Rescate de Texcoco, una amenaza para las aves

El presidente electo ha planteado la construcción de un “Parque Ecológico” tras la cancelación del NAIM, pero cualquier propuesta inmobiliaria tendría el mismo efecto negativo para las aves de la zona por lo que estas propuestas también son incompatibles con la conservación animal.

Por: Patricia Escalante y José Luis Alcántara

Uno de los factores cruciales para cancelar el nuevo aeropuerto (NAIM) en Texcoco fue la defensa de la vida de un número importante de poblaciones de aves migratorias y residentes, que a lo largo de las últimas cuatro décadas se habían reestablecido en los humedales del lago de Texcoco, cuerpos de agua permanentes, charcas y planicies salinas inundables, tulares y otros hábitats que se regeneraron en las 13,300 hectáreas de la zona federal, bajo el Plan Lago de Texcoco administrado por la CONAGUA. El regreso de la vida silvestre al Lago Nabor Carrillo y humedales asociados fue un resultado que la autoridad destacó en forma recurrente como un gran logro del proyecto. Los biólogos de la CONAGUA y otros ornitólogos han logrado registrar hasta 250 especies de aves, y un máximo invernal de 200,000 individuos.  Por consiguiente, el lago de Texcoco recibió reconocimientos internacionales, a través de su nombramiento como un Área de Importancia para las Aves a nivel global (BirdLife International) y Sitio de Importancia Internacional en la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, entre otros.

La decisión de construir el aeropuerto amenazó esta riqueza avifaunística. Los avances en la construcción de la terminal y las primeras pistas dañaron sobre todo el área de anidación de las charcas temporales, donde se habían localizado hasta 140 nidos del chorlito nevado, especie amenazada a nivel mundial, y otras aves acuáticas como avocetas, monjitas y pato mexicano. De acuerdo con los datos de los biólogos que trabajaron en el monitoreo de las aves para el Grupo Aeroportuario, un área al oeste de la construcción de la terminal no fue dañada y allí persisten estas colonias. El área ocupada por la construcción del NAIM abarca unas 2,000 hectáreas, pero actualmente se mantienen inundadas someramente muchas zonas que ocupan las aves, así que hay esperanzas de que se recuperen. No obstante, habrá que seguir monitoreando estas poblaciones.

Otro daño no evaluado es el provocado por la desecación parcial del Lago Nabor Carrillo, cuyo nivel fue disminuido para ir experimentando el movimiento de los patos y otras aves hacia otros cuerpos de agua. Algunas especies de aves pueden hacer modificaciones en sus rutas migratorias, pero otras tienen rutas fijas, además, llegan exhaustas a sus sitios de parada y necesitan comer y recuperar energía, músculo y reservas para seguir su camino hacia el sur. Otras simplemente no encuentran hábitat adecuado en otros embalses. Ahora que se ha anunciado la cancelación del aeropuerto en Texcoco es muy importante hacer todos los esfuerzos para evaluar las afectaciones y recuperar estas poblaciones lo antes posible. Para ello es fundamental y urgente que se permita hacer un reconocimiento de los daños a sus hábitats.

La autorización de la manifestación de impacto ambiental (MIA) especificó que si se cancelaba el aeropuerto se debería retirar todo el material y dejar nuevamente el lugar como estaba. Las construcciones de concreto serán muy difíciles de retirar, si es que no sufren hundimiento, pero lo ideal y lo acordado de cualquier manera sería volver a dejar todo como estaba.

Sin embargo, hay otras propuestas adelantadas para la zona; por ejemplo, el presidente electo ha mencionado la formación de un “Parque Ecológico” y zonas para actividades deportivas. Cualquier propuesta inmobiliaria tendría el mismo efecto para las aves que la construcción del aeropuerto y debería presentarse con una nueva manifestación de impacto ambiental. La presencia humana constante puede alterar las actividades reproductivas de las aves acuáticas y afectar estas poblaciones en riesgo, por lo que estas propuestas también son incompatibles con la conservación de las aves.

Debe reconocerse que los pueblos originarios, académicos, artistas y pueblo que se solidarizó llevamos a cabo una campaña y movimiento en favor del lago (#YoPrefieroElLago) y en defensa de la conservación de un ÁREA NATURAL cercana a lo que fue el Lago de Texcoco original. Los beneficios ambientales de esta propuesta fueron reconocidos por el público para ayudar al balance hídrico de la cuenca, además de a las aves. Defendimos, sacrificando el aeropuerto, la posibilidad de recuperar nuestros lagos como cuerpos de agua reguladores en la Cuenca de México, como reservorios del agua de lluvia que además de regular los flujos, regulan el clima. Esta agua, además, puede ser potabilizada para atender las carencias de la población, y por supuesto seguirá sirviendo de hábitat a las aves nativas silvestres, particularmente las acuáticas.

