Mujeres comprometidas

La semana pasada, dos destacadas mujeres guerrerenses obtuvieron reconocimientos. Se trata de Martha Sánchez Néstor, amuzga de Xochistlahuaca, y Felícitas Martínez Solano, tlapaneca de San Luis Acatlán.

La semana pasada, dos destacadas mujeres guerrerenses obtuvieron reconocimientos. Se trata de Martha Sánchez Néstor, amuzga de Xochistlahuaca, y Felícitas Martínez Solano, tlapaneca de San Luis Acatlán.

Martha recibió la medalla Omecíhuatl, en la categoría “Por los destacados aportes al reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres”, galardón que otorga el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal. Felícitas obtuvo la medalla al mérito civil indigenista “Cuauhtémoc, premio que otorga anualmente el gobierno del estado de Guerrero. Las dos han dedicado su vida a promover y defender los derechos de las mujeres indígenas.

Martha Sánchez y Felícitas Martínez el día de la entrega de la medalla Cuauhtémoc

A Martha la conozco desde 1994, cuando estaba en el Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena. Desde entonces he sabido de sus pasos por miles de caminos, desde las comunidades más recónditas del estado de Guerrero, hasta la sede de Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra, pasando por reuniones en la Ciudad de México, talleres en muchos estados de la República, encuentros en Centroamérica, y un sinfín de actividades que llevaría horas nombrar. La he visto fundar y dirigir organizaciones y casas de salud para mujeres, impartir diplomados, dar conferencias y un largo etcétera.

Aquí  hay una buena semblanza de ella, que menciona los muchos trabajos que ha hecho y cargos que ha ocupado, pero les faltó decir que siempre la ves con una sonrisa, que siempre encuentra tiempo para las amigas y que, un día está en un programa de televisión con Marta Lamas o con Rodolfo Stavenhagen, o en algún acto al lado de Marcelo Ebrard, y al otro día la encuentras en Metlatónoc platicando con las señoras sobre sus problemas cotidianos.

Actualmente Martha es coordinadora de la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, coordinadora de Proyectos de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir e integrante de la asamblea consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). Y el año pasado, fue reconocida como una de las 100 líderes del mundo más comprometidas con la salud de las mujeres y las niñas, por la organización internacional Women Deliver.

Martha Sánchez junto con otras galardonadas por el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal. Foto: Cortesía de Martha Sánchez

Conocí a Felícitas más o menos en 2005, cuando era dirigente de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas. Al igual que Martha, comenzó su trabajo por las mujeres dentro del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena, pero algunos años después. Fue líder de la Coordinadora Guerrerense de Mujeres Indígenas y Afromexicanas y ha participado también en foros internacionales y en Naciones Unidas, donde en 2005 presentó este discurso en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Además, fue la primera mujer en formar parte de la dirección de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), instancia encargada de coordinar a la Policía Comunitaria de la Costa Chica de Guerrero, espacio que, hasta que ella llegó, había sido exclusivamente de hombres. Cuando Felícitas se integró a la CRAC, fue para atender sólo los casos relacionados con las mujeres, sobre todo porque cuando iban a denunciar que sus maridos las golpeaban nadie les hacía caso. Gracias a su participación y la de otras que se integraron después, ahora ya les dan hasta tres años de castigo a los maridos golpeadores. Además, Felícitas terminó dando talleres de capacitación a los policías y participando al parejo con los hombres en la toma de decisiones.

Las dos son, sin duda, un ejemplo de mujeres valientes, luchadoras incansables y comprometidas. Van mis felicitaciones a ambas desde este espacio.

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