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No es un secreto que las mujeres somos más vulnerables a la violencia y nuestras vidas están bajo amenaza de muchas formas, a través de la pobreza o la falta de acceso a la salud o la educación. 

25 de noviembre, el Día Internacional para Erradicar la Violencia contra Mujeres y Niñas es la iniciativa de Spotlight.

La Unión Europea y las Naciones Unidas han lanzado una nueva iniciativa global y plurianual orientada a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

El nombre viene a cuento ya que la violencia tiene lugar en la oscuridad, se niega o se oculta y no puede sobrevivir a plena luz.

Un compromiso de la Unión Europea y las Naciones Unidas, con una inversión inicial de 500 millones de euros en la que la Unión Europea será el principal contribuyente, dinero que se destinará a acciones específicas de apoyo.

No es un secreto que las mujeres somos más vulnerables a la violencia y nuestras vidas están bajo amenaza de muchas formas, a través de la pobreza o la falta de acceso a la salud o la educación.

El feminicidio ha alcanzado niveles de epidemia en Latinoamérica.

Imposible no sentirse abrumada por las cifras de la vergüenza; mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas,  explotadas sexualmente, que no pueden mostrar su rostro, o caminar solas, o ir a la escuela… conducir, o ni siquiera reír…

Mujeres que no pueden elegir la ropa que quieren ponerse porque el acompañante de turno es quien decide si los centímetros de la falda son los adecuados o si el escote puede “perturbar” o no a los santos varones.

Violencias y microviolencias que sufren las mujeres en todos los lugares del mundo. Y en este “infierno” estamos condenadas muchas mujeres por el simple hecho de nacer mujeres. A veces surge una esperanza, alguna mujer ha alcanzado una vida libre de violencia, ha logrado salir de la cárcel de su hogar y ha conseguido librarse de su verdugo.

Un factor decisivo en la persistencia de la violencia de género y puede ser uno de los factores que contribuyan decisivamente a su erradicación es la igualdad de género.

Midiendo la igualdad de acuerdo con la esperanza de vida; la proporción de sexos en el nacimiento; la alfabetización de personas adultas; las tasas de matriculación en educación primaria, secundaria y terciaria; la participación en el mercado laboral formal; los ingresos estimados; la igualdad de remuneración, y la proporción de mujeres en altos cargos políticos, ministeriales y legislativos.

Simone de Beauvoir ya expresaba la subordinación y desigualdad de las mujeres cuando afirmaba que “El día en que sea posible que la mujer ame, no con su debilidad sino con su fuerza, no para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para reafirmarse; aquel día el amor llegará a ser para ella, como para el hombre, una fuente de vida y no de peligro mortal”.

Quiero, para terminar, unirme a la frase de José Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998 y cuyo premio le fue concedido por su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía», cuando afirma: ¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?

 

@maricelarosales

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