Un área natural debe permanecer como un espacio donde no se perturbe a las aves con factores como la CONTAMINACIÓN LUMÍNICA. Solo bajo dichas condiciones las especies silvestres pueden completar su reproducción atendiendo a los ciclos circadianos, sin la influencia de la luz artificial como ocurre en Xochimilco, donde la iluminación del Periférico no permite la presencia de colonias reproductivas de aves silvestres.

Igual de importante que la restauración y rehabilitación del área para que las aves y el humedal permanezcan es que el Lago de Texcoco adquiera una imprescindible protección legal, para que no vuelva a ocurrir al paso de los años la amenaza de construcción de otra obra civil.  Por esto se requiere un nuevo decreto para que el área se mantenga como un reducto realmente natural dentro de la cuenca, como un representante significativo de los HÁBITATS NATURALES ORIGINALES y con los servicios ambientales que esta infraestructura verde/azul brinda en forma vital a las ciudades. Los humedales son actualmente los hábitats con situación más crítica y, ante la inminencia del cambio climático y las sequías que vendrán, es muy importante que se recuperen las funciones de los que aún quedan en la Cuenca de México.

La CONAGUA ha manejado durante décadas esta zona tomando en cuenta solamente aspectos hidráulicos, sin percatarse que afectaban a las poblaciones de aves, por ejemplo, inundando sus sitios de anidación e impidiendo el crecimiento de la vegetación típica del humedal. Esto debe cambiar . Se debe tener consideración con las poblaciones de especies en estatus de riesgo. El manejo hidráulico debe conciliarse con el manejo del hábitat para la avifauna, algo que nunca ha ocurrido.

El ecocidio en curso pudo detenerse- Hoy es necesaria la restauración del área y su protección legal. Es urgente  transformar la zona en un ÁREA NATURAL PROTEGIDA. Entre las opciones se encuentra la de Reserva de la Biósfera, calificada como una de las más avanzadas, en las que se intenta armonizar la conservación con la presencia de comunidades rurales, como es el caso en Texcoco con los pueblos originarios. Esta figura permite la zonificación en áreas núcleo para la protección de la biodiversidad y zonas de amortiguamiento, así como un Consejo Asesor con representación de la parte científica y los actores sociales, y por supuesto un Plan de Manejo. Esta categoría puede ser una opción a considerar.

Estas ideas contrastan totalmente con los anuncios que el gobierno entrante  hizo hace unos días. Con alusión a la Corte Internacional de Conciliación y Arbitraje Ambiental se declaró a los medios que se emprenderá un programa de recuperación ambiental, en el que se menciona que se “pastizarán” y “reforestarán” con casuarinas las áreas dañadas por la construcción de la terminal. Estas acciones serían un retroceso, puesto que ya hemos avanzado en la eliminación de prácticas que utilizan especies exóticas. La restauración debe dirigirse solamente a recuperar los hábitats naturales. Además, se debe tener un plan de remediación para las minas de las que se extrajo material y plantear un plan de reforestación con ESPECIES NATIVAS PARA LOS CERROS que se destruyeron con las minas. EL LAGO NO DEBE SER REFORESTADO NI PASTIZADO.

Esta iniciativa menciona la inclusión de instituciones prestigiosas como la Universidad de Chapingo y el Colegio de Posgraduados, así como las autoridades de los municipios aledaños. Además de contar con la participación de Ingenieros Agrónomos y Forestales, es fundamental tomar en cuenta a Biólogos de la Restauración, Ecólogos y Ornitólogos para que el manejo de hábitats y vida silvestre sea el adecuado.

El manejo de esta área natural rebasa a la CONAGUA, quien juega un papel vital en la zona, pero que debería ser complementado. Si la sociedad optó por el lago y ganaron las aves, un proyecto de Parque Ecológico (parecido a una Ciudad Deportiva) con árboles exóticos las eliminará por completo. Lo que necesitamos es un Área Natural Protegida bajo la responsabilidad compartida de la CONANP/CONAGUA. Los hábitats lacustres son los que deben dejarse en el lugar y éstos, además de los lagos permanentes, abarcan playas salinas, charcas someras, y un mosaico de hábitats sin PRESENCIA HUMANA, que permiten la convivencia de muchas especies silvestres acuáticas residentes y migratorias.

Esperamos que el remedio no sea peor que la enfermedad. #YoPrefieroElLago #YoPrefieroLasAves

 

* Patricia Escalante es investigadora del Instituto de Biología UNAM y José Luis Alcántara es investigador del Colegio de Posgraduados.

 

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