Chairos versus ¿who?

Los sentimientos generalizados de repudio hacia una personalidad no ayudan mucho en la reconstrucción del tejido social.

Cuántos de nosotros no tenemos en nuestro círculo de amigos y conocidos o incluso de familiares a personas a las que no les parece la forma de gobernar de Andrés Manuel López Obrador. Su forma despectiva de hablar sobre sus políticas sociales es que son una nacada.

“Naco” es una palabra peyorativa que se usa frecuentemente en el español mexicano para describir a las personas mal educadas o con mal gusto. Suele estar asociado con clases socioeconómicas bajas y/o indígenas, pero también incluye el nouveau-riche (según Wikipedia).

Yo no suelo contestar agresiones ni mucho menos los argumentos que me parecen despectivos de entrada, y sin argumentos de debate.

El concepto de participación ciudadana ha estado presente hoy más que nunca en nuestro país; ciudadano y Estado tienen la obligación de reducir la distancia entre ellos por medio de procesos de diálogo, la participación social es considerada como un medio para alcanzar la igualdad de oportunidades a través de la ejecución de políticas públicas desde diversos sectores sociales.

La problemática radica cuando en el poder se encuentra alguien que no nos gusta o que no consideramos una persona afín a nosotros; creencias, imagen, pensamientos, etc.

Si vemos al poder como la capacidad para producir cambios en la sociedad, debemos comprender que estos cambios pueden ser fruto del conflicto o del consenso.

Los sentimientos generalizados de repudio hacia una personalidad no ayudan mucho en la reconstrucción del tejido social y de la relación entre la ciudadanía y el Estado, tan vitales para la reconciliación y el desarrollo social, y realmente parecen tareas de suma complejidad.

Yo pienso que es un buen momento para construir confianza y renovar el tejido social; la tarea no es sencilla pues el principal punto es tener que lidiar con la descalificación anticipada en contextos sociales donde la población no ayuda al objetivo de promover cambios sociales que generen condiciones para alcanzar una vida digna para todas las personas.

Un primer paso es la tolerancia y no caer en discusiones ni en descalificaciones instantáneas, tenemos un camino por delante y habremos de convivir con este círculo de personalidades que, aunque no nos gusten, irán poco a poco caminando en sociedad hacia una mayor equidad e inclusión ciudadana para acercarnos al propósito de la justicia social.

 

@maricelarosales

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