Entender la datificación de la economía

Con el adecuado trato sobre la privacidad de los datos personales, resulta interesante que el centro del desarrollo de toda una campaña esté centrado en tu interés, en cómo piensas, en tus problemas, en cómo piensas y quieres resolverlos.

Por: Daniel Rodríguez Meléndez (@danrodmell)

Es de dominio común la situación de Facebook, Trump y la obtención de datos presuntamente ilegal por parte de la empresa Cambridge Analítica. Me llaman la atención dos reacciones sobre la noticia:  la primera, es la indignación por parte de los usuarios al saberse expuestos de esta manera, que, sin embargo, dejan sus datos y consentimiento para saber qué personaje de Game of Thrones somos dependiendo del taco que nos gusta. Lo siguiente que me llama la atención es cómo este caso ha sido tratado como si no hubiera habido un precedente, recordemos que Obama también hizo caracterización de votantes con herramientas de Facebook en 2012, o como si fuera novedad hacer  esta caracterización para poder ejercer influencia sobre diversos grupos. De hecho, el verdadero valor de Cambridge Analitica es la posibilidad de micro-segmentar las campañas hacia grupos específicos perfectamente perfilados.

Quizá suene demasiado radical con el tema que me gustaría poner sobre la mesa. Pero creo que con el adecuado trato sobre la privacidad de tus datos personales, me parece fabuloso que el centro del desarrollo de un producto, de una idea, una propuesta, de toda una campaña esté centrado en tu interés, en cómo piensas, en tus problemas, en cómo piensas y quieres resolverlos. Una prueba muy sencilla al respecto es la música con la que estoy escribiendo este artículo está basada en sugerencias por parte de Spotify el cual obtiene con base en lo que he escuchado anteriormente y piensa que me puede gustar.

Al final del día ese debe de ser el objetivo de los datos: ayudar al desarrollo de productos y  servicios diseñados para gustarte más, basado en tus preferencias.

No he obtenido ningún grado en mercadotecnia, sin embargo estoy familiarizado con varios términos domingueros de esta profesión, entre ellos recuerdo que hace unos diez años estaba de moda el “crear la necesidad” del consumidor final para lograr vender un producto.

Un gran regalo de esta oleada de emprendimiento, innovación y tecnología de las últimas décadas es el entendimiento de que la disrupción proviene a partir de la solución de un problema, o resolver un problema de una mejor manera de la que está resuelta en ese momento. Un ejemplo muy sencillo es Uber vs los Taxis. El hecho de que la propuesta de valor esté basada en lo  Alex Osterwalder  en su libro Value Proposition Design le llama Pains and Gains (Problemas y Ganancias) del usuario/consumidor me parece un gran avance dentro del proceso de creación de valor de un producto. Pero para lograr esto hay que tener datos relevantes suficientes para poder definir el problema y el valor perceptible de la solución.

Esto no es algo nuevo, los estudios de mercado, grupos de control o análisis se vienen haciendo desde hace ya varias décadas, así se consolidaron empresas de la vieja guardia como Nielsen. Quizá Facebook y otras plataformas generadoras de datos lo están proponiendo hacer de una forma más automática y masiva. Lo cual como lo dije unos párrafos atrás desde mi punto de vista es la utopía de consumo.

Entiendo lo radical que esto suena y entiendo que muchos podrán fijar una postura sobre lo negativo que puede llegar a ser el incitar el consumo así por qué si. Pero esta idea de hiper consumo no es algo nuevo, de hecho es la base de la mercadotecnia (piensen en cómo fue evolucionando en la serie Mad Men). Llevar el producto a la mente del consumidor todo el tiempo es la premisa básica del pasado y ahora lo que se busca es detonar la acción de compra.  Esto es un engrane de la economía que difícilmente se puede eliminar y sin él el  mercado simplemente colapsaría.

Creo que la mejor expresión de esto es la forma en la que los emprendimientos o las empresas más disruptivas abordan la resolución de diferentes problemáticas. Encontrar oportunidades de hacer negocio resolviendo problemas u optimizando la solución de un problema previamente resuelto creo que trae consigo una mejora al mundo, ello constituye la pieza central de pensamiento que  promueve el ecosistema emprendedor. Si lo ves de una manera pragmática, si me van a obligar a consumir mejor que sea algo que esté alineado a mis preferencias.

La tendencia Human Centered Design que basa el desarrollo de un producto a partir de la resolución de una problemática es cada vez más relevante y viene a sustituir los cánones pre existentes, un componente importante para hacer esto bien es la información que tengas sobre el problema y sus afectados, su percepción, su relación o su manera de abordarlo y resolverlo.

Me gusta pensar que el futuro está basado en la resolución de problemas a través de datos y me gusta pensar que soy participe de ello. Soluciones que usamos en el día a día como Uber, Cabify, Jetty o Easy parten de este modelo de pensamiento.  Blockchain aplicado a Fintech y a las criptomonedas como una respuesta a la descentralización de los recursos financieros, también.

El ejemplo más claro y sencillo de todos los que me han venido a la mente es el contenido en sí mismo. Tiene poco más de una década que el usuario final (tú lector) te has vuelto el curador y en muchos casos el generador de tu propio contenido, esto ha obligado a los diferentes broadcasters a hablarte en los lenguajes y temas en los que te gusta que te hablen una verdadera disrupción en la industria del contenido. Una de las cosas más valiosas de Netflix es su algoritmo de recomendaciones, que curiosamente desarrollaron en un hackathon por un premio de 1 millón de dólares al equipo que llegará con la mejor propuesta.

Una conclusión es que nosotros SOMOS los datos que alimentan esas plataformas, y a través de esa información, se pueden identificar y resolver problemáticas específicas. También, se pueden crear ideas disruptivas y crear productos cada vez más valiosos, que en verdad cambien el mundo.  Lo que nos toca entender es  cómo hacer una regulación justa y suficiente que permita el desarrollo de los emprendimientos y proteja la privacidad de las personas. Una buena regulación es posible.

 

*Daniel Rodríguez Meléndez. Emprendedor, encargado del Programa de Innovación Pro Consumidor de @centralcyc. Opinión a título personal.

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