Una ciudad para todas las personas

Desde el COPRED hemos decidido abrir este blog como un espacio abierto para compartir lo que nos mueve día a día para hacer de esta capital una ciudad incluyente, plural, en donde se respeta y valora la diversidad, pero en la que la diferencia no es pretexto para el trato desigual injustificado ni para la negación arbitraria de los derechos o del acceso a bienes o servicios.

Por: Geraldina González de la Vega (@GeraldinaGV)

En su preámbulo, la Constitución de Ciudad de México reconoce a la capital del país como un espacio civilizatorio, ciudadano, laico y habitable para el ejercicio pleno de sus posibilidades, el disfrute equitativo de sus bienes y la búsqueda de la felicidad.

Hoy, 18 de octubre, conmemoramos por sexto año consecutivo el día del Trato Igualitario en esta nuestra Ciudad de México, espacio que, por autoadscripción e historia, pertenece a sus habitantes y que, como hemos recordado el pasado 2 de octubre, se ha concebido desde hace años como un espacio donde la libre manifestación de las ideas se entiende como un elemento integrador del orden democrático.

Todas estas ideas se han plasmado por nuestra Asamblea Constituyente apenas hace un año y quedan inscritas en lo que significa ser “chilango”.

Por todo lo anterior, desde el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de Ciudad de México (COPRED) hemos decidido abrir este blog como un espacio abierto, en el que queremos compartir la reflexión que, desde nuestra misión de abatir la desigualdad estructural, nos mueve día a día para hacer de esta capital una ciudad incluyente, una ciudad plural, una ciudad en donde se respeta y valora la diversidad, pero en la que la diferencia no es pretexto para el trato desigual injustificado ni para la negación arbitraria de los derechos o del acceso a bienes o servicios.

En 2015, cuando se instituyó el Día del Trato Igualitario, se pensó en dos cosas: una, pensar en la igualdad desde el punto de vista positivo, esto es, pensarla desde la inclusión y no desde la exclusión; la otra fue incluir a todas las personas que habitamos en CDMX, pues combatir la discriminación y promover el trato igualitario no es solamente una obligación de las autoridades; es una obligación que también compartimos particulares y de la cual, todos y todas, tenemos que hacernos responsables en nuestra vida cotidiana, en nuestro espacio laboral y escolar; en la calle, en la casa, con amigos, la familia, las y los colegas, los y las empleadas, con las personas que no conocemos.

Tener derechos no solamente implica disfrutarlos y ejercerlos, ser libres es una responsabilidad, pues conlleva el respeto hacia el prójimo, un ejercicio de empatía y de entendimiento de que compartimos el calor del cuerpo.

Tener privilegios nos compromete a ampliar la perspectiva, a actuar y a visibilizar.

La desigualdad viene de la mano del lenguaje que discrimina, de las actitudes que desvaloran y marcan negativamente las diferencias, que en el día a día refuerzan los obstáculos, la violencia, la diferencia que retrasa, que niega, que cierra.

La desigualdad no es responsabilidad solamente del Estado, es responsabilidad de todas las personas que la alimentamos, que la invisibilizamos, que la normalizamos y es justamente en esa responsabilidad compartida en donde el Día del Trato Igualitario se inscribe. Es una propuesta incluyente que nos habla a todos y todas, que sensibiliza a las personas privilegiadas y que empodera a las que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

En COPRED, además, se decidió que el Día del Trato Igualitario se celebrara no solamente el día 18, sino todo el mes de octubre y por ello, desde su primera edición, se ha enmarcado en una serie de eventos y actividades en lo que se ha llamado “Octubre: Mes del Trato Igualitario”.

Durante estas cinco ediciones se han rememorado a países hermanos, se ha invitado a aliados y aliadas a ser portavoces de la igualdad, en fin, se ha involucrado a todas las personas en la construcción de una Ciudad incluyente, diversa, que celebra su pluralidad.

Precisamente porque somos diversos, el principio de igualdad se erige como un estandarte que protege la diferencia, la valora, la alza y nos exige que se proteja; la diversidad no puede, jamás, ser una causa para obstaculizar o negar derechos, mucho menos para abusar o violentar.

