El programa importa: un llamado a Morena

El preproyecto de nación presentado por Morena tiene elementos de un programa de izquierda que podríamos apoyar, pero consideramos que requiere una profunda revisión para convertirse en una alternativa.

Hemos leído el Proyecto 18, el preproyecto de nación que fue presentado por Morena el pasado 20 de noviembre. De nuestra lectura reflexionamos lo siguiente: antes llamamos al voto por Morena por ser una oposición necesaria. Ahora, ante la importancia de la próxima elección presidencial, queremos hacerle un llamado a Morena para que, además de oposición, se presente como la mejor alternativa.

Militantes de Morena: el programa importa y mucho.

Un proyecto de nación debe mostrar efectivamente cómo Morena será una opción diferente a las otras que se presentarán en la boleta electoral, pero, sobre todo, debe mostrar cómo será la guía del futuro gobierno que tendrá que lidiar con los problemas de violencia, inseguridad, desigualdad, pobreza, corrupción, contaminación y desorden urbano que sufre nuestro país. Celebramos que Morena haga de su programa un tema central y por eso creemos que hay mucho de él por discutir. Le tomamos la palabra a las invitaciones que han hecho personajes como Vidal Llerenas, el propio Andrés Manuel López Obrador e, incluso, Alfonso Romo (el encargado de compilar y editar la actual plataforma) para discutir y modificar este preproyecto.

El documento tiene elementos de un programa, a grandes rasgos, de izquierda que podríamos apoyar, pero consideramos que requiere una profunda revisión para convertirse en una alternativa. Si bien nos sorprendió el desaseo generalizado y desequilibrio que encontramos en el documento, aún más importante nos sorprendieron algunas posiciones en varios temas de fondo así como algunas ausencias. Temas que mencionaremos de manera resumida a continuación.

Nuestra primera y mayor preocupación es que el proyecto refleja posiciones de “mano dura” en temas de seguridad pública y justicia que ya han demostrado ser un error.

A pesar de que la militarización de la seguridad del país ha fracasado, y que se han emprendido una serie de reformas indispensables en temas de justicia penal y derechos humanos, el proyecto llama a la creación de una Ley de Seguridad Interior para mantener la militarización de la seguridad pública (llama la atención que las bancadas de Morena en la Cámara de Diputados y de Senadores hayan votado en contra, deslindándose en los hechos del Proyecto 18), de una Guardia Nacional basada en las fuerzas armadas actuales y a eliminar la autonomía de la Fiscalía General de la República. Rechazamos dichas propuestas y creemos que todavía están a tiempo de retomar propuestas que diversos especialistas y grupos de la sociedad civil han impulsado, como la reforma policial, con especial énfasis en fortalecer y regular a la Policía Federal, y la construcción de la salida paulatina de las fuerzas militares de las calles.

Han pasado 12 años desde que Felipe Calderón inició la movilización de las fuerzas armadas como una política para atender problemas de seguridad pública y han sido, también, doce años en los que se ha demostrado que la militarización de la seguridad pública no ha logrado sus objetivos. Aún peor: ha implicado al menos la violación grave de derechos humanos, la politización de las fuerzas armadas y su pérdida de prestigio ante la sociedad.

Nuestra segunda preocupación es que, a pesar de sus 500 páginas, se omite o menciona superficialmente varios temas que en el pasado han sido defendidos desde la izquierda, incluyendo Morena, y que son cruciales para el país:

a) Si bien se incluye la “equidad de género” como uno de los ejes transversales, nos preocupa la ausencia explícita de los problemas que aquejan a la mitad de la población para ejercer plenamente sus derechos. Las violencias que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo son temas prioritarios. El que no exista una sola mención a los feminicidios o a las muertes de mujeres vulnerables – o su criminalización- por abortos clandestinos, es sintomático. Creemos imperativo una discusión sobre derechos laborales, políticos, económicos, sociales y sexuales de las mujeres en nuestro país. Sostenemos que México debe posicionarse como líder en América Latina en equidad de género. Tampoco cejamos en la insistencia de que no es aceptable que el Estado discrimine a las personas por su orientación sexual ni por ninguna otra razón. La discriminación que suele ser una forma de desigualdad no está expuesta en el proyecto como merece, considerando su prevalencia en nuestra sociedad.

