Educación para la no discriminación

Educar para la no discriminación es una inversión de largo plazo, porque significa cultivar el respeto y la tolerancia, la disposición a aceptar y convivir con cualquier forma de ser, de pensar y de actuar, desarrollar capacidades para salir de sí mismos, ver las cosas desde la posición de la otra persona que es excluida, discriminada o minimizada, para poder generar empatía y solidaridad como vías para superar el individualismo y estar en condiciones de comprender e interactuar con las otras personas.

La discriminación es considerada una conducta histórica y socialmente aprendida, que se hereda y reproduce sistemáticamente desde hace siglos, se ha permitido y perpetuado por indiferencia, ignorancia y conveniencia de algunos sectores sociales con privilegios y/o que ostentan mayor poder, no es un tema de algunas personas o grupos, es una problemática social que produce desigualdad, restringe y limita el acceso a derechos y oportunidades afectando siempre la dignidad de las personas y su libre y pleno desarrollo.

La discriminación tiene una base cultural en los prejuicios, estereotipos, estigmas, las asimetrías de poder, desconocimiento, falta de información que se traduce en ignorancia, negación de la diferencia y la falta de criterio para cuestionar las estructuras establecidas por grupos dominantes. Esta parte cultural no siempre es visible a la hora de combatir la discriminación y la desigualdad para lograr el reconocimiento de grupos de las poblaciones históricamente discriminados y de sus derechos específicos.

La parte cultural está instalada en las creencias y aprendizajes personales basados en dar un trato diferenciado regularmente desfavorable o de desprecio a determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento hemos causado o recibido, basados en alguna condición o característica que consideramos diferente, de menor valía o inaceptable; tales como la orientación sexual o identidad de género, la edad, condición socioeconómica, la nacionalidad, la religión, el tono de piel, etc.

Este componente cultural obstaculiza la implementación de las políticas públicas, la aplicación y el acceso a la justicia, se observa cotidianamente en los diferentes discursos, en medios y plataformas digitales, así como en el trato cotidiano entre las personas y los colectivos, reproduciéndose así la discriminación y haciendo de su combate todo un reto que implica el cambio cultural.

Educar para la no discriminación es una inversión de largo plazo, porque significa cultivar el respeto y la tolerancia, la disposición a aceptar y convivir con cualquier forma de ser, de pensar y de actuar, desarrollar capacidades para salir de sí mismos, ver las cosas desde la posición de la otra persona que es excluida, discriminada o minimizada, para poder generar empatía y solidaridad como vías para superar el individualismo y estar en condiciones de comprender e interactuar con las otras personas.

La educación para la no discriminación es una extensión de la educación en Derechos Humanos como herramienta para el empoderamiento de las personas, que tiene como fin el re significar y cuestionar los aprendizajes relacionados con los estereotipos, los procesos de socialización, cuestionar las estructuras de poder establecidas, el uso del lenguaje, el reconocimiento de la diversidad como algo que enriquece y favorece las relaciones sociales, generar pensamiento crítico y que las personas puedan reflexionar sobre sus propios valores y actitudes.

Educar es ir más allá de transmitir información, no se trata de sólo memorizar artículos y leyes o de dictar programas sociales y tener una supuesta actitud de tolerancia para con las demás personas, o dejar de usar términos “discriminadores” para ser políticamente correctos y no ser señalados socialmente. Se trata de transformar actitudes, de impulsar un cambio en el otro, que se acepten y respeten las diferencias, es estar dispuestas a alzar la voz para defender a quien se le está dando un trato injusto o a quienes les son negados sus derechos, se trata de sabernos humanos con el mismo valor y dignidad.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México cuenta con el Instituto Nelson Mandela, un espacio para la educación y la formación continua en materia de Igualdad y No Discriminación, mediante procesos de sensibilización, formación y capacitación acerca del derecho a la igualdad y la no discriminación.

El Programa Educativo se basa pedagógicamente en un enfoque de construcción de conocimientos colectivos que rescata las experiencias de las personas participantes y que las hace parte de procesos activos y críticos de aprendizaje para concluir en acciones concretas que se pueden implementar a partir de lo aprendido y de desarrollar un sentido de justicia a partir del cual reconozcan a las personas como sujetos de derechos, y se asuman compromisos con la promoción del principio de igualdad en derecho, igualdad de trato, igualdad de oportunidades sin discriminación para todos y todas.

La educación para la no discriminación y la igualdad es para cualquier persona, a cualquier edad y en cualquier lugar. Nuestras acciones buscan que distintas personas adquieran conocimientos y habilidades para visibilizar y transformar las situaciones de discriminación que se presentan en su entorno personal y profesional, transformar en las instituciones las prácticas en la atención al público; así como incidir en el diseño e implementación de políticas públicas, administrativas, laborales y de servicios, a fin de favorecer la promoción, el respecto, la protección, la inclusión y la garantía de los derechos humanos, particularmente los de igualdad y no discriminación.

Es fundamental que las personas que nos declaramos educadoras en los temas de la no discriminación y la igualdad, así como quienes reciben cualquier tipo de formación en el tema, no nos limitemos en la transmisión o adquisición de conocimientos teóricos, es vital que estemos plenamente convencidas racional y emocionalmente comprometidas de su relevancia en la transformación de una sociedad más incluyente y respetuosa de la diversidad, que hagamos de estas propuestas un estilo de vida y una ideología en cada acción todos los días.

 

@COPRED_CDMX

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