A un año de los sismos, una nueva oportunidad

Después de que el gobierno federal ha gastado 29 mil millones de pesos en la reconstrucción, decenas de miles de personas siguen sin recuperar sus hogares. ¿Qué se hizo además de entregar tarjetas de Bansefi?

Por: Julio Madrazo (@julio_madrazo)

Hace un año mi familia y yo fuimos víctimas de los sismos, como miles de otras familias en el país.  Nuestro edificio en la Condesa quedó gravemente dañado y no se puede habitar. Mis hijos, Mercedes y Santiago, salieron esa mañana a la escuela y nunca más regresaron a su casa.  Después de varias semanas pudimos rescatar muebles, ropa, libros y la mayoría de nuestras pertenencias. Aquello que no había quedado roto o dañado.

Si bien fuimos afectados y perdimos ese departamento, estamos muy lejos de haber sufrido lo que miles de familias damnificadas han vivido estos 12 meses. Después de que el gobierno federal ha gastado 29 mil millones de pesos en la reconstrucción, decenas de miles de personas siguen sin recuperar sus hogares. ¿Qué se hizo además de entregar tarjetas de Bansefi?

En nuestro caso el viacrucis ha sido menor, pero también es muestra de lo mal preparados que estamos para enfrentar estas situaciones.  Las 14 familias que vivíamos en Amsterdam 232 hemos tenido que encontrar otro lugar para vivir.  En nuestro caso, siendo que habíamos adquirido el departamento con hipoteca, el seguro cubrió parte del saldo que se le debía al banco. Pero no todo. Aún queda un remanente. Para liquidarlo será necesario vender el indiviso de los metros cuadrados de aire que nos pertenecen.

La Comisión para la Reconstrucción ha sido poco eficaz en resolver nuestro caso. Los vecinos hemos enviado dictámenes realizados por ingenieros y DROs que dan cuenta del daño estructural. En la base de datos de la Ciudad el edificio ha estado tipificado como Rojo, Naranja, Rojo, Naranja … y ahora, finalmente Rojo. Aunque no se necesita ser un ingeniero para ver que el edificio no se cayó gracias a que está acostado sobre el edificio adyacente.

Llevamos meses negociando con posibles compradores para vender un “edificio” (que más bien es un terreno con 2,800 metros cuadrados de potencial de construcción) en una de las zonas más caras del país.  Hoy en la Condesa el metro cuadrado de un edificio nuevo se vende a 90 mil pesos.  Ni con ese atractivo hemos podido solucionar nuestra situación.

Leyes y laberintos 

La Ley de Reconstrucción que se aprobó es barroca y burocrática. Ciudad de México ha gastado 10 mil millones de pesos en la reconstrucción y aún no conocemos las casas, escuelas o edificios recuperados y construidos.  A nivel nacional y local falta mucha mayor transparencia y eficacia en la capacidad de respuesta.

Ni qué decir de lo que se vive en las comunidades afectadas de Oaxaca, Chiapas o Puebla. Carlos Brito en Jojutla, Morelos, ha dado cuenta de la patética situación que se vive ahí: corrupción, especulación, violación a los derechos de ciudadanos y comunidad.

A un año de los sismos del 2017, urge que sociedad civil, el nuevo gobierno, sector privado, ingenieros y expertos definamos mejores protocolos de prevención y respuesta ante estos fenómenos naturales que seguirán sacudiendo nuestra ciudad.

 

* Julio Madrazo es consultor en estrategia política y asuntos públicos. Integrante del Consejo Directivo del @ISBeauvoir.

 

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