La Grande

Como muchos, soy de esos mexicanos que se alegran de que las campañas electorales se hayan terminado de una vez por todas, no sólo porque tuvimos que escuchar hasta el hartazgo los distintos sonsonetes de los candidatos y las candidatas que pretendieron convencernos de que les diéramos su voto este primero de julio para convertirlos en esa   clase sobrehumana llamada ¨político de elección popular¨, transmutados en la figura de diputados federales o locales, presidentes municipales, síndicos, jefes delegacionales, gobernadores, jefe de gobierno, senadores y claro está, el mero mero, Presidente de la Nación (o estrella de rock & roll, como diría Miguel Mateos).

– ¿Pog quién votagás, Magco?

– ¿De qué o qué güera?

– No seas menso Magco, pues en las elecciones.

– Aaaahhhh, eso.

– Pues sí, ¿de qué otga cosa seguía, wey?

– El voto es secreto güera.

– No mames. Ya dime, yo en mi país voto vegde.

– ¿Vegde? ¿Qué es vegde? Pero tu eres una emancipeitor postmaterialista, tus candidatos y sus plataformas son demasiado sofisticados, no como aquí. En México debimos votar por el menos malo, no por el mejor.

– ¿En vegdad?

– Sip. Con decirte que la mayoría de la gente, lo que más le interesó durante estas campañas fue justo cuando empezaron los trompones entre candidatos, pero si no fuera por eso, ni pelarían las campañas.

– ¿Que en México no le integuesa a la gente la poguítica?

– Casi no, sólo cuando hay escándalos, ya sea porque agarraron a algún político transa, o algún otro se metió en líos de falda, pero de ahí en fuera.

– ¿Y lo de los chavos de #YoSoy132 no sigvió de nada?

– De hecho sip, ayudó a refrescar bastante el poco debate que había en las campañas. Eran aburridísimas.

– ¿Y las popuestas?

– Casi nadie las pela güera y los políticos lo saben, por eso nomás hacen propuestas bobas, irrealizables, populistas, porque confían y saben que a la mayoría de las personas no les interesa lo más míniimo cómo van a cumplirlas, qué tienen qué hacer para que toda la sarta de cosas que nos prometen, se cumplan.

– Pego, la demogacia es mucho más que simplemente ir a votag.

– ¡Exacto! La bendita democracia empieza justo hoy con el voto, pero eso es sólo el principio.

– Sipi, en mi país…

Aquí hago un paréntesis, sólo para recordarles que mi domadora de cabecera es oriunda de Austria, aquella lejana tierra que nos prestó por unos años a aquél gran prócer de la Patria llamado Maximiliano y su locuaz consorte Carlota de Bélgica, cuyos tataratataratataranietos serán los nuevos dueños de nuestras legendarias chelas que tantos momentos de esparcimiento y alegría nos han proporcionado, la coronita.

 

… la gente se integuesa mucho más en la poguítica e integviene más en las decisiones de los funcionaguios que eligió, no sólo vota pog ellos y se olvida hasta las siguientes elecciones.

– Pues sí güerever, de mi vida y de mi amor, pero aquí es otra cosa. La gente anda comiendo tubérculos cuadrigéminos todo el tiempo, incluyendo durante las campañas y sólo las pela cuando empiezan los cubetazos y las mentadas de madre, de lo contraro, su prioridad sigue siendo la “venida” del Papa, el vive latino, el concierto del sexagenario inglés o del adolescente precoz canadiense.

– Pego entonces, si a la gente no le integesa la política ¿cómo espegan que cambien las cosas?

– Buena pregunta mi domineitrix. Pues resulta que a los mexicanos nos gusta practicar ese deporte extremo, del que somos potencia que es la chaqueta mental, además, claro está, de que de manera histórica y cotidiana responsabilizamos a los demás de nuestra situación y convertimos en nuestros líderes, salvadores, mesías, tlatoanis que nos vendrán a resolver todo a cualquier changuito o changuita que se aviente la puntada de querer ser “representante popular”. Es en este susodicho o susodicha, por aquello de la equidad de género, en el que depositamos toda esperanza de transformación y forjamos frases tan alvaradeñas como “si no puede, que renuncie”, sin darnos cuenta que gran parte de la chamba de que cambie este canijo país recae en nosotros mismos, los ciudadanos y las ciudadanas.

– ¿Te cae?

– Sip. La pregunta que siempre le hago a todo aquél o aquella que se queja del mal gobierno, de la situación en la que vivimos, de que estamos de mal en peor es: ¿tu pagas tus impuestos? ¿pagas puntualmente el mantenimiento de tu edificio o condominio? ¿separas la basura? ¿cuidas el agua? ¿mantienes limpia tu banqueta?

– ¿Y qué te contestan?

– Pues me mientan la madre y siempre me ponen cara de #chingasatumadre. En tanto, los políticos lo único que quieren es sentarse en la grande.

– Chale (expresión utilizada con frecuencia por mi güerever que demuestra su avanzado e irreversible proceso de chilanguización).

Por cierto, mientras cotorreaba esto con mi emperatriz personal, la comunidad española en México y anexas, festejaban en la Fuente de Cibeles el anuncio del Fondo Monetario Internacional y de la Comunidad Europea, el otorgamiento de un fondo de casi 100 mil millones de Euros para el rescate del sector financiero español, ¿o era porque le ganaron a Italia en la Eurocopa?

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