Urge rescatar del abandono a los Auxiliares de Salud

El abandono de los programas con mayor cercanía geográfica y personal a los pacientes, como el programa Auxiliares en Salud, hace prácticamente imposible para la gente pobre y marginada navegar por el sistema de salud para poder conseguir los tratamientos que necesitan.

Por: Rodrigo Bazúa Lobato

“Si ustedes me preguntan: ¿Qué es lo que más te calienta la cabeza y qué es lo que más te ocupa? Yo les diría seguridad y salud, salud y seguridad”.

Esto dijo el 3 de enero AMLO durante la presentación del Programa Nacional del IMSS, en donde describió la crisis que enfrenta el sistema de salud, peor que la crisis educativa, y que está enfocado en rescatarlo de la fragmentación, del abandono, del robo de medicamentos y de la corrupción.

Él no se equivoca. Después de trabajar como médico por cuatro años en la Sierra Madre de Chiapas, me queda claro que -en efecto- nuestro sistema de salud está en crisis. La gente está sufriendo por enfermedades que se pueden tratar incluso con una poca cantidad de esfuerzo y recursos.

Hace tres años conocí a Edgar, un hombre de 35 años, en su casa en una pequeña comunidad. Su historia ejemplifica perfectamente la crisis que enfrentamos. Edgar solía ​​hablar solo y gritar sin una razón aparente. Cuando la gente lo trataba mal, algo que no era poco común, él frecuentemente les respondía lanzándoles piedras. Había ocasiones en las que nunca se quedaba quieto todo el día y la noche.

Él había sido un campesino trabajador que cultivaba café y un gran aficionado al futbol, pero su familia no sabía qué enfermedad lo afectaba, mucho menos cómo tratarla. Él padecía esquizofrenia.

Sin saber qué más hacer, bajo la presión de toda la comunidad por controlarlo, su familia tomó la difícil decisión de encerrarlo en una pequeña habitación de su casa. Edgar había sido condenado a una “cadena perpetua” en su propio hogar. Su único crimen era padecer esquizofrenia y ser pobre en México, abandonado por el sistema de salud disfuncional de nuestro país.

Para rescatar al sistema de salud y hacerlo capaz de cuidar a todos los mexicanos, incluyendo a personas como Edgar, el presidente enlistó muchos planes, tan relevantes como la integración de los servicios de salud (secretaría federal, las estatales, IMSS, ISSSTE) y la mejora de la atención médica empezando por el primer nivel de atención, donde sucede la medicina general y la prevención. Según refirió, en este nivel se pueden solucionar del 70 al 80% de los problemas de salud.

México tiene instituciones de salud capaces de darles tratamiento a personas como Edgar. Incluso en algún momento él fue llevado a los centros de salud cercanos a su localidad, pero el abandono de los programas con mayor cercanía geográfica y personal a los pacientes, como el programa Auxiliares en Salud, hace prácticamente imposible para la gente pobre y marginada navegar por el sistema de salud para poder conseguir los tratamientos que necesitan. Además de esto, cada visita a un médico representaba un gasto catastrófico para la familia de Edgar.

A diferencia de muchos otros, Edgar y su familia tuvieron un final feliz. No mucho tiempo después de haberlo conocido, mis colegas y yo le pudimos brindar el tratamiento necesario para controlar su enfermedad. Ahora no sólo dejó de ser un prisionero en su propio hogar, sino que contribuye a su comunidad y entrena a un equipo de futbol infantil. Lo único que necesitaba era recibir los medicamentos apropiados para controlar su esquizofrenia.

Edgar es una de las varias personas que he conocido que estaban encerradas antes de recibir tratamiento únicamente por padecer esquizofrenia. Pienso en Edgar y se me enchina la piel al pensar que él solo es un caso de los cientos de miles de personas que, según las estadísticas, deben padecer esquizofrenia en áreas rurales de México, e imaginar cuántos de ellos han de vivir encerrados, sin que nadie realmente sepa de ellos por su encierro. Me da una profunda tristeza al pensar en que nuestro sistema de salud no cuenta con estrategias para identificarlos, tratarlos y darles seguimiento.

En el marco de la cuarta transformación y dentro de las radicales reformas que se planean introducir al país, existe la oportunidad de cambiar esta realidad y lograr poder atender a pacientes como Edgar. Para conseguir esto es fundamental sacar del abandono, fortalecer y modernizar al programa de Auxiliares en Salud, mencionado por AMLO en su discurso. Los auxiliares son el personal de salud que vive en las propias comunidades y está encargado de apoyar con la salud de la población, pero este programa está actualmente en el abandono y en el olvido.

Hay que regresar y centrar la salud en las casas de las personas y aprovechar las ventajas actuales que nos brinda la tecnología en materia de conectividad. Con los adecuados incentivos, capacitación, herramientas y supervisión, los Auxiliares de Salud podrían visitar cada casa de sus comunidades regularmente, identificar si existen enfermos o gente con riesgo de enfermedades, y si los hay, mandarlos a sus clínicas más cercanas, pero no sólo eso, también les podrían dar seguimiento y coordinar el cuidad en caso de que no fuera un caso fácil de tratar. Todos los pacientes como Edgar serían identificados y tratados oportunamente, además de los embarazos de riesgo, pacientes con enfermedades crónicas, cáncer, etc. Alrededor del mundo, con este tipo de intervenciones se ha logrado duplicar el control de diabetes e hipertensión y reducir la mortalidad infantil, entre muchos otros logros.

Tenemos que admitir que no sólo rescatando al programa de Auxiliares de Salud se resolvería la crisis en salud, que abarca niveles muchos más profundos y complejos. Aun así, devolverle un rostro humano y familiar al sistema de salud, al que la gente pueda acudir en caso de necesidad y sirva como una guía cálida ante la enfermedad, es un paso esencial para rescatar al sistema de salud.

México enfrenta una seria crisis de salud pública en múltiples niveles, y no hay mejor momento para regresar al sistema de salud a las casas de los mexicanos que ahora. Si realmente queremos que se garantice el derecho a la salud y sacar de su prisión a los miles que han de vivir encerrados en México por sus enfermedades, como antes vivió Edgar, debemos revivir al programa de los Auxiliares de Salud.

 

* Rodrigo Bazúa Lobato es médico y en los últimos cuatro años ha atendido a las comunidades de la Sierra Madre de Chiapas.

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