Riesgos económicos por ignorancia del nuevo gobierno

La intervención injustificada en la economía (fijación de precios, subsidios y gasto público excesivo) ha mostrado ser la causa de grandes crisis económicas, mayor pobreza y desigualdad en los países que la han padecido. La experiencia histórica, nacional e internacional, es amplia y contundente.

Por: Sergio Fadl Kuri

El discurso de toma de posesión de López Obrador confirmó, una vez más, su profunda ignorancia de los fenómenos económicos. Desconoce el fundamento mismo de la ciencia económica que consiste en alcanzar el nivel máximo posible de satisfacción de las necesidades de la sociedad, ante la escasez de recursos productivos. Esa ignorancia pone en altísimo riesgo la inversión, la producción, la estabilidad de precios y la redistribución de oportunidades e ingreso. La intervención injustificada en la economía (fijación de precios, subsidios y gasto público excesivo), ha mostrado ser la causa de grandes crisis económicas, mayor pobreza y desigualdad en los países que la han padecido. La experiencia histórica, nacional e internacional, es amplia y contundente.

Producto de esa ignorancia es atribuirle al neoliberalismo y al mercado “voraz” las causas del estancamiento económico de México de los últimos años. López Obrador debe entender que aún los economistas liberales reconocemos las fallas del mercado y los casos en los que sí debe intervenir el Estado. En su discurso también señaló que ha sido el principal causante de la corrupción; eso es falso. El estancamiento es el resultado de una caída del potencial de crecimiento, debido a un Estado que ha fracasado en garantizar los derechos de propiedad; a una caída en la formación de capital, debida en gran parte a la incertidumbre de los inversionistas privados y a la precariedad crónica del gobierno; a un bajo nivel educativo, y a un mal gobierno, corrupto e inepto (el de Peña Nieto es el mejor ejemplo), que no supo aprovechar la política presupuestal para impulsar el desarrollo social. Con López Obrador y sin contrapesos en el Congreso se da un viraje al pasado; todo indica que México transitará por el camino equivocado. Menciono algunos ejemplos:

1. Gasto público y desequilibrio fiscal

Entre los cien puntos o directrices de su gobierno, destaca el acceso a la educación, a la salud, a la alimentación, a créditos y apoyos a distintos segmentos de la sociedad, en particular aquella que se encuentra en niveles de pobreza o son vulnerables. Objetivos loables, con los que todos estamos de acuerdo; sin embargo, los cálculos más conservadores nos llevan a la conclusión de que el gasto asociado a los programas correspondientes rebasan, por mucho, los ingresos previstos del gobierno, lo que nos conduciría a un incremento del déficit y de la deuda, toda vez que se ha anunciado que no habrá aumento de impuestos. El argumento de que el gasto adicional podrá ser financiado con austeridad en la administración pública y con el combate a la corrupción, es absolutamente falso. Más aún, no se puede cuantificar de manera anticipada cuál sería el gasto necesario con la política de subsidios a combustibles y los que resulten de mantener precios de garantía a cultivos básicos. El programa económico para 2019 no es referencia para evaluar el manejo de las finanzas públicas, ya que las ampliaciones del gasto rebasarán las previsiones actuales para poder cumplir con todas las promesas de gobierno. Sobre este punto, me preocupa además que no cumpla su palabra de respetar la autonomía del Banco de México, que ha probado ser pilar de la estabilidad de precios.

2. Intervención de mercados

Volver al viejo esquema de precios de garantía para alcanzar la autosuficiencia en la producción de maíz, trigo, arroz y frijol, es un grave retroceso en términos de eficiencia. Subsidiar la producción de bienes en los que México no tiene la capacidad ni eficiencia suficiente, implica incurrir en un costo muy alto para la sociedad y desaprovechar las ventajas comparativas de importar algunos productos a un precio menor de lo que cuesta producir internamente. Además, no se toma en cuenta la restricción del recurso tierra: México tiene una extensión de 24 millones de hectáreas de tierras cultivables, al producir más de los cultivos mencionados, tendrá que reducirse la producción de otros bienes agrícolas y, eventualmente, la necesidad de importarlos. Tomando como ejemplo solamente el caso de maíz, blanco (para consumo humano) y amarillo (para consumo animal), si se pretende alcanzar la autosuficiencia y el precio de mercado se mantuviera en los niveles actuales, el subsidio sería de aproximadamente 72 mil millones de pesos por año.

3. Precariedad en los criterios de inversión

Sobre la construcción de una nueva refinería no se ha presentado (porque seguramente no se tiene, ni persigue un objetivo económico), un análisis del costo del proyecto y de las beneficios que se pueden generar para la sociedad. La refinación de petróleo en todo el mundo es un negocio de márgenes de ganancia muy bajos, lo que requiere la operación de grandes volúmenes y alta eficiencia productiva. Por ello, la inversión de la refinería en Dos Bocas, Tabasco, muy probablemente no sea rentable, lo que significa un grave dispendio de recursos públicos escasos y un alto costo por no haberlo aprovechado en otros rubros de mayor prioridad social.

Ante la cerrazón y el dogmatismo del nuevo gobierno, y sin un contrapeso efectivo, ahora más que nunca es necesaria la participación de la sociedad civil, exigir la rendición de cuentas y hacer una crítica constructiva por el bien de México.

 

* Sergio Fadl Kuri es profesor de economía en el ITAM y miembro del panel de expertos de @MexicoComoVamos.

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