AMLO, los cuatro compromisos

En términos generales el reto que, en materia económica, enfrentará el gobierno de AMLO es doble: lograr un mayor crecimiento de la economía, con todo lo que ello implica en términos de oferta de bienes y servicios, creación de empleos y generación de ingresos, y conseguir una inflación menor, una menor pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero, condición necesaria para aumentar la compra de satisfactores y el ahorro, y por ello para mejorar el bienestar presente y futuro de las familias mexicanas.

Por: Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)

 

En el discurso que pronunció en el hotel Hilton el domingo 1 de julio AMLO dijo, y lo cito en el orden de importancia que considero el correcto, que “no habrá confiscación o expropiación de bienes”, que “habrá libertad empresarial”, que  “se respetará la autonomía del Banco de México”, y que “habrá disciplina financiera y fiscal”, todo lo cual es condición necesaria para mantener la relativa estabilidad que se ha logrado en la economía mexicana, con la inflación (4.65 por ciento en junio) rondando la meta establecida por las autoridades monetarias (3 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error), y para conseguir un mayor crecimiento, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para consumo final, el PIB, y que entre 2001 y 2017 resultó mediocre: 2.1 por ciento en promedio anual.

En términos generales el reto que, en materia económica, enfrentará el gobierno de AMLO es doble: lograr un mayor crecimiento de la economía, con todo lo que ello implica en términos de oferta de bienes y servicios, creación de empleos y generación de ingresos, y conseguir una inflación menor, una menor pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero, condición necesaria para aumentar la compra de satisfactores y el ahorro, y por ello para mejorar el bienestar presente y futuro de las familias mexicanas.

El primer reto (lograr mayor crecimiento) depende de que el gobierno cumpla una serie de condiciones entre las que se encuentran las dos primeras señaladas por AMLO: compromiso de no expropiar y de respetar la libertad empresarial, que es la libertad para emprender: producir, ofrecer y vender.  El segundo reto (conseguir una menor inflación) depende, no del gobierno, sino del Banco de México, que es el banco central del Estado mexicano, autónomo del gobierno, y cuyo objetivo es, como se señala en el Art. 28 constitucional, “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”, lo cual, para las autoridades monetarias, significa una inflación del 3 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error.

¿De qué manera debe el gobierno contribuir a la estabilidad económica? Respetando, a rajatabla, la autonomía del banco central (tercer compromiso de AMLO) y manteniendo la disciplina fiscal (cuarto compromiso), lo cual significa, antes que cualquier otra cosa, obtener superávit primario para disponer de los recursos necesarios para el servicio de la deuda, sin necesidad de contraer deuda nueva para pagar deuda vieja (destapar un hoyo para tapar un hoyo), muestra inequívoca de entrampamiento en las finanzas del gobierno.

Los cuatro compromisos (y así hay que considerarlos, compromisos) asumidos por AMLO en el discurso del Hilton es lo mínimo que debe exigírsele a su gobierno si la economía ha de, por lo menos, seguir como hasta ahora. El problema es que no debe seguir como hasta ahora sino conseguir mayor crecimiento y menor inflación.

Para terminar cito las palabras pronunciadas por Alfonso Romo, el 20 de noviembre pasado, cuando presentó el Proyecto de Nación de AMLO: “Queremos convertirnos en un estado que promueva más y mejores empresas…”, para lo cual es indispensable comprometerse a no expropiar y a respetar la libertad empresarial, compromiso de AMLO que viene a cuento porque en México, ¡legalmente!, existe la posibilidad, tanto de expropiar (artículos 27 y 28 constitucional) como de eliminar la libertad empresarial (artículo 25 de la Constitución), muestra de lo mucho que falta para contar con una correcta institucionalización de la economía, reto que seguirá pendiente porque seguro que AMLO no pretende eliminar los excesos y defectos del llamado capítulo económico de la Constitución, entre los que se encuentran los antes mencionados.

 

@MexicoComoVamos

 

*Arturo Damm Arnal es economista por la Universidad Autónoma Metropolitana. Estudió también la Licenciatura y la Maestría en Filosofía en la Universidad. Es profesor de Teoría Económica y de Análisis Económico y de Historia del Pensamiento Económico en la UP. Forma parte del grupo de expertos de @MexicoComoVamos. E-mail: [email protected]

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