los cuales se impone una demanda adicional de servicios de salud.

Los retos en materia de salud en América Latina no son menores. Sin embargo, la población en la región está viviendo una transformación que permite pensar que es el mercado ideal para que la innovación y nuevas tecnologías sean parte de la solución a dichos retos. Con una población combinada de más de 600 millones de personas, los latinoamericanos estamos desarrollando un perfil empoderado por la tecnología: tres cuartos de la población estará conectada a internet mediante dispositivos móviles para finales de esta década, siendo uno de los grupos más ávidos y comprometido con el uso de redes sociales. Ello está generando una población que tiene cada vez más herramientas a su alcance. Será fundamental que las políticas públicas adoptadas por los gobiernos en la región arropen este contexto y potencialicen el poder que tiene la innovación para enfrentar los diversos retos en materia de salud.

 

* Alberto Saracho es socio fundador de C230 Consultores y Fundación IDEA, y actualmente lidera la cartera de proyectos de innovación, salud y desarrollo económico. Jessica Beitman es Coordinadora de Proyectos en C230 Consultores y Fundación IDEA, y está encargada de la gestión de proyectos relacionados con salud pública.

 

Referencias: 

[1] Se entiende como gasto de bolsillo aquel gasto que las personas u hogares hacen directamente de su ingreso disponible.

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