La educación en México: un panorama con dificultades

Gran relevancia tiene la educación en la vida de los ciudadanos. Es un tema que permite combatir la desigualdad y la pobreza, además de que puede crear una población mucho más productiva y, por ende, un mejor desempeño económico. Por ello, debe ser prioridad para el próximo gobierno.

Por: Ana Bertha Gutiérrez (@AnaBee92)

El pasado 11 de septiembre se publicó el informe Panorama de la Educación 2018, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El reporte anual provee información sobre el estado de la educación alrededor del mundo y da algunos resultados clave para entender la situación de la educación en México.

Uno de los hallazgos más importantes es que, a pesar de ser el país de la OCDE que mayor proporción del gasto público total (17%) dedicó a la educación durante el 2015, y de haber aumentado el monto dedicado a la educación en 16% entre 2010 y 2016, México ha gastado poco en la educación de cada estudiante de entre 6 y 15 años. Durante 2015, el gasto acumulado por cada estudiante de educación obligatoria fue de únicamente 29 mil 15 dólares, el más bajo de todos los países de la OCDE.

Además, el gasto en la educación secundaria inferior en México fue aún más bajo: se invirtieron únicamente 7 mil 543 dólares por cada estudiante de entre primero y tercero de secundaria en el país. Esta cifra representa menos de un cuarto de lo invertido en otros países de la OCDE para el mismo nivel educativo, ya que en promedio se invirtieron 32 mil 779 dólares por estudiante.

El gasto que México dirige a la educación representa aproximadamente 4.3% del PIB, una cifra similar al promedio de los países de la OCDE, de 4.2%. Sin embargo, los resultados conseguidos son notablemente diferentes.

De acuerdo con el informe, la proporción de personas de entre 25 y 34 años que no se graduó de la educación secundaria superior (preparatoria o bachillerato) es de 52%; es la más alta de los países de la OCDE, y está muy por encima del promedio de 15%.

Terminar los estudios de educación secundaria superior continúa siendo un reto para los jóvenes mexicanos: 14% de los estudiantes en ese nivel educativo repitieron al menos un grado, de nuevo la proporción más alta de los países OCDE y superior por mucho al promedio de 4%.

Al tomar en cuenta estos hallazgos no sorprende el bajo desempeño de nuestro país en la última prueba PISA, elaborada también por la OCDE y publicada en 2016 con información recabada en 2015. México se encontró por debajo del promedio tanto en ciencias como en lectura y matemáticas, ubicándose en la posición 58, 55 y 56 de 72 países, respectivamente. En particular, el rendimiento de los estudiantes en ciencias no tuvo avances entre el 2006 y el 2015, y 48% de los estudiantes mexicanos no lograba alcanzar el nivel mínimo de competencia al finalizar su periodo de estudios obligatorios.

La relevancia de la educación en la vida de los ciudadanos es enorme. Es un tema que afecta no sólo las oportunidades a las que tienen acceso, sino que permite combatir la desigualdad y la pobreza. Además, una educación de calidad puede llevar a una población mucho más productiva, llevando a un mejor desempeño económico en el país.

Es fundamental, entonces, que el tema de la educación tenga prioridad en los planes de gobierno de la próxima administración. Será importante implementar políticas y proyectos que permitan que los estudiantes reciban una educación de calidad que les permita tener un mejor desempeño no sólo en la escuela sino en la vida personal y profesional. No es sólo cuestión de gastar más en la educación, sino de ejercer un gasto más eficiente, que atienda las verdaderas necesidades en el ámbito educativo de México, teniendo siempre en mente que los esfuerzos en materia de educación son a largo plazo, y es imposible exigir resultados inmediatos.

 

* Ana Bertha Gutiérrez es economista e investigadora en @MexicoComoVamos

 

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