Doña Nieves, no está sola

Doña Nieves podría simplemente aceptar el dinero y mudarse a otro lado, pero algunos han de pensar que por motivo de su “ignorancia” y “terquedad” prefiere “irse por la difícil”. Sin embargo, esta perspectiva ignora por completo que Doña Nieves no está luchando por defender una simple propiedad: está luchando por defender su derecho a la vivienda.

Por: Carlos Luis Escoffié Duarte (@kalycho)

A pesar de la cancelación anunciada del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, continúa la construcción de la carretera que conectaría la terminal con las autopistas cercanas. Eso quiere decir que la casa de Doña Nieves Rodríguez sigue en peligro. Y ella también.

No se le avisó. No se le consultó. Simplemente vio llegar la maquinaria que removía tierra y traía concreto. Desde eso Doña Nieves Rodríguez Hernández está luchando por no ser desalojada de su casa, sobre la cual trazaron la ruta de lo que sería la autopista Pirámides-Texcoco. A pesar del anuncio de la eventual cancelación del NAIM, la construcción y los peligros que ella enfrenta continúan: la semana pasada fue amenazada de muerte para que abandonase su casa. Sin embargo, ella se quedó. Y ahí sigue. Con el apoyo de actores como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), ha logrado impedir hasta ahora el paso del personal y la maquinaria de las empresas CIPSA y Pinfra.

Mientras Doña Nieves sigue luchando por salvar su vivienda, este domingo entre 5.500 y 7 mil personas –de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México- marcharon en contra de la cancelación del NAIM. La llamada #MarchaFifí se destacó, entre otros, por alusiones constantes al desarrollo y a las afectaciones que la cancelación generaría en detrimento de las inversiones que ya se han realizado en el proyecto.

Para muchos –especialmente para los empresarios involucrados en la construcción de la carretera– Doña Nieves es una piedra más en el zapato que caprichosamente se impone para impedir “el crecimiento” y la “derrama económica”, afectando el patrimonio de quienes ya han arriesgado en la obra. Algunos pensarán que Doña Nieves podría simplemente aceptar el dinero y mudarse a otro lado, pero que por motivo de su “ignorancia” y “terquedad” –“azuzada” por activistas de derechos humanos– prefiere “irse por la difícil”. Sin embargo, esta perspectiva ignora por completo que Doña Nieves no está luchando por defender una simple propiedad: está luchando por defender su derecho a la vivienda.

Hace mucho que los estándares internacionales de derechos humanos han diferenciado el derecho a la propiedad del derecho a la vivienda.[1] Éste último no consiste únicamente en poseer cuatro paredes y un techo sobre la cabeza: como señalaba María José González Ordovás, el derecho a la vivienda es “el derecho a habitar”, “a vivir en un lugar donde la dignidad no se vea socavada por el entorno”.[2] El resguardo que otorga no es únicamente al cuerpo físico de la persona que en ella habita, sino su memoria, sus proyectos de vida y su identidad.[3]

Desde los textos bíblicos[4] hasta manifestaciones de la cultura popular como la película Up (2009), la experiencia de la pérdida del hogar prevalece en nuestro ideario como una de las experiencias más traumáticas –al menos entre las ajenas a la muerte-. El reconocimiento de la vivienda como una necesidad elemental es tal que en él convergen desde comunistas y anarquistas hasta libertarios. No obstante, sobran las rupturas y desacuerdos en los casos en los que el derecho a la vivienda entra en conflicto con el derecho a la propiedad. Como es el caso de Doña Nieves.

En diciembre de 2016, en el marco del proceso Constituyente de Ciudad de México, el panista Roberto Gil Zuarth y el morenista Jaime Cárdenas tuvieron un acalorado debate sobre el derecho a la vivienda en el programa Si me dicen no vengo de Joaquín López-Doriga. Gil Zuarth parecía escandalizarse ante la hipótesis de que, en determinados casos, el derecho a la vivienda pueda prevalecer sobre el derecho a la propiedad.

“La propiedad privada tiene un marco de ejercicio y el derecho a la vivienda tiene un conjunto de mecanismos de realización. Ahí está por ejemplo el INFONAVIT, lo que hace el FOVISSSTE, en fin. Yo no encuentro una posibilidad de subordinar el derecho a la propiedad por el derecho de vivienda (sic) de otra persona. No conozco un caso y me asustaría verlo en alguna circunstancia.”[5]

El planteamiento de Gil Zuarth no es ni de su autoría, ni es exclusivo de él. La sacralidad del derecho a la propiedad ha permeado desde los trabajos de figuras como Adam Smith, Carl Menger y Von Mises, entre otros. En América Latina, uno de los principales referentes de esta perspectiva durante la segunda mitad del Siglo XX fue Hernando de Soto, cuyas ideas tuvieron un gran impacto en las políticas estatales de vivienda en nuestros países. A decir del economista peruano, el papel de la vivienda es otorgar a las personas de títulos de propiedad por medio de los cuales puedan participar en el mercado.[6] Es decir, desde esta perspectiva, la función de la vivienda sería tener una propiedad para poder hipotecarla, acceder a créditos y, así, poder aumentar las propiedades. Y ya. Esta visión no solo ha demostrado su fracaso en la práctica, sino que ha sido ampliamente criticada.[7]

