El voto latino por el partido demócrata

El candidato demócrata a la senaduría de Texas, Beto O’Rourke, se quedó a 1 punto porcentual de poder arrebatarle el puesto al republicano Ted Cruz. Si menos latinos hubieran votado por Ted Cruz, el candidato demócrata hubiera compensado el sesgo rural del estado.

Por: Miguel Toro (@miguelangeltoro)

La noche del 6 de noviembre los medios de comunicación informaron sobre el triunfo del partido republicano en las elecciones para senador en Texas como para gobernador en Florida[1]. En ambos casos, el partido en funciones lograba sobrevivir al difícil reto que le presentaron los contendientes demócratas Beto O’Rourke y Andrew Gillium, respectivamente.

Muchos simpatizantes del partido demócrata en redes se lamentaban no sólo por el resultado, sino por el hecho de que los latinos no habían votado en mayor número por sus candidatos, máxime cuando se ha asociado al partido demócrata con los intereses de los latinos en Estados Unidos. Nuevamente, como sucedió en la elección presidencial pasada, el porcentaje de latinos que votaron por los demócratas era mucho menor que el porcentaje de afroamericanos que votaron por dicho partido.

El candidato demócrata a la senaduría de Texas, Beto O’Rourke, se quedó a 1 punto porcentual de poder arrebatarle el puesto al republicano Ted Cruz. Beto tuvo un muy buen apoyo en las grandes ciudades del estado como son Houston, Dallas, San Antonio y Austin, pero también tuvo muy buenos números en El Paso y en varios de los condados de la frontera sur con México. A grandes rasgos, O’Rourke no pudo ganar porque simplemente la mayoría de Texas está constituido por condados rurales que votan tradicionalmente por los republicanos. No obstante, una revisión más a fondo revela que aunque la aseveración anterior es correcta, si menos latinos hubieran votado por Ted Cruz, el candidato demócrata hubiera compensado este sesgo rural del estado.

Al revisar la encuesta de salida de CNN en la elección de Texas llamó la atención que únicamente alrededor del 62 % de los hombres latinos y el 66 % de las mujeres latinas votaron por Beto.[2] Mientras eso pasó, el apoyo de los afroamericanos fue de 83 % en el caso de los hombres y de 94 % en el caso de las mujeres. Más aún, los números que recoge la encuesta de Latino Decisions realizada previa a la elección del 6 de noviembre en 6 estados en disputa de la Unión Americana, confirman esta tendencia. La Figura 1 contrasta el apoyo expresado de varios grupos minoritarios en las entidades competitivas que midió la encuesta de Latino Decisions (Arizona, California, Florida, Georgia, Nevada y Texas), mientras que la Tabla 1 muestra que los latinos votan en una proporción nada despreciable por los republicanos en estas entidades.

Figura 1. Preferencias electorales por grupo de la población en Estados Unidos

 

Los latinos y asiáticos votan en menor medida por los demócratas que los afroamericanos. Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta “2018 American Election Eve Poll” de Latino Decisions.

Tabla 1. Preferencias electorales para la Casa de Representantes entre latinos y afroamericanos

Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta “2018 American Election Eve Poll” de Latino Decisions.

¿Qué ha impedido que los demócratas sean capaces de atraer más al voto latino? Realmente nadie sabe con certeza, pero hay varias explicaciones que se desvelan a partir de los resultados de las elecciones intermedias.

Una primera hipótesis está asociada a la incapacidad de los partidos de acercarse a la comunidad latina. De acuerdo al consultor político para Latino Decisions y profesor de la Universidad de Nevada en Las Vegas, David Damore, los latinos en Estados Unidos tienen amplia desconfianza en el sistema político estadounidense. Él indica que muchos latinos acusan que los políticos sólo los buscan en épocas electorales para pedirles sus votos, pero después se olvidan de ellos y su situación no cambia. De acuerdo a la encuesta preelectoral de Latino Decisions, el 43 % de los latinos indicaron que fueron contactados por alguien para registrarse para votar, pero en promedio, sólo el 16 % de ellos participó activamente en la campaña donando dinero, asistiendo a un mitin o protesta o voluntariándose para una campaña. La historia política de Latinoamérica no contribuye a generar ciudadanos que confíen en los procesos democráticos[3] y se interesen por ejercer sus derechos, situación que se exacerba si la estrategia de acercamiento a ellos es equivocada.

Una segunda explicación está asociada al desconocimiento sobre la composición de los grupos de latinos en Estados Unidos y el aglutinamiento en una categoría como ‘hispanos o latinos’. Contrario a lo que sucede con los afroamericanos, los latinos en Estados Unidos tienden a ser una población más heterogénea que la de los primeros. No son iguales los latinos de origen cubano en Florida y los latinos de origen mexicano en California. Por ejemplo, el 53 % de los ciudadanos de origen cubano indicaron que votarían por el partido demócrata mientras que el 78 % de los ciudadanos de origen mexicano lo harían. Sin embargo, para muchos de los consultores y analistas de los partidos políticos, las estrategias de campaña a utilizar con estos grupos son las mismas, sin importar si son estrategias de movilización del voto en el piso o de comunicación en los medios.

Una tercera idea a considerarse es el énfasis que debe hacerse sobre los jóvenes en materia de comunicación política. Las generaciones más jóvenes de latinos son mucho más responsivas a las estrategias de medios digitales, que pueden diferenciarse y particularizarse a un mucho menor costo que las estrategias de comunicación política tradicionales. El profesor Damore comentaba que los estrategas de partidos tienden a recomendarles a los candidatos que llenen los medios de comunicación tradicionales con anuncios (i.e. spots de televisión) pese al efecto inframarginal que estos tienen porque ellos cobran más comisión con este tipo de estrategias. Estos anuncios que llaman al voto no sirven con votantes latinos que tienen desconfianza en las instituciones del gobierno y –en palabras de Damore –sería más efectivo buscar que los jóvenes latinos “socialicen” a los adultos sobre la importancia del voto. Dado que los jóvenes en Estados Unidos votan menos que los segmentos de más edad de la población, es aún más crucial que se destinen recursos para fomentar que salgan a votar (como pueden ser los acercamientos personales o vía redes sociales) que para pagar un bombardeo de anuncios genéricos en Univisión.

En buena medida, el éxito que tuvo Beto O’Rourke en Texas puede entenderse a partir de buenas estrategias en estas tres vertientes. Sin embargo, para vencer a Donald Trump, el partido demócrata tendrá que hacer mucho más por atraer al voto latino que lo que ha hecho en el pasado.

 

* Miguel Toro es director de la Licenciatura en Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.

 

 

[1] Hay que notar que para las elecciones de gobernador y de senador en Florida, lo cerrado del resultado ha generado un recuento de los votos de manera que no se ha decidido el ganador en dichos comicios.

[2] Fuente: CNN Texas Senate 2018 Midterms Exit Poll. Disponible aquí.

[3] La encuesta del Latinobarómetro 2017 encontró que sólo el *50%* de los latinoamericanos apoyan regímenes democráticos, mientras que *27%* son indiferentes entre la democracia y regímenes autoritarios.

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