El empoderamiento femenino, ¿cómo medirlo?

Las diferencias entre el número de hijos deseados por él y por ella, ¿quién termina decidiendo? Enfoques micro y macroeconómicos para estudiarlo como un tema de empoderamiento femenino en países en desarrollo.

Por: Jesús Pacheco Vera (@ChicagoPolicy)

A menudo nos encontramos con políticas públicas que buscan incidir de manera directa o indirecta en el empoderamiento de las mujeres y las niñas, pero ¿cómo podemos encontrar en los datos si hubo un aumento (o un retroceso) gracias a dicha intervención y de qué magnitud fue este? Sin duda, uno de los conceptos más difíciles de medir para hacer evaluaciones de políticas públicas es el del empoderamiento. Recientemente, J-PAL publicó la Guía Práctica para la Medición del Empoderamiento de las Niñas y las Mujeres en la que narra experiencias en sus evaluaciones. El documento parte de un concepto de Naila Kabeer de empoderamiento como “el proceso por el cual alguien a quien se le ha negado la habilidad de tomar decisiones estratégicas de vida, adquiere esa habilidad”; el cual brinda claridad teórica, pero no así en términos metodológicos.

Al respecto, un estudio realizado por Doepke y Tertilt y publicado por el Institute of Labor Economics aborda el empoderamiento femenino desde la brecha entre la fertilidad deseada por las parejas y el resultado del tamaño familiar. Los autores proveen evidencia a nivel micro y macro para países en desarrollo utilizando las Encuestas de Salud y Demografía (DHS por sus siglas en inglés). Los datos en 116 países muestran una brecha de .77 más hijos deseados por los hombres que por las mujeres; sin embargo, la cifra llega a ser de más de cuatro hijos en algunos países como Chad.

A nivel macro, esta diferencia se explica no solo por la presencia de poligamia – más presente en unos países que en otros –, sino también por el nivel del empoderamiento femenino que en los datos se aproximó con el Social Institutions and Gender Index (SIGI) generado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El análisis a nivel micro es particularmente interesante, ya que toma en consideración el resultado de fertilidad real – o, alternativamente, el tamaño del hogar – como una función de las preferencias de la pareja (por separado) y permite obtener resultados particulares por país.

Para este último análisis, los autores utilizaron las respuestas a la pregunta “si pudieras regresar al tiempo en que no tenías hijos y pudieras escoger el número de hijos para tener en tu vida, ¿cuántos serían?” en hogares con madres mayores de 40 años. Al respecto, con datos desagregados por hogar en Burkina Faso y Etiopía, no se encontró poder de estimación para encontrar los factores determinantes de la diferencia entre el número de hijos y la fertilidad deseada por las parejas. Sin embargo, el mayor predictor del número real de hijos en Burkina Faso son las preferencias de la madre, mientras que en Etiopía son las del padre. En todos los casos, los años de educación de las mujeres jugaron un papel importante para reducir esa brecha.

El estudio además de informar sobre el papel que juega la educación para reducir la brecha de fertilidad en los países en desarrollo, vislumbra una medida de empoderamiento de las mujeres que reduce la brecha entre la fertilidad real y la deseada. El poder de negociación al interior del hogar, en particular en temas como el tamaño del hogar, podría ser visto como una medida mucho más descriptiva de la habilidad/responsabilidad en la toma de decisiones estratégicas del hogar, en otras palabras, del empoderamiento femenino.

La necesidad de evaluar las políticas públicas que promueven el empoderamiento, ha llevado a los investigadores a enfocarse en mejorar la recolección de datos – i.e. cuestionarios más complejos. Sería deseable, además, solventar la falta de un análisis cualitativo incorporando mediciones más exhaustivas de las dinámicas de género que como analistas cuantitativos no tenemos a la mano. Por ejemplo, si no podemos identificar momentos clave en el proceso de toma de decisiones (como el momento en que la mujer comenzó a tomar decisiones importantes como el tamaño de su familia), podemos buscar algo en los resultados finales (como el número de hijos que finalmente tuvo).

Así las cosas, seguiremos encontrándonos con dificultades para medir conceptos complejos como el empoderamiento; no obstante, vemos avances en la forma en que se aborda un problema con tantas aristas por alguna de sus partes. De esta manera, se irán encontrando y analizando sus implicaciones sociales, con lo que, con suerte, se ayude a mejorar estas políticas públicas.

 

* Jesús  Pacheco Vera escribe para Chicago Policy Review y es candidato a maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago (2020). Es economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Le interesan temas de evaluación de programas, política social y desarrollo económico.

 

 

Chicago Policy Review busca disminuir la brecha entre la investigación académica sobre políticas públicas y las soluciones prácticas que requieren los tomadores de decisiones. Producida por estudiantes de posgrado de la Universidad de Chicago, esta revista digital toma estudios empíricos complejos y los sintetiza en artículos concisos y accesibles, además de llevar a cabo entrevistas con profesionales en el campo para conocer sus puntos de vista.

 

 

Referencia: Doepke, Matthias and Michèle Tertilt. “Women’s Empowerment, the Gender Gap in Desired Fertility, and Fertility Outcomes in Developing Countries”. IZA Discussion Papers, no. 11262 (2018).

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