No reconstruyamos Nayarit sobre las ruinas

Los recursos del FONDEN han tardado en llegar, de modo que los nayaritas y el gobierno estatal han tenido que arreglárselas entretanto. La catástrofe sobrevino entre el 22 y el 23 de octubre, se declaró emergencia el 30 de octubre y la aprobación de recursos del FONDEN fue reportada en prensa apenas el 19 de noviembre pasado.

Por: Joel Salas Suárez (@joelsas)

No lo olvidemos: 180 mil personas al norte de Nayarit perdieron todo tras el paso el huracán Willa. Al recorrer calles afectadas y platicar con las personas damnificadas queda claro que ellos necesitan algo muy concreto: generar las condiciones que les permitan retomar su vida cotidiana y, sobre todo, que los efectos de futuros eventos climatológicos similares no tengan el mismo impacto devastador que Willa. Es asombrosa la claridad de lo que esperan: una reconstrucción sobre terrenos y cimientos seguros, esta vez no quieren construir sobre las ruinas y que la inundación los alcance de nuevo.

Los habitantes del norte de Nayarit con los que he conversado no solo desean reedificar sus viviendas, también quieren reconstruir la relación con sus autoridades, partiendo del control y la vigilancia sobre la forma como las autoridades ejercen el poder y los recursos públicos. Los habitantes de estos municipios están a la expectativa de que les llegue el apoyo del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) y demandan que todos los recursos se canalicen de acuerdo a sus necesidades, con transparencia y sin corrupción. Sin duda, será un desafío para las autoridades porque deberán establecer un diálogo fluido con la población y comenzar a edificar vínculos de confianza. Aunque este proceso es complejo ofrece la oportunidad de evitar reconstruir las relaciones políticas sobre las ruinas de administraciones pasadas, de controlar las lógicas clientelistas que han predominado históricamente en esta región.

En el norte de Nayarit, como documenta Edwin Rap en su tesis doctoral The Success of a Policy Model,[1] los gobiernos han ido y venido, pero la política, las actividades productivas, la inversión en infraestructura, han estado cooptadas por relaciones clientelares. Rap demuestra que la construcción de obras de infraestructura para distribuir el agua que riega los campos de cultivo ha sido determinada por los intereses de las élites en turno, y utilizada para controlar trabajadores, impulsar fortunas personales y carreras políticas, neutralizar oposiciones, constituir liderazgos a modo para respaldar caciques e influir en los resultados de elecciones locales. Estas lógicas clientelares no deben repetirse en el proceso de reconstrucción del norte de Nayarit.

La ayuda solidaria ciudadana, los recursos públicos, los censos y los programas que se implementen deben ser protegidos de las redes clientelares. Los recursos del FONDEN han tardado en llegar, de modo que los nayaritas y el gobierno estatal han tenido que arreglárselas entretanto. La catástrofe sobrevino entre el 22 y el 23 de octubre, se declaró emergencia el 30 de octubre y la aprobación de recursos del FONDEN fue reportada en prensa apenas el 19 de noviembre pasado. El gobierno estatal señaló razones en una línea kafkiana para esta dilación. El titular del ejecutivo estatal declaro: “sí puede ser represalia, en su momento me dijeron que si declinaba a favor del candidato del PRI se me iban a resolver los problemas” y “nos están pidiendo documentos personales de los afectados, pero todo se lo llevó el río o quedaron bajo el lodo; para ayudar en el campo nos piden que se corten las orejas al ganado muerto, pero a los animales se los llevó el río…”. Pese a todo, se aprobaron 398.4 millones de pesos para apoyo inmediato a Nayarit, ¿están hoy los nayaritas listos para vigilar su distribución y administración?

La sociedad se reconoce a sí misma en cada individuo que toma la iniciativa y actúa solidariamente. Al platicar con vecinos de las zonas afectadas es posible vislumbrar que, ante la emergencia y la percepción a partir de la falta de acción de las autoridades de todos los niveles, surgieron liderazgos espontáneos que organizaron o incluso proveyeron y canalizaron la ayuda. Ahora estos liderazgos buscan construir redes que trasciendan la emergencia con formas de organización que les permitan ser parte de las decisiones que definen la vida política y pública del estado. Un ejemplo de estos esfuerzos es la red #ObservandoNayarit que damnificados de Tuxpan, Rosamorada y Ruiz intentan tejer para incidir en todo el proceso de reconstrucción e ir más allá, su objetivo es devolver la dignidad a cada persona a la par de atender y canalizar la ayuda para subsanar las carencias que dejó la contingencia. Esta red se plantea vigilar que la aplicación de los recursos asignados para la atención al desastre sea transparente y la reconstrucción de la zona norte del estado sea un proceso colaborativo. Este proceso debe partir de un plan de desarrollo que reconozca la vocación de los territorios, el grado de vulnerabilidad ambiental de la zona, que prevea políticas públicas de prevención ante potenciales fenómenos ambientales similares y la salvaguarda de los derechos fundamentales.

#ObservandoNayarit busca tejer una red para poner en marcha #VerificadoNayarit y conectar a quienes necesitan ayuda con quienes pueden ofrecerla de forma ágil y transparente. La intención de atender de forma focalizada, transparente y pública las carencias es convertirse en interlocutor de donantes y autoridades. A la par, generar confianza en cada uno de los actores que quieren participar, co crear y vigilar el proceso de reconstrucción, para evitar que otra tragedia como Willa se repita.

No hay recetas para acabar con el clientelismo, pero la sociedad civil nayarita en proyectos como #ObservandoNayarit pueden empezar a romper el patrón histórico de la región. Nayarit puede ser ejemplo nacional de cómo la ciudadanía se constituye en contrapeso del lastre del clientelismo, al tiempo que se vuelve corresponsable de la reconstrucción y el cambio político de su entidad. De concretarse la red #ObservandoNayarit, podría ir más allá e incluso atajar el presunto condicionamiento de los votos ante la llegada de recursos federales para la reconstrucción. A pesar de la solidez institucional en materia electoral, esta práctica aún persiste a nivel nacional. El colectivo Acción Ciudadana Frente a la Pobreza llevó a cabo una encuesta durante las elecciones de 2018 que arrojó los siguientes resultados: el 33.5% de los encuestados recibió una oferta de compra de voto, lo que equivaldría a 29.9 millones de votantes inscritos en la lista nominal. Ni Nayarit, ni ningún estado del país puede ser controlado por unos cuantos, sino por todos los ciudadanos. La red #ObservandoNayarit puede ser quien sacuda al clientelismo en Nayarit y, por qué no, inspire a otros estados a hacerlo.

 

* Joel Salas Suárez es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de gobierno abierto y transparencia.

 

 

[1] Rap, Edwin. The Success of a Policy Model: Irrigation Management Transfer in Mexico. Wageningen: Edición Propia, 2004.

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