Según la Encuesta Sobre Discriminación (EDIS) en Ciudad de México de 2017 de COPRED, las personas encuestadas vincularon el término igualdad como principal referente de la garantía de derechos humanos y ubicaron el derecho a la salud y el derecho a la educación como fundamentales y justamente la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México los ubica como prioritarios para el establecimiento de medidas generales a favor de la igualdad de oportunidades.

Entre las causas más comunes de la discriminación, según la EDIS de 2017, se encuentra en primer lugar el nivel educativo, seguido de la orientación sexual, la tonalidad de piel, la pobreza y el tener alguna discapacidad.

Por otro lado, las personas indígenas son quienes perciben de manera más fuerte una discriminación, y es que se encuentran entre uno de los grupos más vulnerables, más, cuando se interseccionan otras circunstancias o cualidades. Es verdad, los seres humanos no somos unidimensionales y es precisamente por ello, que en COPRED hemos de apostar por una visión interseccional en el acceso, disfrute, ejercicio y garantía de los derechos.

La siguiente gestión implica varios retos, entre estos quisiera destacar algunos:

En primer lugar, la concretización y el desarrollo de la Constitución de CDMX, una Ley Fundamental que sueña con una Ciudad igualitaria en la que la desigualdad sea desterrada y en la que todas las autoridades, en el marco de sus competencias, realicen medidas positivas para que se eliminen los obstáculos y las barreras que impiden el efectivo disfrute y ejercicio de los derechos, así como los abusos y la violencia que diversas personas en situación de vulnerabilidad sufren y que los relegan en el acceso a oportunidades.

En segundo lugar, la transición y la llegada del nuevo Gobierno de Ciudad de México, el cual se ha posicionado como uno fuertemente comprometido con los derechos y la igualdad en su ejercicio, tanto por convicción, como por mandato constitucional; desde COPRED habremos de acompañar su planeación como una institución aliada y compañera.

En tercer lugar, la concientización a través de dos vías: una, el empoderamiento de los grupos de atención prioritaria que tanto la Constitución, como la Ley contra la Discriminación de la Ciudad, establecen y, dos, vía la sensibilización de toda la población para que ubique, señale y elimine prácticas arraigadas que abonan a la desigualdad.

Una de nuestras prioridades es la atención a la población que se percibe discriminada. En el Consejo contamos con procedimientos de quejas y reclamaciones que habremos de investigar, para buscar la conciliación y la reparación integral de las víctimas. Requerimos de una revisión profunda de nuestras competencias en este ámbito, las cuales a la par de la adecuación constitucional habrán de reforzar nuestras tareas como una institución que, como ente descentralizado, sectorizado a la Secretaría de Desarrollo Social, cumple con una labor indispensable: incidir de manera transversal en el diseño de la planeación del Gobierno de la Ciudad y que, además, cumple con la labor de dar apoyo técnico tanto al legislativo como al judicial, cuando así lo requieran.

La participación del sector privado es indispensable, la eliminación de la discriminación hace falta de compromisos por parte de todos y todas, y en ello las empresas deben ser aliadas. Los centros de trabajo, las empresas, las escuelas y universidades, los establecimientos mercantiles, todos, tienen el deber de orientarse hacia un trato igualitario donde jamás el género, la tonalidad de piel, la discapacidad, el origen étnico, entre otras, sean una razón para negar derechos o justificar abusos.

COPRED es además una institución afortunada, pues trabaja de la mano de las organizaciones de la sociedad civil. Su ahínco y valor son nuestro motor, su experiencia nos alimenta y su aliento nos da impulso.

Este 18 de octubre celebremos la diversidad. Celebremos que las personas, todas, somos únicas, multidimensionales, especiales y valiosas. Celebremos que tenemos una Constitución que nos ve primero a nosotras y mira la organización del Estado como un medio para nuestra felicidad. Celebremos que Ciudad de México es nuestro espacio, es nuestro hogar, que es diversa, que es la Capital Plural.

 

* Geraldina González de la Vega es Presidenta del COPRED.

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