AMLO presidente

Los votos comprobaron lo que desde hace meses se decía en las encuestas.

7:10, salgo de casa rumbo a la casilla y aunque soy segunda suplente de casilla, acudo a tiempo porque se nos indicó en el simulacro -que hace dos semanas se realizó para que despejáramos dudas los funcionarios de casilla- que empezaríamos a armar todo a las 7:30.

Saludo a mis casi todos conocidos vecinos, son 7:30 y aún no llegan los escrutadores, así que los suplentes ayudamos a armar las urnas, las bases, las mamparas. 7:50 ya llegaron todos los funcionarios y nos dan las gracias a los suplentes.

Ya hay una fila de 20 personas esperando votar, yo regresaré más tarde a emitir mi voto. Me causa extrañeza que en la fila hay puros hombres.

La idea del voto femenino me resulta curiosa, por no decir extraña. No me estoy refiriendo que me resulta raro que las mujeres puedan votar sino el hecho de que se nos considere como una masa, especialmente en el mundo, dónde el tipo de mujeres que existen es muy variado.

Porque ahí esta la gracia, se habla de voto femenino pero rara vez se habla de voto masculino.

Por defecto se considera que los hombres como seres individuales tienen ideas políticas diferentes, sin embargo esa presunción no se hace con las mujeres y eso es porque aún se nos sigue considerando una minoría y eso que desde hace 35 años se empezó a notar un ligero incremento en la cantidad de mujeres respecto a los hombres.

Para 2015, esta diferencia se ha acentuado hasta llegar a 3.4 millones más de mujeres que de varones en México.

Se habla de problemas femeninos cuando se refieren por ejemplo al aborto, al igual que se habla de problemas de minorías por ejemplo, cuando se habla de leyes para la comunidad LGTB.

Pero temas como el desempleo, la educación o la sanidad son considerados por defecto masculinos a pesar que nos afectan a todos.

Una sociedad está formada por la suma de muchos individuos y el problema de uno de sus individuos es un problema para toda la sociedad, ¿por qué nos empeñamos entonces por separarlos? La idea que se me viene a la mente es por esa fila de hombres y de ninguna mujer, quizá las cosas cambien con este nuevo presidente, que nos permita tener más inclusión, más participación.

Hasta que no entendamos que mis problemas y tus problemas son nuestros problemas, será muy difícil que avancemos.

Lo mejor de ser presidente de México es saber que un día te convertirás en expresidente de México. Y entonces serás más que nunca un objeto de deseo.

El personaje que viene de un origen humilde, que trabajó con los indígenas de Tabasco a principios de los 80, que durante toda su campaña ha denunciado la corrupción que gobierna nuestro país, que ha constituido su base de campaña afirmando que abatiendo la corrupción se podrá empezar a superar la pobreza que hoy representa un 43 % de la población, que con esta estrategia se podrá acelerar el crecimiento (2,1% cifras en el 2017) es hoy presidente de México.

Los votos comprobaron lo que desde hace meses se decía en las encuestas.

“Tengo confianza en los ciudadanos, en México”, dijo Andrés Manuel al salir de la casilla después de emitir su voto.

Nosotros los que votamos por ti y hoy y te sabemos presidente, tenemos confianza en ti, Andrés Manuel.

Queremos un México donde a pesar de nuestras diferencias nos unamos como seres humanos, ofreciendo respeto, igualdad y apoyo al otro, sea cuales sean nuestras ideas y creencias.

Y dejó aquí una frase de Immanuel Kant, que me ha inspirado como principal valor en mi vida y que hoy te diría:

Querido presidente:

“Actúa considerando la humanidad para ti mismo y para los demás, no como simple medio, sino como noble fin”.

Y sí, ¡Viva México!

 

@maricelarosales

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