¿Es AMLO amigo del pueblo o del dictador de Venezuela?

La amistad es necesariamente recíproca en tanto que cuidar al otro. Si esto es así, entonces no podemos ser al mismo tiempo amigo de todos los pueblos y de todos los gobiernos.

Por: César Palacios González (@CPalaciosG)

La presidencia de López Obrador comenzará con una amplia lista de controversias: el Tren Maya, el nuevo AICM, su trato a las reporteras, la Guardia Nacional, y la invitación a Nicolás Maduro a la toma de posesión el próximo primero de diciembre. Hay mucho que decir sobre todos los puntos anteriores, pero hoy solo quiero hablar sobre la invitación al presidente de Venezuela, que no es cosa menor.

Si has leído las noticias nacionales entre octubre y hoy sabrás que la invitación de AMLO a Maduro ha sido, por decirlo con tacto, objeto de críticas. Tanto miembros de la ahora oposición como algunos dentro de las filas de MORENA han manifestado su profundo desacuerdo con que se haya invitado al mandatario latinoamericano. Quien, por cierto, sí asistirá al evento.

La pregunta obvia es: ¿por qué la inconformidad con que Maduro haya sido invitado a la toma de posesión de AMLO? La respuesta a esta pregunta es sumamente sencilla:

Ante la situación actual de Venezuela cabe preguntarse con toda seriedad: ¿por qué querría AMLO invitar a dicho presidente a su toma de posesión? Esta es una pregunta difícil de contestar. Es claro que entre los simpatizantes de AMLO hay fervorosos defensores del régimen madurista, como Fernández Noroña. Pero aún cuando encontremos individuos como éste, su devoción al régimen venezolano no es compartida por el grueso de Morena, o al menos así parece. Si la razón detrás de invitar a Maduro no es que Morena, y Obrador, sean sus fans, entonces cuál es.

Alguien podría pensar que invitar a Maduro cumple la función de mostrar algo de músculo a los Estados Unidos. Es una forma de decirle que nosotros mandamos en nuestra casa, aún cuando Trump insista en que puede obligar a México a seguir sus instrucciones. Por ejemplo, pagar por el muro fronterizo, detener la caravana migrante, etc. Aquí cabe aclarar por qué invitar a Maduro podría entenderse como decirle algo a los Estados Unidos.

Recordemos que Estados Unidos ha impuesto, en varias ocasiones, sanciones a miembros del gobierno de Maduro, Maduro incluido. Esto quiere decir que el gobierno estadounidense congeló los activos que se encuentran bajo su jurisdicción, y que prohibió a los estadounidenses hacer negocios con los sancionados. Es por lo anterior que podríamos concluir que invitar a Maduro vuela directamente en contra de la línea política marcada por Estados Unidos. Te invito Nicolás para que me oigas Donald. Aun cuando la razón antes presentada suena plausible, ella no es la razón oficial que se ha ofrecido por la cual se invitó a Maduro.

La razón oficial detrás de la invitación a Maduro es que López Obrador es un chavo buena onda y quiere ser amigo de todos. O en sus propias palabras:

“Nosotros somos amigos de todos los gobiernos y de todos los pueblos del mundo”.

“Nosotros vamos a mantener una política de amistad con todos los pueblos y todos los gobiernos del mundo”.

Concedamos que invitar a Maduro no está relacionado con los Estados Unidos. Y aceptemos que su invitación sí está guiada por el objetivo de mantener una política de amistad con todos los pueblos y con todos los gobiernos del mundo. ¿Nada hay de malo con mantener una política de amistad con todos los gobiernos y todos los pueblos del mundo, verdad? ¡Falso!

Contrario a lo que dice Obrador, en el mundo actual uno no puede mantener una política de amistad con todos los gobiernos y los pueblos del mundo, si por ello se entiende ser amigo de todos los gobiernos y pueblos del mundo. Para entender por qué esto es así debemos de tener presente dos cosas.

Primero, los gobiernos y los pueblos del mundo no son una y la misma cosa. El gobierno de Peña Nieto y el pueblo mexicano no son lo mismo. Y más importante aún, lo gobiernos y los pueblos pueden tener intereses diametralmente contrarios. El pueblo puede querer que su país sea una democracia donde no exista la corrupción, mientras que el gobierno puede querer seguir siendo autocrático y corrupto. ¿Les suena?

Lo segundo que tenemos que tener presente es que para que exista amistad entre dos individuos (o grupos) es necesario que ambos vean por el bienestar del otro. En pocas palabras, la amistad es necesariamente recíproca en tanto que cuidar al otro. Si esto es así entonces no podemos ser al mismo tiempo amigo de todos los pueblos y todos los gobiernos. ¿Por qué? Porque en este momento hay gobiernos que abusan del pueblo. Y si de verdad somos amigos de dichos pueblos entonces no podemos ser amigos de sus opresores. No podemos serlo, porque como amigos del pueblo debemos procurarlo, y procurarlo implica ir en contra de aquello que desea el opresor. Esto nos pone en una encrucijada en casos donde los intereses del pueblo y los del gobierno son diametralmente contrarios: uno es amigo del pueblo o uno es amigo del gobierno. ¡No hay punto intermedio! Imaginemos si Obrador dijera que al mismo tiempo es amigo de Bashar al-Assad y del pueblo sirio. O si dijera que es amigo de pueblo de Corea del Norte y de Kim Jong-un.

Si todo lo que he dicho arriba es cierto, entonces Obrador no puede ser al mismo tiempo amigo del pueblo venezolano y del gobierno madurista. Concluyamos en una nota no muy alegre, no rescindir la invitación a Maduro muestra claramente de quien es, o quiere ser, amigo Obrador.

 

* César Palacios González actualmente es investigador de la Universidad de Oxford.

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