Desde esa lógica liberal clásica, basada en la mera acumulación, muchos podrían entender como una terquedad la lucha de Doña Nieves, pudiendo simplemente aceptar alguna cantidad a cambio e irse. Sin embargo, su lucha es por defender no solo un patrimonio de inversión, sino un resguardo simbólico, social, psicológico y afectivo.[8] Su vivienda no son solo los muros que levantan su casa: es su rutina, los campos que la rodean, los periodos de siembra y los de cosecha, lo que vivió con su difunto esposo y el espacio en el que desarrolla sus proyectos de vida familiar.

Es imposible determinar una prelación de derechos o definir a priori cuál debe prevalecer sobre los otros en cualquier caso de colisión. Caso por caso debe realizarse un ejercicio de ponderación para determinar hacia qué derecho debe inclinar la balanza en atención a las circunstancias fácticas. Sin embargo, para personajes como Gil Zuarth, la ponderación es innecesaria: el derecho a la vivienda no puede prevalecer sobre el derecho a la propiedad. Nunca. No es posible saberlo, pero de sus expresiones en el programa de López-Doriga podría inferirse que la actitud de Doña Nieves es la imposición de una pequeña y humilde casita en contra de millones de pesos de inversión.

Pero el caso de Doña Nieves no se resuelve a través de un análisis mercantilista que se sopesa cuantitativamente –quién tiene más, quién tiene menos; quién puede ganar más con la operación, quién no genera ganancias con su oposición-. Debe ser resuelto a través de un análisis cualitativo.

No es compatible con un Estado Social de Derechos que se permita y normalice que proyectos de tal magnitud invisibilicen la vida humana sobre la cual pretenden edificarse. Tampoco pueden permitirse apologías a un derecho de preferencia para quienes más poseen y más pueden ganar, por encima de quienes únicamente desean seguir habitando sus vidas con lo poco o mucho que tienen.

 

* Carlos Luis Escoffié Duarte es litigante independiente en derechos humanos. Miembro investigador del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Yucatán. Colaborador en Techo México y en el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes.

 

Referencias:  

[1] A saber, el derecho a la vivienda ha sido reconocido, entre otros, en el artículo 25.1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el artículo 11.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en el artículo 5.e.iiii de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial; en el artículo 14.2.h. de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; en el artículo 27 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y en los artículos 9.1.a, 28.1 y 28.2.d de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

[2] González Ordovás, María José, “El derecho a la vivienda. Reflexiones en un contexto socioeconómico complejo”, Editorial Dykinson, Madrid 2013, p. 77.

[3] Pallasmaa, Juhani, “Habitar”, traducción de Alex Giménez Imirizaldu, Editorial Gustavo Gili, Barcelona 2016, p. 16.

[4] Algunas referencias bíblicas en las que podemos encontrar una relación entre la pérdida del techo y la desventura son: “Hasta esta hora padecemos hambre, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos abofeteados y no tenemos dónde vivir.” (1 Corintios 4:11). “Los que comían delicados manjares quedaron desolados en las calles; los que se criaron entre carmesí abrazaron los estercoleros.” (Lamentaciones 4:5). “Entonces mandará el sacerdote arrancar las piedras en que esté la marca, y las echarán fuera de la ciudad, en un lugar inmundo.” (Levítico 14:40). “El día en que castigue las transgresiones de Israel, castigaré también los altares de a Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar y caerán a tierra. Y derribaré la casa de invierno junto con la casa de verano, y las casas de a marfil perecerán; y muchas casas serán destruidas, dice el señor.” (Amós 3:14-15). “Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y de manos, y tomadle y echadle a las a tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.” (Mateo 22:13).

[5] Tomado textual de la transmisión del programa Si me dicen no vengo. Puede consultarse el video de la transmisión a través de este enlace.

[6] De Soto, Hernando, “El otro sendero”, Editorial EL Barranco, Tercera Edición, Perú 1986. Véase también: De Soto, Hernando, “La ley de propiedad fuera de occidente: algunas ideas para combatir la pobreza”, Themis Revista de Derecho, Número 48, pp. 15-21. Disponible en formato digital a través de este enlace.

[7] Véase: Di Virgilio, María Mercedes, et al., “Políticas de Regularización en Barrios Populares de Origen Informal en Argentina, Brasil y México”, Revista URBANO 29, Mayo 2014, Concepción, Chile, p. 65. Clichevsky, Nora, “¿La regularización urbana mejora las condiciones de vida de la población de más bajos ingresos en Latinoamérica?”, Revista Praia Vermelha, Volumen 20, Número 2, Río de Janeiro 2010, p. 128.

[8] SomosElMedioTv. “La casa que resiste al Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México”. Video disponible a través de este enlace.

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