PREP y Conteos Rápidos: transparencia vs. precisión

Cuando una elección es muy holgada, quizás no hagan falta el PREP ni los conteos rápidos para saber quién va a ganar, quizás baste con las encuestas de salida. Pero cuando una elección luce reñida, es fundamental contar con información con el mínimo sesgo y la mayor precisión y oportunidad posible.

Los resultados preliminares de la jornada electoral se dan a conocer mediante tres mecanismos: los programas de resultados electorales preliminares (PREP), los conteos rápidos y las encuestas de salida. A partir del miércoles inicia un mecanismo adicional para ofrecer, ahora sí, los resultados oficiales: los cómputos distritales. Año con año, hay cierta confusión sobre las características y diferencias de cada mecanismo. En esta nota intentaré abundar sobre algunas de ellas.

El PREP es un mecanismo de monitoreo, en tiempo real, de los resultados de cada acta de casilla conforme éstas se van cerrando y llegan a las juntas distritales de cada entidad. El PREP es una especie de censo en el que se suman los votos de cada casilla y se digitaliza cada acta. Su objetivo principal es dar transparencia y certeza: que cualquier persona pueda verificar los resultados de cualquier casilla, distrito o entidad durante la misma noche de la elección.

¿Por qué el PREP tiene sesgos? Sin embargo, el flujo de datos del PREP no permite hacer pronósticos estadísticamente confiables, toda vez que no tiene como base una muestra representativa de casillas, sino un flujo de datos acumulado en tiempo real que tiene diversos sesgos: algunas casillas tardan más en cerrar que otras y algunos paquetes se trasladan más rápido que otros. En general, las casillas urbanas se contabilizan más rápido, mientras que las rurales tardan un poco más. Algunas entidades tienen un huso horario distinto y cierran más tarde. Este mismo año, las casillas con elecciones locales coincidentes tardarán un poco más en llegar que las de entidades dónde sólo habrá elecciones federales. Por último, las casillas que se digitalicen in situ con el PREP casilla, llegarán antes que las demás. Por ello, es muy difícil obtener resultados libres de sesgo a partir de las primeras horas del PREP.

Cuando una elección es muy abierta, estos sesgos pueden ser irrelevantes porque el puntero no cambia, solo su margen. Pero cuando es reñida, el PREP puede resultar sesgado o tener “un cruce” o cambio de puntero durante su operación. En el PREP de la gobernatura de Veracruz 2016 o Edomex 2017, por ejemplo, la candidatura que lideraba el PREP hasta la medianoche acabó perdiendo. En otros casos, el segundo y tercer lugar han cambiado.

El conteo rápido permite estimar con mayor precisión estadística las tendencias de votación a partir de una muestra representativa de casillas nacional o estatal. El reto de cualquier conteo rápido es doble: por un lado, contar con una muestra suficientemente grande y, por otro, recabar los datos de esa muestra de casillas de manera oportuna, digamos, antes de la medianoche. En el caso de la elección presidencial de 2018, la muestra del conteo rápido será de 7,787 actas de casilla, aproximadamente 5% de las casillas totales.

A diferencia del PREP, el conteo rápido es mucho menos sesgado y por lo tanto permite pronosticar un resultado preliminar, siempre sujeto a los márgenes de error de toda estimación muestral. A diferencia de las encuestas de salida, el conteo rápido es mucho más preciso, toda vez que se estima a partir de los resultados de actas de casilla y no de opiniones individuales (que pueden ser falsas): una muestra de solo mil casillas, por ejemplo, puede ofrecer información de más de cuatrocientos mil votantes.

Los ejemplos de las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 ilustran claramente las diferencias entre PREP y Conteo Rápido. La primera gráfica ilustra la evolución de los porcentajes de voto presidencial del PREP 2006. Como se aprecia, desde las primeras casillas contabilizadas, Felipe Calderón parecía ser el puntero. Sin embargo, su ventaja disminuyó sistemáticamente conforme el PREP avanzaba para quedar en alrededor de uno por ciento. Por otro lado, el conteo rápido del mismo año anticipaba que la elección tenía un margen de victoria menor a 0.6% y que la estimación a partir de la muestra recabada no ofrecía suficiente confianza estadística para darlo como ganador (ver la segunda gráfica). Poco después, al realizarse los cómputos distritales descubrimos que su ventaja fue de solo 0.58%. Posteriormente, al realizarse los recuentos ordenados por el TEPJF, su ventaja final fue de 0.56%.

 

 

La tercera gráfica ilustra la evolución de los porcentajes de voto por candidato presidencial del PREP 2012. Como se aprecia, desde el comienzo, Enrique Peña Nieto parecía tener una clara ventaja. Sin embargo, aunque Josefina Vázquez Mota parecía iniciar en segundo lugar, tras contabilizarse las primeras casillas fue rebasada por Andrés Manuel López Obrador. Si bien la elección fue bastante holgada, puede apreciarse que con el último tercio de casillas el margen de victoria de Peña se amplió un poco más. Por otro lado, el conteo rápido del mismo año anticipaba que la elección tendría, justamente, un margen de victoria mayor a 6%. Esto se confirmaría al realizarse los cómputos distritales en los que su ventaja fue de 6.62%.

La siguiente tabla compara los resultados del conteo rápido, PREP y cómputo distrital de la elección presidencial de 2012. Como se detalla, los tres instrumentos ofrecieron resultados consistentes y similares entre sí.

En resumen, cuando una elección es muy holgada, quizás no hagan falta el PREP ni los conteos rápidos para saber quién va a ganar, quizás baste con las encuestas de salida. Pero cuando una elección luce reñida, es fundamental contar con información con el mínimo sesgo y la mayor precisión y oportunidad posible. En un contexto de cada vez más elecciones reñidas, ¿qué es mejor, el PREP o el conteo rápido? Depende del objetivo que se busque: el primero ofrece máxima transparencia y nivel de detalle; el otro, un pronóstico oportuno y estadísticamente confiable del resultado.

Al final del PREP del primero de julio de 2018, lo que debería ocurrir es que las tendencias de voto se asemejen o converjan hacia el pronóstico del conteo rápido. Al realizarse los cómputos distritales y recuentos, lo que debería ocurrir es que los resultados oficiales confirmen las tendencias preliminares de PREP y conteos rápidos. Por ello, la concordancia o consistencia de estos tres instrumentos es un mecanismo de control clave para dar certeza al proceso electoral.

 

@javieraparicio

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