b) Aunque sí hay menciones al sistema de salud y a una pensión universal, el proyecto omite causas importantes como el seguro de desempleo y la sostenibilidad del actual del actual sistema de pensiones. En el primer caso, es importante señalar que son miles de mexicanos los que pierden su trabajo todos los años y que el muy limitado derecho a una liquidación (quienes la reciben) es casi el único apoyo que reciben cuando pasan al desempleo. Por esta razón esperábamos que en la plataforma de Morena hubiera una propuesta, clara y específica, sobre el tema. En el segundo caso, es importante la inclusión de una pensión universal no contributiva, aunque también esperábamos, al menos, una evaluación seria de lo que ha pasado con el sistema de AFORES. Hoy son pocas las y los trabajadores que recibirán a través su AFORE una pensión que les permita vivir dignamente. Esto es particularmente grave considerando que nuestra pirámide poblacional cambiará progresivamente hacia al envejecimiento general y que somos millones de mexicanos los que hemos contribuido a un sistema de pensiones caro que, más allá de beneficiar a grupos financieros, no cumple los objetivos de garantizar protección social.

c) En materia de sustentabilidad el proyecto carece de un tratamiento profundo de los problemas de biodiversidad y cambio climático, que son vitales para el futuro del país. Por un lado, la conservación de la biodiversidad es clave al ser México uno de los pocos países megadiversos del mundo. La catástrofe ecológica que prevalece en los cuerpos de agua del país y la insostenible situación de los residuos sólidos urbanos son temas que no pueden quedar fuera de un proyecto de nación. Por otro lado, sorprende el poco espacio que se dedica al cambio climático, uno de los grandes retos a futuro que enfrentaremos, y cuyo único abordaje se centra en energías renovables. Una vez más urge que, desde la izquierda, se desarrolle una agenda que vaya más allá de los hidrocarburos y que considere el daño que estos causan al medio ambiente y a las personas. Esto es cierto tanto para la provisión de gasolinas como lo es para la producción de energía eléctrica. Por ello, también deben considerarse estrategias que busquen la transición a energías limpias y que reduzcan emisiones como la reforestación, regulación industrial o el fomentar el cambio modal en movilidad urbana, esto pasa por considerar el transporte público limpio e incentivar a la bicicleta como un medio de transporte, no solo como una actividad deportiva.

d) Es necesario que el tema del ordenamiento territorial sea abordado. Esto va desde discutir la posibilidad de una política regional, hasta la planificación urbana y de movilidad, pasando por el manejo de la zona económica exclusiva marítima, la cual compone más de la mitad del territorio nacional. Sintomático de la ausencia de este tema es la falta de una crítica y una propuesta al funcionamiento del Infonavit en las últimas décadas. En vez de una institución de provisión de vivienda, y por tanto de planeación del desarrollo urbano, el Infonavit se mantiene en el proyecto como una institución que solo media financieramente entre beneficiarios y constructoras. Este modelo de desarrollo de vivienda ha fracasado en proveer la vivienda que se necesita en los lugares que se necesita; sin embargo, en el camino ha dado grandes utilidades a constructores y a gobernantes locales que, mediante la corrupción, autorizan proyectos que resultan inservibles.

e) El enfoque para acabar con la corrupción de forma escalonada de arriba hacia abajo es correcto: la lucha anticorrupción tiene que priorizar la interacción de las élites económicas con lo público. Sin embargo, nos desilusiona que a pesar de que se muestran algunas “Propuestas de solución y líneas de acción”, no se presentan planteamientos de monitoreo del gasto público concretos ni herramientas para abrir el gobierno a los ciudadanos. Más importante aún, no se especifica cómo se armonizaran algunas propuestas con la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, el INAI, el Sistema Nacional Anticorrupción y la endeble política de datos abiertos. Las propuestas para eliminar la corrupción que se presentan tienen un eje judicial-punitivo, omitiendo acciones que se pueden realizar tanto por el gobierno, como por los ciudadanos. La vigilancia ciudadana es un activo democrático que se puede potenciar a través de la tecnología.

