STE, una oportunidad de movilidad para CDMX

El STE, en su momento, una de las empresas más grande de tranvías del mundo, está subutilizada: cuenta con 104.5 hectáreas de terrenos; 46 subestaciones; una red de 400 km; al menos de 3,000 empleados, y la potestad legal para prestar servicio en los corredores más densos de la ciudad.

Por: Gustavo Jiménez

Cuando pienso en el Servicio de Transportes Eléctricos (STE), pienso que es como una fábrica de cervezas artesanales que la abuela heredó a la familia, una fábrica privilegiadamente situada en la Colonia Roma; ahora la fábrica está semiabandonada, donde poco a poco la familia abandonó la cerveza artesanal por la producción de alcohol del 96 porque se pensó era más fácil y menos riesgoso. No obstante, se sigue usando la antigua maquinaria cervecera, la cual funciona gracias a la magia y tenacidad de los fieles empleados de la antigua fábrica.

Así se me figura el STE, un organismo público descentralizado que fue el rey de la movilidad urbana de Ciudad de México durante décadas, de 1930 a 1960.  Antes de gestionar los Trolebuses, STE se apropió de los tranvías (que antes eran concesiones privadas) de la ciudad, que iniciaron operaciones a principios de 1900, siendo la primera línea de Chapultepec a Tacubaya. En su apogeo, la red de tranvías en Ciudad de México alcanzó una extensión de 318 kilómetros, una de las redes de tranvías más amplias del mundo. Después de tener cerca de 1,200 tranvías circulando por la ciudad, moviendo más de 500,000 viajes diarios, en 1951 se optó por migrar a Trolebuses.

Así como las pirámides de la gran Tenochtitlan fueron enterradas por algunos visionarios iconoclastas, los rieles de los tranvías se empezaron a desmantelar y los rieles a enterrar con grava y asfalto, para dar paso a las ruedas y flexibilidad de los trolebuses. Algunas personas pensaron que los tranvías estorbaban a los automóviles, y decidieron eliminar ese conflicto por el espacio (debido, sobre todo, a que ocurrieron percances entre tranvías y autos, y los tranvías fueron culpados por inflexibles, en lugar de culpar al automóvil por ser irrespetuoso del espacio del tranvía), la ciudad decidió dar prioridad al automóvil particular mediante la construcción de carreteras urbanas y calles, inclusive a costa de enterrar ríos y canales como en el caso de Río Churubusco, Río la Piedad, etcétera.

Todavía hoy en la ciudad se ven los vestigios de una gran red eléctrica de tranvías, cuando uno pasa por Avenida Coyoacán, Avenida Toluca, Santa Maria la Ribera, Miguel Angel de Quevedo, o el Eje 8 Sur. Esos rieles que transportaron a nuestros abuelos a través de una extensa red quedaron enterrados en el olvido, y los postes que soportaban los cables de cobre, cables que proveían la electricidad, se quedaron parados viendo el desmantelamiento de un noble y limpio sistema de transporte. Esos postes y cables siguen parados, como en vela, como esperando el renacimiento de la movilidad eléctrica de la ciudad. El cableado para satisfacer energía eléctrica a tranvías o trolebuses se mantiene funcional hasta al día de hoy, gracias a la magia y tenacidad de los trabajadores del STE, como los trabajadores de la cervecera manteniendo la maquinaria.

Después de la paulatina eliminación del tranvía en Ciudad de México, STE quedó gestionando trolebuses, siendo este el único sistema limpio de buses en Ciudad de Mexico. Los postes, cables y subestaciones que en el pasado impulsaron tranvías, hoy siguen impulsando una red de 203.6 kilómetros para los 230 trolebuses que ruedan sin producir emisiones por la ciudad; algunos de 40 años de antigüedad que cargaron a nuestros abuelos siguen rodando y los más nuevos, de 20 años de antigüedad. Al final STE se redujo por falta de inversión y planeación, de 18 líneas en 2007 con 492.6 km, a tan sólo 8 líneas con 203.6 km de red para el 2012. No obstante, la plantilla de trabajadores de STE no se redujo al mismo ritmo, parte del problema de fondo y de recursos a los que se enfrenta. Siendo esta una reducción del 41% de la infraestructura, un desmantelamiento radical del servicio sucedía mientras todos nos enamorábamos de los BRTs (Metrobús en Ciudad de México, que ofreció por años la solución más idónea para coordinar los intereses de transportistas privados y el gobierno en esquemas de transporte estructurado).

Hoy STE, en su momento una de las empresas más grande de tranvías del mundo, está subutilizada: 104.5 hectáreas de terrenos con 46 subestaciones para satisfacer una red de hasta 400 km de catenarias de trolebuses con 600 V de potencia, alrededor de 3,000 empleados listos para nuevos retos, y la potestad legal para prestar servicio en 18 de los corredores más densos de la Ciudad de México. ¡La oportunidad es enorme!

Retomando la analogía inicial, la cervecería antigua -como el STE-, necesitan de inversión e ingenio para retomar su plenitud. La manera más sencilla para reactivar STE es impulsando la red de Trolebuses con nuevas tecnologías, es decir con batería para tener autonomía de circulación, valorando un nuevo esquema tarifario y un nuevo modelo de gestión que sea incluyente tanto para el sindicato de trabajadores como para los transportistas que tiene posesión total o parcial de los 18 corredores que tenían trolebuses hace 10 años. El mundo está volviendo a ver a los trolebuses como una tecnología con posibilidades de un renacimiento, y muchas compañías como Skoda, Yutong, New Flyer, Dina, Solaris, y Mercedes Benz están desarrollando y vendiendo por el mundo nuevos trolebuses con baterías, con capacidad de generar energía al frenado, y con tecnología infra red para colgar sus ganchos a las catenarias de manera automática. Estos son los trolebuses del siglo 21, en Europa y China ya se fabrican trolebuses articulados y biarticulados que simulan la belleza de tranvías modernos.

No cabe duda que STE es un tesoro escondido. Así como una vez redescubrimos las pirámides de Tenochtitlan, y las desenterramos, es hora que este viejo sistema de transporte eléctrico sea redescubierto, reestructurado e impulsado con trolebuses de nueva generación Los trolebuses articulados son similar en precio a los buses de doble piso de la línea 7 del Metrobús. El trolebús no es sólo un sistema alimentador al metro, sino es una red de transporte independiente que puede incorporase a un sistema integrado de transporte de manera efectiva y eficiente, siendo parte de la visión actual del gobierno de Claudia Sheinbaum: una ciudad, un sistema.

STE, el tesoro escondido de la Ciudad de México, tiene el potencial de ser un gran motor para disminuir el tráfico, ordenar el transporte concesionado y reducir la contaminación de la Ciudad de México de manera significante, entrando en la vanguardia de los nuevos sistemas de trolebuses e impulsando el uso de energía renovable para satisfacer su energía dentro de sus mismos predios que abundan por la ciudad. Con los precios de hoy, es más económico y más amigable con el ambiente impulsar corredores de trolebuses, que cualquier otro tipo de transporte masivo en la ciudad.

 

* Gustavo Jiménez es Especialista en Movilidad Urbana Sustentable. Es Ingeniero Civil y Ambiental, con maestría en Ingeniería en Transporte, ambos títulos por la Universidad de Texas. Tiene experiencia en planeación de movilidad urbana, políticas públicas de movilidad, planificación y operación de BRTs, planeación de metros, carreteras urbanas de peaje, etc. Actualmente trabaja en temas de electromovilidad con la GIZ. Este articulo es opinión personal, no de ninguna organización.

 

Close
Comentarios