La democracia en 2019

De acuerdo con el Democracy Index 2018, únicamente 20 países de los países en el mundo pueden considerarse como democracias plenas, mientras que México y 54 países fueron clasificados como democracias defectuosas, 39 países son considerados regímenes híbridos y 53 regímenes autoritarios. Destaca que el tipo de régimen en el que vive la mayoría de la población (43 %) es el de democracias defectuosas.

La democracia es una forma de gobierno que por un lado determina la forma de elegir a las y los gobernantes, y por otro la manera en la que estos se conducirán dentro de su función. Las coyunturas derivadas de la tercera ola democrática a finales del siglo XX hicieron que en los albores del siglo XXI se determinara la necesidad de operar, medir y comparar los avances en los diferentes rubros, de forma que un régimen pueda ser considerado una democracia (o no) más allá de la mera elección periódica de los gobernantes. Así han surgido estudios como el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina, Latinobarómetro, los Índices del Estado Global de la Democracia y el Índice Democrático que elabora la Unidad de Inteligencia de The Economist

Recientemente se publicó el Democracy Index 2018 que elabora la Unidad de Inteligencia de The Economist, en el cual analiza el estado de la democracia en 165 países y dos territorios . El reporte mide y compara 5 categorías: proceso electoral y pluralismo; libertades civiles; funcionamiento del gobierno; participación política, y cultura política. En función del puntaje combinado que obtiene cada país se le asigna una calificación, que clasifica dentro de cuatro posibles tipos de régimen: democracia plena, democracia defectuosa, régimen híbrido y régimen autoritario.

De acuerdo con esta publicación, únicamente 20 países de los países evaluados pueden considerarse como democracias plenas, mientras que 55 países −incluido México− fueron clasificados como democracias defectuosas, 39 países son considerados regímenes híbridos y 53 regímenes autoritarios. Destaca que el tipo de régimen en el que vive la mayoría de la población (43%) es el de democracias defectuosas.

Varios aspectos de los presentados merecen una valoración con detenimiento, por ejemplo, que la participación política fue la única categoría que mostró una mejoría con respecto del año pasado. Otro aspecto relevante es el avance en cuanto a la participación de las mujeres en la vida política, el cual es resultado de medidas afirmativas como las cuotas de género y lugares reservados, mismas que se han aplicado en prácticamente todos los países. En el caso de México, este tipo de medidas nos dejaron una legislatura paritaria y a la primera jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, entre otros avances. Empañan esta categoría los altos niveles de violencia política de género que aún persisten a nivel mundial.

En este mismo sentido, México destacó en cuanto a la participación política de grupos minoritarios, gracias a la implementación de cuotas electorales a favor de comunidades indígenas y políticas de inclusión para grupos como el colectivo LGBT+.

Como aspecto preocupante para región, The Economist advierte del resurgimiento del populismo en América Latina, concentrándose en la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México y de Jair Bolsonaro en Brasil. Tanto México como Brasil enfrentan altas tasas de pobreza, violencia y desigualdad, lo que, para el informe, orientó a sus votantes por inclinarse hacia un outsider de la clase política tradicional y acercó a los dos países más grandes de la región al populismo, aunque desde vertientes ideológicas distintas.

De manera general el balance de la democracia es estable, si bien es de celebrarse que no hubiera un retroceso, tampoco hay muchos avances. Los resultados para México no muestran ninguna mejoría, seguimos siendo una democracia defectuosa. En 2019, México se encuentra en el lugar 71 de 167, el mismo que ocupaba en 2017. Es particularmente preocupante que México, ocupa el último lugar de las democracias defectuosas del continente, apenas dos décimas de punto por encima de El Salvado, que es considerado un régimen hibrido.

Un aspecto en el que sí se aprecia un retroceso es en confianza en la democracia, la cual se puede atribuir al funcionamiento del gobierno (resultados) y la falta de libertades civiles. The Economist destaca las restricciones por parte de actores estatales y no estatales sobre las libertades civiles, específicamente la libertad de expresión. Esto coincide con los publicado en el Latinobarómetro 2018 hace un par de meses, en el cual se da cuenta que el apoyo a la democracia en México es de apenas un 48%, mientras que 38% de la población es indiferente al tipo de régimen que les gobierne. Identifican, también, los problemas económicos (desempleo, bajos salarios, inflación, entre otros) y la delincuencia/inseguridad como los prioritarios para el país.

En general las democracias defectuosas como la mexicana se encuentran en América Latina, región que en su conjunto muestra una caída en el ranking mundial. Dentro de las particularidades de la región están que cada vez se muestra un mejor desempeño en la organización de los procesos electorales, lo cual deja ver el esfuerzo por consolidar la democracia, pero en contraposición, en el ejercicio de las funciones de gobierno el desempeño es pobre, al igual que la participación y cultura política.

El panorama que muestra el Democracy Index es claro: el principal reto de la democracia mexicana no es contar con elecciones limpias, o condiciones de competencia más equitativas −pues si hay algo que hemos perfecionado en los últimos años son los mecanismos de acceso al poder−; sin embargo, donde nuestros defectos se evidencian es en las formas en que se ejerce el poder, pues no solo nuestras instituciones tienen baja credibilidad y el descontento es generalizado, sino que los abusos de poder se han traducido en restricciones injustificables a los derechos de quienes vivimos en México.

 

@Eleccionesymas

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