El paro de los servicios de salud en Chiapas

Chiapas cumple un mes con un paro de "brazos caídos” por parte del Sindicato de Trabajadores de la Salud sección 50, que demandan el pago incumplido de 884 millones de pesos por prestaciones, y falta de medicamentos, insumos y equipo médico en sus lugares de trabajo.

Por: Hilda E. Argüello Avendaño

El pasado 26 de octubre se inició “un paro de brazos caídos” por parte del Sindicato de Trabajadores de la Salud en Chiapas Sección 50. Demandan el pago incumplido de 884 millones de pesos por prestaciones, pero también reclamaban la falta de medicamentos, insumos y equipo médico en sus lugares de trabajo.

No es la primera vez que los trabajadores de la salud se manifiestan por las carencias que existen en las unidades médicas en Chiapas. En 2017, enfermeras del hospital de la Mujer de la capital de Chiapas iniciaron una huelga de hambre a modo de protesta por las condiciones de carencia en las que trabajaban, así como también por adeudos en el pago de prestaciones laborales. La huelga llegó a durar 24 días.

El actual paro abarca clínicas (unidades médicas ambulatorias o de primer nivel), y hospitales. En estos últimos sólo están funcionando los servicios de urgencia y, donde los hay, los de cuidados intensivos.

Chiapas es el estado que por dos años consecutivos ha ocupado el primer lugar en mortalidad materna en México. Es una entidad donde la pobreza alcanza niveles escandalosos, pues prácticamente 8 de cada 10 chiapanecos son pobres (Coneval, 2016). Aquí ocurre el 8 % de los nacimientos nacionales, equivalente a 111 290 nacimientos (OMM, 2018).

En un lugar con tantas necesidades, vemos con asombro que esta situación no se ha convertido en una noticia a escala nacional. Hoy se cumple un mes del paro y el gobernador de Chiapas, que el pasado 24 de noviembre rendía su último informe de gobierno, no ha tomado medidas urgentes para reestablecer los servicios de salud para la población. Aún más, el gobierno tuvo una respuesta violenta contra los trabajadores de la salud y contra una caravana de desplazados y estudiantes que manifestaron sus reclamos con marchas públicas ese día.

La población es quien paga los “platos rotos” de una situación que pone en peligro la salud y la vida de los chiapanecos. La mayoría de la gente en Chiapas depende de los servicios que otorga el Instituto de Salud del Estado de Chiapas, donde laboran estos trabajadores.

A nivel nacional tampoco ha habido ningún respuesta o pronunciamiento contundente por parte de las autoridades federales de salud. La problemática de Chiapas se ha diluido o abiertamente invisibilizado ante otras graves problemáticas que aquejan al país.

La salud es un derecho ciudadano que el Estado –gobiernos federal y estatal– debe proteger y garantizar, y que, sin embargo, con funestas consecuencias, está incumpliendo.

 

* Hilda E. Argüello Avendaño, Observatorio de Mortalidad Materna en México.

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