Propuestas para reducir el gasto electoral

Hace unos días la bancada de Morena propuso fusionar dos direcciones del INE y crear la Dirección Ejecutiva de Capacitación, Organización Electoral y Educación Cívica con el fin de reducir el gasto electoral del país, pero vale la pena analizar si ésta es la mejor opción.

Hace unos días, la fracción parlamentaria de Morena en la Cámara de Diputados propuso fusionar dos direcciones ejecutivas en el Instituto Nacional Electoral (INE) con el objeto de promover “la eficiencia institucional, la racionalidad en el ejercicio presupuestario y la satisfacción de las metas y objetivos de los entes públicos”. Aunque este fin es celebrable y deseable, es necesario preguntarse si desaparecer un área del INE es la mejor forma de reducir el gasto electoral en México.

La iniciativa presentada plantea modificar un conjunto de artículos de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales para que en lugar de que existan las direcciones ejecutivas de Organización Electoral, y por otra parte de la de Capacitación Electoral y Educación Cívica, se cree la Dirección Ejecutiva de Capacitación, Organización Electoral y Educación Cívica. De acuerdo con la exposición de motivos de la iniciativa, el planteamiento del que se parte es que:

La capacitación y la organización electoral son funciones que en la práctica y en los distintos niveles jerárquicos se realizan de manera coordinada por compartir tareas y objetivos, y requerir la planeación y ejecución conjunta de acciones, por lo que no hay sentido en separarlas.

Al respecto es necesario decir que, aunque efectivamente la capacitación electoral y la organización electoral son actividades que ocurren en los mismos periodos, en el actual arreglo normativo no se puede decir que las actividades que desempeñan ambas áreas tengan tantas coincidencias como se plantea.

Ya en algún momento se había hecho una propuesta de este tipo en el “Servicio de Consultoría para el análisis de la estructura organizacional del Instituto Federal Electoral” que hizo Deloitte México al entonces IFE. En aquel entonces la instancia electoral adujo que, en adición a las restricciones legales para implementar dicha propuesta, las funciones desempeñadas por las áreas eran de naturaleza sustantivamente diferente.

En periodo electoral, la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral (DEOE) se encarga primordialmente de temas como la ubicación y funcionamiento de las casillas (incluido el abastecimiento del material electoral), así como la publicación de resultados electorales. Por su parte la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica (DECEyEC) está encargada de todos los procesos relacionados con la selección y capacitación de las y los ciudadanos que serán funcionarios de mesa directiva de casilla el día de las elecciones y de las tareas de promoción de la participación ciudadana en el proceso electoral.

Como si esta primera diferencia de responsabilidades entre aspectos logísticos por una parte y formativos por la otra no bastara, actualmente la diferencia más importante entre estas áreas es la distribución de competencias en el ámbito local, producto de la reforma político-electoral de 2014.

Salvo que el INE decidiera invocar la facultad de atracción (o asunción) o que hubiera una modificación constitucional, la DEOE no tendría relación alguna con la adquisición del material electoral para las elecciones locales (gubernaturas, diputaciones federales y conformación de ayuntamientos) en las entidades, ni con la eventual distribución de este material entre a las y los funcionarios de mesa directiva de casilla. En caso contrario, la DECEyEC invariablemente es responsable de la capacitación electoral de la totalidad de las y los funcionarios de casilla, indistintamente de si se trata de elecciones federales, locales o concurrentes.

Lo anterior no debe entenderse como un motivo para descartar hacer una revisión de los presupuestos de estas direcciones ejecutivas. De acuerdo con las Bases Generales del Presupuesto 2018 del INE, estas áreas representaron prácticamente el 30% de los $17,426,427,970.00[1] asignados en 2018 para su operación dentro en el Presupuesto de Egresos de la Federación.  Esto sin considerar lo correspondiente al gasto destinado a los órganos desconcentrados de esta institución, pues cada una de estas tiene vocales en las Juntas Locales y Distritales del INE.

Sin embargo, lo primero que es necesario es recordar que esa entelequia a la que llamamos “gasto electoral” es el presupuesto que se asigna a los partidos políticos nacionales y locales, y a las autoridades electorales tanto administrativas como jurisdiccionales federales y locales. Dicho de otra forma, es la suma de los presupuestos del Instituto Nacional Electoral, los organismos públicos locales electorales, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), los tribunales electorales de cada entidad, los partidos políticos registrados en cada entidad y de aquellos acreditados a nivel nacional.

Una reducción de este presupuesto pasa entonces por la revisión sí del presupuesto federal, asignado a tanto al INE como al TEPJF, pero también por los presupuestos estatales, para entonces determinar si desaparecer un área del INE es la mejor forma de reducir el gasto electoral en nuestro país.

 

@Eleccionesymas

 

Referencia:

[1] Ya descontando los $6,788,900,016.00 pesos asignados a los partidos políticos y candidatos independientes.

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