Nuestra tercera preocupación es que la falta de claridad general en el proyecto produce contradicciones como las siguientes:

a) Se llama a recuperar y rescatar el Estado por un lado y, por el otro, se llama a adelgazarlo y mantener inmóvil la política fiscal.

b) Se habla de fomentar energías renovables y, al mismo tiempo, que se propone incrementar la quema de combustibles fósiles.

c) Se llama a retirar a las Fuerzas Armadas de la seguridad pública y, a su vez, piden que se apruebe la Ley de Seguridad interior con una Guardia Nacional integrada por esas fuerzas armadas.

d) Se afirma que debe fortalecerse el ministerio público, pero al mismo tiempo proponen remover la autonomía del Fiscal General.

Es también necesario resaltar que coincidimos con varios elementos del proyecto ahora presentado como preliminar.

Por ejemplo, en política económica vemos adecuado que se retome la idea de aumentar el salario mínimo y de una política de recuperación general de los salarios, así como que se adelanten diversos proyectos que encaminan a una nueva política industrial. Reconocemos que parte de la propuesta en materia de justicia está en línea con la reforma del sistema de justicia penal, en particular con la aspiración a reducir la impunidad, capacitar al ministerio público, reformar el sistema penitenciario, relanzar con evidencia un programa nacional de prevención del delito y crear un Colegio Nacional de Seguridad Pública. Además, aunque no está en el documento, hemos escuchado la propuesta de hacer una consulta popular sobre la guerra que actualmente sucede, así como buscar alternativas mediante amnistías y otros mecanismos de pacificación como la justicia transicional. Ante ello, respondemos que estamos listos para discutir alternativas y, en nuestro comunicado titulado El otro decálogo, llamamos a cambiar la estrategia de seguridad, en particular con un esquema de justicia transicional entre otras medidas. Asimismo, coincidimos con la pertinencia de que la plataforma de política exterior mire de frente al mundo, busque rebalancear la relación con los Estados Unidos y prometa rehacer el sistema migratorio en México por uno más humano y respetuoso de los derechos de las personas.

Por último, pensamos que en algunos otros temas se esbozan ciertas líneas deseables en temas fundamentales de la política económica y social, pero se extraña la falta de detalle que aparece en otras secciones subsidiarias como en las de ganadería. Por citar algunos ejemplos:

a) En política social, nos parece adecuado que el desarrollo de los jóvenes adquiera un papel prioritario en el país. Es importante afirmar que el programa Construyendo el futuro, aunque tiene el objetivo de integrar a los jóvenes al trabajo, es probable que fracase si no se liga a proyectos económicos de largo aliento.

b) En salud pública, vemos de manera positiva el énfasis de la expansión de los servicios de salud y de la atención preventiva, aunque creemos que requieren propuestas mucho más específicas con respecto a cómo integrar los múltiples sistemas de salud que hoy existen.

c) En materia educativa, nos parece bien que se busque la expansión de la educación media superior y superior, pero deben aclararse los mecanismos con los que se realizará dicha expansión. Igualmente, el proyecto necesita un planteamiento claro sobre calidad y sobre la relación laboral del magisterio que no regrese al esquema previo.

d) En materia de telecomunicaciones, el proyecto plantea el uso amplio y eficiente del espectro, el Fondo de Cobertura Social de Banda Ancha y las concesiones sociales para garantizar que las comunidades y ONG gestionen servicios de voz y datos en lugares en donde el mercado no invertiría (véase el caso de Rhizomatica); sin embargo, el proyecto deja fuera la cuestión de las radios comunitarias y medios públicos.

Morena está a tiempo de corregir los errores del proceso de donde surgió este proyecto por medio de una discusión pública que el mismo partido ha propuesto. Este comunicado es un esfuerzo en ese sentido y, a su vez, un llamado a Morena para que cuando decida producir documentos así, de forma colectiva, delibere amplia y abiertamente el documento. Siempre equilibrando la sobre y la sub representación de ciertos grupos y de ciertos temas que en el documento actual es muy notoria. Esto con el importante objetivo de que los ciudadanos interesados en imaginar amplia y responsablemente un cambio estructural en el país contribuyan al plan con el que quizá gobiernen.

A los del “Frente”, no desesperen, estamos también viendo su plataforma. Pronto les hacemos comentarios.

 

@ddeliberada

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