Aspiraciones simuladas

Las candidaturas independientes se han transformado en muchos casos en una válvula de escape de conocidos militantes partidistas, una vez agotadas sus posibilidades al interior de sus institutos políticos, lo cual lesiona el sentido de dichas candidaturas.

En días pasados concluyó el periodo de recolección de apoyo ciudadano por quienes buscan aparecer por la vía independiente en la boleta electoral a la Presidencia, el Senado y la Cámara de Diputados. En todos los casos, el Instituto Nacional Electoral (INE) conduce una verificación de requisitos adicionales, tales como la validez de los apoyos y los informes de fiscalización para determinar la procedencia del registro de las candidaturas.

Recordemos que, por primera vez, podrá haber candidaturas independientes a la Presidencia y al Senado, y que además, de manera inédita, el INE generó una solución tecnológica al proceso de recolección de apoyo ciudadano que, en 2015, (diputaciones federales) evidenció retos logísticos y humanos que buscaron simplificarse a través de una App, con la finalidad de evitar que se simulen o falsifiquen los apoyos recibidos.

Si bien es cierto que la aplicación presentó fallas en un inicio, el INE supo sortear sus deficiencias a partir de actualizaciones e información. Aún al término del periodo a nivel federal, la aplicación está siendo utilizada para las elecciones locales, sin que hasta el momento se haya podido evidenciar que dicha solución restrinja de manera generalizada la recolección de apoyo en alguna de las entidades. Por el contrario, puede ser que sean las elecciones en las que se presenten más candidaturas independientes. Otro de los beneficios de la aplicación es que ha permitido conocer en tiempo real el avance de los aspirantes, lo que sirve -entre otras cosas- para identificar casos de simulación en la recolección de apoyos.

Lo anterior fue advertido en las sesiones del 14 y 28 de febrero del año en curso, cuando el Consejo General aprobó los dictámenes sobre el cumplimiento del porcentaje de apoyo ciudadano para la obtención de candidaturas independientes a la Cámara de Diputados y al Senado respectivamente. En dichas sesione se determinó que, del total de aspirantes que habían obtenido el porcentaje y distribución de apoyos requeridos, cerca del 36% no podría solicitar el registro como candidato independiente a una diputación federal y alrededor del 22% a una senaduría por simular la credencial de elector de múltiples formas.

Cabe recordar que en el proceso para proporcionar un apoyo era necesario realizar la captura fotográfica de la credencial original. Para el caso de los aspirantes a diputaciones y senadurías, un porcentaje importante capturó cualquier otra cosa, y se limitaron a vaciar la información de alguna credencial manualmente, es decir, teniendo posesión de los datos de algún elector, simulando que éste otorgaba su apoyo sin que en la práctica lo haya hecho.

Este tipo de prácticas llevan a la reflexión sobre las candidaturas independientes. Dicha figura potenció el derecho de participación política al no depender de un partido político para que un ciudadano pueda ser votado. Sin embargo, en los comicios federales y locales hemos sido testigos de cómo esta modalidad se ha transformado en muchos casos en una válvula de escape de conocidos militantes partidistas, una vez agotadas sus posibilidades al interior de sus institutos políticos. Lo anterior parece lesionar el sentido de dichas candidaturas. Prácticas como las que ha evidenciado el INE durante el periodo de recolección de apoyo, señalan pericias que normalmente eran asociadas a los partidos, por lo que es posible hablar de que las candidaturas independientes han sido refugio de personajes con trayectorias partidistas, incluyendo sus prácticas.

Haciendo uso de los datos que publicó el INE durante el periodo de apoyo ciudadano, es fácil distinguir una circunstancia que diferenció a las distintas aspiraciones. Al menos hasta el término de cada plazo, el porcentaje de apoyos validados preliminarmente por el INE varió mucho entre sí, es decir, existían aspirantes que tenían prácticamente el 100% de sus apoyos validados, frente a otros que no alcanzaban el 10%.

Nota: el cálculo a diputaciones se hizo con el corte al 18 de diciembre; Senado al 22 de enero y Presidencia al 20 de febrero.

Una de las hipótesis que podría saltar con los datos presentados es que, mientras que algunos aspirantes han recibido apoyos auténticos de ciudadanos y ciudadanas, otros han incurrido en prácticas en las que se simula el apoyo ciudadano, pues en realidad ingresan información falsa o sin el consentimiento de la ciudadanía.

Por ejemplo, al Senado de la República destacan los casos de Pedro Kumamoto (94.6% de firmas validadas) en un extremo y, por otro lado, el de Jorge Gómez (47.1% de firmas validadas), de quien ya se reportaron irregularidades que retiraron su posibilidad de obtener la candidatura.

En lo que se refiere a la Presidencia, están las tres aspiraciones a la candidatura independiente que habían cumplido con los apoyos y dispersión requerida. Al término de su periodo obtuvieron un rango de validación preliminar de 58.8% a 66.4%, frente a casos que no lograron la meta, pero cuyo porcentaje de apoyo validado fue superior al 90%, como es el caso de María de Jesús Patricio.

Es necesario aclarar que el INE aún tendrá que finalizar la auditoria sobre los apoyos, y con base en ello, aprobar los dictámenes que den por válidos uno de los requisitos para obtener una candidatura independiente, por lo que aún no podríamos asegurar la existencia de candidatos independientes a la Presidencia de la República. En caso de descubrirse simulaciones en los apoyos, la sanción mínima tendría que ser la negativa de registro.

Al margen de lo anterior, debe destacarse que se podría correlacionar un bajo porcentaje de validación preliminar a perfiles con largas trayectorias en partidos políticos, lo que puede demostrar que las prácticas reconocidas en institutos políticos se han trasladado al escenario creado por las candidaturas independientes. Ahora sólo falta ver qué incentivos se crean en lo que resta del proceso electoral, para conocer la naturaleza que terminarán por adoptar las candidaturas independientes.

Lee lo que escribimos sobre candidaturas independientes en septiembre.

 

@Eleccionesymas

 

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