¿Quién ganó el debate?

¿Quién de los cinco candidatos a la Presidencia de la República crees que mintió menos? O ¿quién crees que no mintió?

Saber debatir es un arte. Para poder ganar al discutir y convencer a otros de tus puntos de vista debes comprender los componentes básicos de la lógica, la psicología y la comunicación efectiva.

Lo sabe un chico de cuatro años, que ni siquiera habla correctamente.

Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.

Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará la secundaria.

Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.

Lo saben sus padres.

Lo saben sus abuelos.

Lo sabe el tutor o encargado.

Lo saben los que no tienen estudios completos.

Lo sabe el de mala conducta.

Lo sabe el que falta siempre.

Lo sabe el que roba.

Lo sabe el que no declara sus impuestos.

Lo sabe hasta un analfabeto.

Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, los de mala conducta, los analfabetos, los ladrones, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
No se engaña. No se dicen mentiras.

O no se deben decir mentiras.

Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: no se deben decir mentiras.

Mentir es una actividad común entre los políticos mexicanos y la mentira forma parte de sus discursos. Esto no es una denuncia, es una descripción.

En promedio, podemos escuchar de 10 a 200 mentiras en un día y, a pesar de que nos hemos pasado gran parte de nuestra historia tratando de dar con la manera de detectarlas, midiendo los cambios fisiológicos con polígrafo, monitores de voz, ritmo cardíaco o lectores de iris, ninguno de estos métodos resulta confiable.

En primer lugar, los mentirosos hacen menos referencias a sí mismos cuando recurren a declaraciones falsas. Escriben o hablan más sobre los demás, a menudo usando la tercera persona para distanciarse y desvincularse de la mentira.

Yo te pregunto hoy lector, ¿quién crees que mintió menos? O ¿quién crees que no mintió?

Y realmente si piensas un poco, si tratas de llegar al fondo noble y puro de discutir con alguien te darás cuenta que no se trata de ganar, sino de entender otro punto de vista y cuando por fin te des cuenta de eso, cuando por fin comprendas y analices este punto de vista es cuando te habrás dado cuenta quién de ellos te dijo menos mentiras o la verdad.

Curioso no, ganas perdiendo.

Hasta el próximo debate amigos…

 

@maricelarosales

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