El teatro de la comunicación social

Desconocemos las razones por las cuales se necesite un logo institucional nuevo para la Ciudad de México. Desde ahí comienza un conflicto más en nuestro corazón democrático y participativo. ¿Qué va a resolver este que no puede resolver el anterior? ¿Cómo lo resolverá? ¿Cómo se sienten las personas al respecto? ¿Cuánto cuesta hacer todo esto? Tenemos un montón de preguntas.

Por: Berenice Zambrano (@darkolina) y Agustín Martínez (@agusto19)

 

Acto I: Septiembre 2018 en la CDMX

Tal vez no lo sepan pero la AGI es una asociación internacional de diseñadores gráficos. Su misión es promover el diseño gráfico mediante charlas, publicaciones y actividades educativas. Actualmente cuenta con 493 profesionales de 39 países, según cuenta Ambulante. ¿Y adivinen qué? ¡Se dieron cita el pasado septiembre en la Ciudad de México!

Acto II: ¿Qué otra cosa ocurrió?

Durante septiembre, la administración actual estaba lanzando un concurso con el objetivo de tener un nuevo logo para la ciudad.

Admitimos que son varios los puntos con los que aún sentimos confusión y otros con los que no estamos de acuerdo, sin embargo no todos son tan importantes como para hacer larga la siguiente reflexión. En contraste a esto, creemos, firmemente, que tenemos derecho a cuestionar, que tenemos derecho a mejorar las cosas. De cierta manera, es nuestra responsabilidad. Así que aquí vamos.

Desconocemos las razones por las cuales se necesite un logo institucional nuevo para la ciudad. Desde ahí comienza un conflicto más en nuestro corazón democrático y participativo. ¿Qué va a resolver este que no puede resolver el anterior? ¿Cómo lo resolverá? ¿Cómo se sienten las personas al respecto? ¿Cuánto cuesta hacer todo esto? Tenemos un montón de preguntas.

Aún con las dudas anteriores en la mano, analizaremos algunos y solo algunos puntos de las bases del concurso.

¿Para quiénes?

Otra cosa más que no nos queda clara es por qué se le solicita también a publicistas, mercadólogos, artistas visuales y plásticos, profesionales y/o estudiantes de carreras afines. Este es un trabajo de diseño gráfico. Zapatero a tus zapatos. Fin.

¿Qué había que hacer?

Las bases conceptuales –a falta de brief– señalan dos conceptos: innovación y esperanza. Ese es el lema de la administración. Además, está pensado para el periodo 2018-2024. Si es para la Ciudad de México, ¿por qué no una propuesta que dure más allá de este sexenio? O mejor aún, una que sea para las personas.

Se nos ocurre imaginar un concurso con un diseño de proceso más cuidadoso. Uno que lo cuide tanto, que el resultado tenga oportunidad de convertirse en parte del legado que esta administración ofrezca. Eso es algo que ninguna otra administración ha hecho antes.

¿Cuáles fueron las bases técnicas?

No sabemos por qué o para qué fue solo para residentes en la Ciudad de México. Sin embargo, lo que más nos llama la atención es la vinculación con los miembros del Jurado Calificador. Ignoramos, de la manera más profunda y sincera, cómo vamos a saber si somos familiares o estamos vinculados si no publicaron los perfiles de estas personas con anticipación.

Nos hubiera encantado saber cuáles fueron los criterios de evaluación. ¿Cómo que a su juicio? Qué concurso tan extraño en plena época de la participación, transparencia y rendición de cuentas.

Sabemos que se recibieron 804 trabajos en total. Entonces 785 propuestas se fueron sin reconocimiento alguno. 803 sin pago.

Aquí queremos ser cuidadosos, porque esta es la parte que más vamos a criticar del concurso. No estamos diciendo que debieron pagarle $150,000 a cada uno. Cálmense, pofavó. Decimos que hay otras formas para disminuir la precariedad que este tipo de concursos ofrece. Otros diseños de proceso que cumpla con inclusión y participación, así como con transparencia y rendición de cuentas. Decir que este tipo de ejercicios son participativos terminan contribuyendo a desvirtuar la democracia. Eso por un lado. Por otro, señalamos la trillada comparación de calidad y cantidad: no son equivalentes.

