Un silencioso y creciente incentivo a la informalidad

La falta de actualización del subsidio para el empleo hace que el empleo asalariado formal sea cada vez menos atractivo para los trabajadores de bajos ingresos.

Por: David S. Kaplan (@David_S_Kaplan)

La tasa de informalidad en México es más alta que en otros países de la región con un PIB per cápita similar. Si bien la tasa de informalidad llegó a un punto mínimo en 2017, con 57.0 % como promedio del año, las reducciones en la tasa de informalidad han sido moderadas. Más aún, cuando tomamos en cuenta las mejoras en la escolaridad de los trabajadores desde el 2005, la informalidad debería haber bajado más en los últimos 12 años.

Hay muchas posibles explicaciones de la persistencia de la informalidad en México. Los trabajadores han mejorado sus niveles educativos, pero existen dudas respecto a la calidad y pertinencia de esta formación académica. En otra entrada (en otro blog), señalé la posibilidad de que la falta de un Estado de Derecho íntegro pudiera ser parte de la explicación. He aplaudido las mejoras en la fiscalización, y espero que la fiscalización mejore más en el tiempo. También es posible que factores institucionales que merman el poder de negociación de los trabajadores expliquen parte del problema. De igual forma, algunos aspectos de la legislación, como la falta de la obligación legal de que los trabajadores domésticos y trabajadores independientes coticen en la seguridad social, puedan tener algo que ver.

Además de todos los factores mencionados en el párrafo anterior, un análisis completo de la informalidad debería incluir los costos y beneficios de la formalidad. Un aumento en el costo del empleo formal seguramente tiene un impacto importante en incentivar las contrataciones informales. El propósito de esta entrada es analizar solamente un componente de los costos de la formalidad, los que provienen de la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR). Presentaré información sobre el cambio del ISR desde enero de 2008 a enero de 2018, tanto para asalariados formales como para trabajadores independientes formales.

Para estimar el ISR, me basaré en los anexos 8 de las misceláneas fiscales de 2008 y 2018. Tanto para los asalariados como para los trabajadores independientes, usaré las tarifas aplicables para el cálculo de los pagos provisionales mensuales. Para los asalariados, también incluiré el subsidio para el empleo, que reduce el ISR para asalariados de ingresos bajos y, de cierta forma, compensa la regresividad de las cuotas de seguridad social, que incluyen una cuota fija de 20.4 % de la Unidad de Medida y Actualización (UMA). De hecho, en 2018, los asalariados formales que ganan mensualmente hasta $5,245.98 tienen impuestos negativos, es decir, el subsidio para el empleo es mayor que lo que corresponde pagar de las tarifas aplicables del ISR.

¿Cómo ha cambiado el ISR, incluyendo el subsidio para el empleo, en el tiempo? La siguiente gráfica presenta el cambio del ISR como porcentaje del ingreso bruto, de enero de 2008 a enero de 2018 según nivel de ingresos, tanto para trabajadores asalariados como para trabajadores independientes. Para poder comparar a personas con el mismo ingreso real, calculo el ingreso bruto expresado como un múltiplo del salario mínimo en enero de 2018 y calculo el mismo valor real en enero de 2008 usando el Índice de Precios al Consumidor. Para cada año, nivel de ingresos y tipo de trabajador, calculo el ISR como porcentaje del ingreso bruto, incluyendo el subsidio para el empleo si es que aplica, reconociendo que para asalariados formales de ingresos bajos este impuesto puede ser negativo. Las barras de la gráfica representan el aumento, en puntos porcentuales, del ISR como porcentaje del ingreso bruto de enero de 2008 a enero de 2018.

Los resultados muestran un creciente costo de la formalidad laboral, especialmente para asalariados de ingresos bajos. Por ejemplo, el ISR como porcentaje del ingreso bruto para asalariados ganando el salario mínimo en 2018 (o el mismo valor en términos reales en 2008) subió en 8.0 puntos porcentuales (de -17.7 % en 2008 a -9.7 % en 2018) mientras que el ISR como porcentaje del ingreso bruto para trabajadores independientes solo subió en 0.3 puntos porcentuales (de 5.1 % en 2008 a 5.4 % en 2018).

¿A qué se deben estos costos crecientes? Respecto al ISR de los de ingresos mayores, existen hoy mayores tasas de ISR que antes. El mayor valor posible de la tasa marginal de ISR en 2008 fue de 28 % mientras que en 2018 es de 35 %. Pero para el ISR de los de ingresos menores, los aumentos tienen que ver con la falta de actualización de las tablas por inflación. Por ejemplo, para un trabajador que ganaba mensualmente hasta $10,298.35, las tarifas del ISR tenían el mismo valor nominal de 2008 a 2017. En 2018 hubo una actualización por la inflación acumulada desde el 2014, pero esta actualización no tomó en cuenta la inflación de 2008 a 2013. La falta de actualización de estas tarifas ha afectado igualmente a los trabajadores asalariados e independientes.

¿Pero por qué ha habido un impacto mayor para los trabajadores asalariados de bajos ingresos? La razón es que los parámetros del subsidio para el empleo, en términos nominales, no han cambiado desde el 2008. Por lo tanto, el valor real del subsidio disminuye en el tiempo y, si el salario nominal de un trabajador sube conforme a la inflación, el trabajador puede perder el derecho al subsidio. La actualización de las tablas del ISR en 2018 no modificó el subsidio para el empleo. Además, pareciera que la ley del ISR no contempla un mecanismo de ajuste automático del subsidio para el empleo. Por esta razón, a menos que haya un cambio en la ley del ISR, la tendencia de un creciente desincentivo al empleo formal asalariado continuará hasta que la inflación haga que, aún con el salario mínimo, un asalariado formal no reciba el subsidio para el empleo.[1]

En resumen, la falta de actualización del subsidio para el empleo hace que el empleo asalariado formal sea cada vez menos atractivo para los trabajadores de bajos ingresos. Además, sin un cambio a la ley del ISR, esta tendencia continuará hasta que, para fines prácticos, el subsidio para el empleo deje de existir. Si bien los incentivos monetarios de impuestos y cuotas de seguridad social no son los únicos determinantes de la informalidad, reducir un subsidio para asalariados formales de bajos ingresos va en contra de una política general a favor de la formalización del empleo. El país podría considerar una revisión del subsidio para el empleo para mejorar los incentivos laborales como parte de un conjunto integral de medidas para promover la formalidad.

 

David S. Kaplan es Especialista Sénior en la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Forma parte del grupo de expertos de @MexicoComoVamos.

[1] Es pertinente mencionar que la cuota patronal fija de salud de seguridad social, al estar indexado a la UMA, mantendrá su valor real en el tiempo.

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