Veracruz: sin espacio para errores

La falta de Estado de derecho, los desvíos de recursos públicos y los escándalos de corrupción en Veracruz mermaron el potencial del estado, destruyeron la confianza y en pocos años destruyeron avances económicos que tomará décadas reconstruir.

Por: Ana Gutiérrez (@AnaBee92), Valeria Mendiola (@ValeMendiola) y Valeria Moy (@ValeriaMoy)

 “El uso eficiente y honesto de los recursos nos permitirá atender algunas demandas básicas de la sociedad. Empleo, seguridad, educación, salud, serán temas de alta prioridad para mi gobierno. Encabezaremos un gobierno con un claro enfoque social”.

Miguel Ángel Yunes, 1° de diciembre de 2016

En marzo de 2017, un par de meses después del inicio de la nueva administración estadounidense dirigida por Donald Trump, Banco de México publicó el Reporte sobre las Economías Regionales del cuatro trimestre de 2016. Ante el discurso proteccionista del nuevo Presidente de Estados Unidos, la importancia de la diversificación de mercados para las exportaciones mexicanas se había convertido en un tema de especial relevancia en la agenda nacional. Por esto, Banco de México realizó una consulta a directivos empresariales en el sector manufacturero sobre sus posibles estrategias de diversificación. Los representantes de las empresas en el sur de México enfatizaron la importancia de la infraestructura portuaria para poder diversificarse, en particular los servicios logísticos del puerto de Veracruz.

Veracruz no solo tiene una localización privilegiada – con 720 kilómetros de costa en el Golfo de México – sino que tiene la infraestructura para diversificar las exportaciones y potenciar el desarrollo del estado. El estado es la 5ª entidad con mayor número de puertos marítimos – tiene 10 de ellos – y es también el estado con más aeropuertos – tres nacionales y dos internacionales –. Además, tiene 1,807 kilómetros de vías férreas; es el cuarto estado con la mayor extensión de éstas, únicamente después de Chihuahua, Coahuila y Sonora, estados que tienen al menos dos veces mayor extensión territorial que Veracruz. La conectividad con el interior y exterior del país es una ventaja para la actividad económica de Veracruz, para atraer empresas y para crear cadenas de producción.

Sin embargo, algo sucedió en el estado que impidió que los beneficios de la localización geográfica, la conectividad y la infraestructura se tradujeran en atracción de inversiones y en un crecimiento económico a tasas altas y sostenidas. La falta de Estado de derecho, los desvíos de recursos públicos y los escándalos de corrupción mermaron el potencial del estado, destruyeron la confianza y en pocos años destruyeron avances económicos que tomará décadas reconstruir.

En el libro “¿Y dónde quedó la bolita? Presupuesto de Egresos ficticio”, Leonardo Núñez pone en perspectiva el desfalco durante la administración de Javier Duarte. Núñez detalla las anomalías detectadas y reportadas por la Auditoría Superior de la Federación en cuanto a los recursos federales transferidos a los estados. Entre 2011 y 2015, desaparecieron en Veracruz 34 mil 057 millones de pesos, monto equivalente al costo de casi cinco obras similares a la Supervía Poniente, que conecta a Santa Fe con el sur de la capital del país. Dichos recursos pudieron –y debieron– haber sido utilizados para mejorar la calidad de la infraestructura que convirtiera a Veracruz en un estado de vanguardia para comerciar. También debieron haberse invertido en capital humano y en mejorar la seguridad.

Hoy Veracruz padece los estragos de lo que con tanta facilidad se destruyó. El 1° de diciembre de 2016 tomó protesta como nuevo gobernador del estado Miguel Ángel Yunes. Entre sus propuestas de campaña para lo que el entonces candidato denominaba “el rescate de la crisis económica”, estaban facilitar la inversión, mejorar la calidad y seguridad social en el empleo, fortalecer al sector energético, entre otros. Pero desarrollar una política económica eficaz requiere de muchos recursos, esfuerzos y, sobre todo, tiempo de implementación para observar resultados tangibles. Al tratarse de una gubernatura que apenas duraría dos años, las propuestas de campaña eran altamente ambiciosas.

Durante 2017, la economía veracruzana decreció a un ritmo de 1.3 % anual. Fue el 5° estado con la mayor caída en la actividad económica del país. Las actividades secundarias en particular, que representan una tercera parte de la economía del estado, decrecieron en 8.6 % anual. La minería y la generación de energía eléctrica decrecieron en 11.7 % y 2.4 % respectivamente durante el año. Además, la inversión extranjera directa (IED) disminuyó 0.7 % respecto a la IED que atrajo el estado el año previo; ésta fue de 1,069 millones de dólares.

A pesar de la promesa de crear empleos de calidad, en Veracruz se generaron durante 2017 apenas 14 % de los empleos formales que deberían crearse en el estado para darle cabida en la economía formal a la población que se incorpora al mercado laboral. Fue el 7° estado con el peor desempeño en este indicador el año pasado. Aunque la tasa de informalidad laboral disminuyó respecto a la proporción de trabajadores informales  que había cuando Yunes recibió el estado – al pasar de 61.2 % a finales de 2016 a 60.7 % a principios de 2018 – el número de trabajadores sin prestaciones de ley se incrementó en 65 mil personas debido al incremento en el número de personas que se integraron al mercado laboral.

El pobre desempeño económico se reflejó también en la pérdida de productividad laboral durante 2017. Mientras a finales de 2016 se producían $ 132 pesos por cada hora trabajada, la productividad laboral al cierre de 2017 cayó a $ 129 pesos por hora trabajada. Fue el segundo estado con el mayor deterioro en este indicador en el último año, únicamente después de Campeche.

En cuanto a la pobreza laboral, la proporción de la población que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso proveniente del trabajo de su hogar disminuyó en 3.2 puntos porcentuales entre finales de 2016 y principios de 2018. A pesar del avance, aún hay mucho por hacer para mejorar este indicador. Veracruz es hoy el 6° estado con la mayor pobreza laboral de México.

El próximo gobernador de Veracruz estará bajo la lupa de toda la población, por los grandes rezagos en materia económica que se deben corregir y por la urgencia de destinar los recursos públicos a donde pertenecen, inversión en capital físico y humano. Veracruz se ha quedado sin espacio para errores en política económica, y quien gane las elecciones debe tener clara la facilidad para destruir y la dificultad para construir.

 

 @MexicoComoVamos

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