Además, nos desconcierta como un Comité Organizador y un Jurado Calificador que está conformado por destacados diseñadores, profesionales y creadores visuales, así como académicos y expertos en diseño han dejado pasar esto. Seguro hay una explicación, porque alguien que haya hecho diseño gráfico antes puede darse cuenta de la falta de calidad que tiene un concurso con este diseño de proceso. Es solo que desconocemos la explicación y se nos ocurrió preguntarla por aquí.

Acto III: ¿Cómo imaginamos se puede hacer?

Para empezar, habría que reflexionar sobre algunas cosas como: ¿Una identidad gráfica nueva es la estrategia principal y necesaria para diferenciarse en términos de comunicación social? ¿Qué otra cosa se podría hacer? ¿Qué podría ser más útil?

Sinceramente, a nosotros el logo nos da igual. Nos importan otras cosas como vencer la narrativa que pone al centro la figura de la alcaldesa. Nos importa que el gobierno haga un esfuerzo por tener una sola voz, y no solamente una imagen. Que cambie el fondo, porque de la forma cambiamos cada seis años. Consideramos mucho más interesante mejorar las estrategias para explicar puntualmente todo el asunto de las fotomultas y las fotos cívicas. O las diez del buen conductor, por ejemplo. Es decir, explicar la política pública y resistirse a la propaganda. Esta administración tiene una propuesta fuerte para cultura. Esa también valdría el esfuerzo contarla. Esas son las cosas, por mencionar algunas, que podrían ofrecer impactos trascendentes.

Otra cosa a tomar en cuenta es conocer e involucrarse con lo que ya está sucediendo. Apoyarse en las personas con saberes. Sin duda Sentika es un gran acierto en este sentido y en muchos otros. Y se está construyendo en colaboración con Verificado19s. Enhorabuena. Creemos que es por ahí.

Cuando se necesite diseño gráfico, se podrían diseñar mejores concursos. Unos transparentes, incluyentes y realmente participativos. Que cuide no precarizar el trabajo de nadie en medida de lo humanamente posible. Hay un ejemplo chulo que está ocurriendo ahora mismo en Madrid, que les ha llevado un par de años construir y que las personas ya reconocen. En fin, no se trata de inventar la rueda de nuevo. Se trata de invertir tiempo, de diseñar los procesos con estrategia. No se trata de gastar de más, sino que el presupuesto que haya para esto, se invierta de la mejor manera posible en este momento y con la posibilidad de evolucionar. Y si, con modelos de contratación abiertos y transparentes. Se trata de tener ganas de hacerlo mejor. Al menos lo señalamos en términos de comunicación social, porque no estamos intentando desacreditar todos y cada uno de los ejercicios que esta administración está empezando a hacer.

¿Cómo se llamó la obra?

Decidimos considerar la posibilidad de que a algunos de los diseñadores y diseñadoras mexicanas les interesan los ejercicios de diseño gráfico y tal vez el logo de la CDMX. Que hay quienes trabajan en agencia, o en sitios como pictoline, o por cuenta propia o en otra cosa. Que hay quienes hacen investigación. Que hay quienes viven en la CDMX. Que hay quienes se han involucrado en chulísimos proyectos sociales (o no tan chulos). Que hay quienes están hartos del marketing y la publicidad. Que hay quienes son populares y/o lideran alguna opinión u otra. Que hay quienes pertenecen a la AGI. Consideramos que las posibilidades de que ese interés exista, es factible.

Pero parece que se desconoce para qué es el diseño gráfico en los ejercicios políticos actuales. Es entendible. No hemos tenido administraciones en México que hayan dado pasos hacia una mejor dirección de la Coordinación de Comunicación Social. Por ejemplo, el perfil del Coordinador sigue siendo de prensa ¿Para qué o qué? El modelo de contratación tampoco ha variado mucho en los sexenios pasados. Sin embargo, lo que en definitiva no nos permite dormir es cómo, con una administración con la que vale el esfuerzo acompañar, participar, e incluso nos atrevemos a decir, colaborar, las diseñadoras y diseñadores gráficos en México decidan no decir alguna cosa de un proceso así. Tal vez septiembre ha sido un mes muy ocupado con fiestas, charlas, eventos, macro simulacros, trabajo y más. Tal vez con toda la sacudida política que ha habido en el país ha sido complicado pero… ¿Alguien tiene intención de involucrarse en los ejercicios que vienen? Y del otro lado ¿La administración tiene apertura y respeto para recibir un apoyo así?

 

* Berenice Zambrano y Agustín Martínez son diseñadores gráficos y activistas que les interesa la comunicación, la política y la ciudad.

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