Compra, pero compra justo

Mujeres artesanas pueden encontrar en el comercio justo una forma para fortalecer su autonomía económica en Chiapas, en Guerrero, o en cualquier otro lugar de México.

Por: Lariza Romero Fonseca (@LarizaFonseca)

El Siglo XXI llegó para sorprendernos con autos eléctricos que se estacionan solos, trenes bala, iutubers, smartfons y gugulmaps. Todavía recuerdo cuando era común cargar la Guía Roji1 y preguntar a lxs lugareñxs por la dirección anotada en un pedazo de papel. Cerrando el 2017 y a dos respiros del 2018, dos mil seiscientos cincuenta pesos con ochenta centavos al mes es el salario mínimo en México. Sí, $2,650.80. No será ético, pero es legal.

Juana es una artesana de San Andrés Larráinzar en Chiapas, allá todxs hablan tsotsil; kolaval significa gracias, antsetik significa mujeres y liderazgo no existe (me refiero a la palabra por supuesto), lo más cercano es holol que significa cabeza, como en cabeza de familia.

Cuando Juana nació su mamá le puso unos palitos de telar en sus manos y le pidió a los espíritus-dioses-la-partera-yo-qué-sé que fuera una buena artesana, ésta es la tradición; pedir que las niñas sean buenas artesanas y que los niños sean buenos campesinos. A los nueve años aprendió a tejer en el telar de cintura y la práctica hace al maestro, o en este caso, a la maestra artesana.

A su comunidad llegan personas foráneas que hablan español, inglés o francés como su lengua materna, viven o se hospedan en San Cristóbal de las Casas. Si llegan a Larráinzar en colectivo pagan $80 por el viaje redondo; $88.36 es el salario mínimo al día. Algunxs son diseñadorxs, otrxs emprendedorxs y la mayoría promotores artesanales, o en español coyotes, llegan a Larráinzar a encargar cojines y huipiles; dan los hilos, dan las medidas, dan las indicaciones sobre las figuras y la cantidad de piezas que quieren, dan una fecha límite para entrega, dan todo menos el dinero; ése se da al final, contra-entrega, porque las artesanas pueden ser abusivas.

Juana tarda un mes en hacer dos blusas estilo huipil que vende en $500 cada una. Gana $1,000 al mes, sin vacaciones, sin días de descanso, sin seguridad social, sin posibilidad de jubilación, sin licencia de maternidad, sin ningún reparo lo sigue haciendo porque es la holol de su familia. Dos mil seiscientos cincuenta pesos con ochenta centavos al mes es el salario mínimo, lo repito porque quien sólo lo lee, lo olvida; quien lo gana, lo tiene siempre presente. Juana gana menos de la mitad del salario mínimo, gana $1,000 al mes.

Cuando voy a Chiapas no cargo Guía Roji, la calle de la casa de Juana no existe en ese mapa, ni en el gugulmapa, pareciera que Juana misma no existiera para el resto de México, pero sus artesanías existen para el mundo; se venden en euros y en dólares, pero allá nadie sabe su nombre, conocen la marca francesa o incluso la marca de un/a diseñadorx mexicanx, pero no conocen el nombre de Juana. Aquí pregunto a lxs lugareñxs para llegar a su casa y todxs la conocen, especialmente los promotores artesanales, quienes la visitan para hacer pedidos, el promotor no regatea, ofrece un precio, el más bajo, y si Juana no acepta éste visita a su vecina, así hasta que alguna acepta. Juana siempre lo toma porque al ser artesana no tiene un ingreso fijo y debe prever para la cuesta de enero, cuando no hay pedidos.

Nos sentamos, las artesanas del grupo, del que Juana forma parte, y yo a hacer el cálculo del costo de mano de obra por hora. Una blusa debería venderse en $1,400 para cubrir tan sólo el salario mínimo. Pilar, otra artesana, abre los ojos sorprendida y me pregunta en tsotsil ¿se venderá a ese precio? Ella sabe que nadie en la comunidad, ni siquiera quienes vienen de San Cristóbal, pagarían eso, porque según ella todas saben hacer lo que ella hace. Incluso con su evidente felicidad, este precio no es comercio justo, lo que falta no son matemáticas y alfabetización, falta sensibilización y ética —de compradores, diseñadores, emprendedores e intermediarios—.

Los coyotes —locales, oenegeros o extranjerxs— van y vienen y pagan lo que quieren. Si el cojín no tiene las medidas exactas no lo pagan y exigen reembolsar el costo de los hilos, porque las artesanas pueden ser abusivas, obvio. 

De acuerdo con el Observatorio de Salarios el 64% de las y los mexicanos ganan menos de lo que necesitan para cubrir la canasta básica alimentaria y la no alimentaria, es decir, 6 de cada 10 mexicanxs viven en pobreza monetaria. El salario mínimo para una familia mexicana promedio, diversa e incluyente, de cuatro personas debería de ser de $17,6472. Mientras tanto en el México del 2017, dos mil seiscientos cincuenta pesos con ochenta centavos al mes es el salario mínimo, no será ético, pero es legal.

Juana debería de recibir $8,824 por cada blusa, o 440 euros, o 500 dólares. Artesanas mayas recibieron $238 del diseñador francés Christian Louboutin por cada bolso artesanal que éste vendió en $28,0003. Bolsos hechos por manos de antsetik holol. ¡Kolaval a lo legal!

Contribuyamos a la economía de las mujeres indígenas y #YoNoRegateo porque #ComproJusto.

 

@ISBeauvoir

 

1 Para aquella juventud milenial, la Guía Roji es para el Gugulmaps lo que la agenda es para el autluc.

2 Universidad Iberoamericana Puebla. (2017). Informe del Observatorio de Salarios 2017; 21 de agosto de 2017, de Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla.

 

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