Animales Políticos de las Diversidades

El recién creado Laboratorio Nacional Diversidades es un posicionamiento de la UNAM frente a una tendencia preocupante, tanto en México como en el resto del planeta, de este endurecimiento de posturas cerradas, excluyentes, tradicionales, que se traducen en discriminación, en xenofobia, misoginia, racismo, homofobia y transfobia.

Por: Lucía Raphael (@LUCIARAPHAEL11)

Este es el primer artículo de una apuesta que hace Animal Político al abrir su espacio a las personas que formamos parte del Laboratorio Nacional Diversidades UNAM-CONACYT, recientemente puesto en marcha. Toca comenzar por el principio: agradecer a este reconocido espacio periodístico abrir sus puertas a este Laboratorio.

Pensamos la idea del Laboratorio partiendo del pensamiento de Michel de Montaigne, creador del ensayo en tanto género literario, quien, desde la doble definición de la palabra essai, en francés; ensayo-intento, hace de su escritura un trabajo de conocimiento de “sí mismo”; un laboratorio de prueba-error, en el que a través de la escritura va “pintando-se, conociendo-se intentando-se, poniendo-se a prueba. En este sentido somos un laboratorio en toda la extensión de la palabra y no creemos en los absolutos del conocimiento, nos apegamos a la idea del filósofo francés Emmanuel Levinas cuando explica que el conocimiento, cuando es para el poder y la búsqueda de renombre, está destinado al totalitarismo y a la destrucción, mientras que, cuando el conocimiento implica una relación amorosa con la curiosidad y el encuentro con el otro/la otra, implica una promesa de infinito.

Somos un espacio para las humanidades, somos un espacio de y para los humanos. La elección del tema de “Diversidades” parte precisamente del reconocimiento de que vivimos una época de tendencias regresivas, en la que para comenzar, los mexicanos nos hemos convertido en los judíos de Auschwitz del gobierno del país vecino, y para continuar han aparecido movimientos de extrema derecha en nuestro propio país, quienes solo se encuentran contentos con su mirada limitada del mundo y desprecian y buscan desaparecer a toda costa las diferencias que les hacen ruido, sin entender que de muchas formas, todos, incluso los hombres más privilegiados del sistema patriarcal, han sido, son o serán “el otro de alguien” y que, como dice Virginia Woolf, eso hace toda la diferencia.

El LND es en este sentido un posicionamiento de la UNAM frente a una tendencia preocupante, tanto en México como en el resto del planeta, de este endurecimiento de posturas cerradas, excluyentes, tradicionales, que se traducen en discriminación, en xenofobia, en misoginia, en racismo, en homo y transfobia, etc., es decir, en el rechazo sistemático de “la diferencia”. Una situación que ha ocurrido en otros momentos de la historia de la humanidad, cuando la crisis lleva a las personas y a los países a encerrarse en sí mismxs, haciendo del/a “otrx” el chivo expiatorio de sus miedos, usándolx para la “construcción del enemigo”, un camino cuya facilidad radica en la ignorancia, pero que es el camino más peligroso. Una situación que define los niveles de violencia y peligrosidad en nuestro país, en nuestra ciudad, y desgraciadamente algunas veces también en nuestra Universidad. Buscamos, no solo conocer, reflexionar, investigar, sino también dialogar con las comunidades que definen las diversidades; todas las diversidades que pueblan y enriquecen el territorio nacional; desde las étnicas, lingüísticas, raciales, culturales, gastronómicas, económicas… este año nos dedicamos a las diversidades sexo-genéricas. Buscamos visibilizar no solo la riqueza infinita que este mosaico plural de México representa, sabemos que en la historia de la humanidad las más grandes civilizaciones han tenido origen precisamente en el cruce de caminos, de culturas, de lenguas como las que representan este riquísimo mosaico humano y cultural que se llama México.

Por otro lado, consideramos las diversidades, particularmente las diversidades sexo-genéricas (en la que no centraremos este año) como un espacio en donde se entrecruzan todas las discriminaciones que surgen de la ignorancia mencionada, o de la invisibilización de las prácticas y percepciones que una sociedad encerrada en sí misma, es capaz de generar. Y es también el cruce de los conceptos y principios éticos y jurídicos que nos llevan a pensar la defensa de los derechos humanos y a deconstruir y visibilizar cuán dañina puede ser una mirada endogámica que carece de capacidad autocrítica.

La exposición y combate a las discriminaciones en los más vastos y posibles ámbitos es nuestra apuesta. Partimos de la convicción de que la UNAM y las instancias asociadas que se han sumado y se seguirán sumando, tenemos un compromiso con el más importante de los principios que define la UNAM, es decir, la pluralidad. Partimos del análisis crítico de las nuevas políticas públicas en materia de educación, de ciudadanía, de justicia, de promoción a la no discriminación. Sabemos que, como lo afirmó recientemente nuestro amado e ilustrísimo puma Miguel León Portilla, México es lo que es –en mucho- gracias a la UNAM. Seguimos siendo el único escalafón social real, y seguimos defendiendo a capa y espada una educación que busca formar seres humanos con un pensamiento crítico riguroso, seres creativos, capaces de tender puentes y hacer lazos con otras culturas, para aprender a discernir cuántas verdades existen, cuán validas son todas a partir del conocimiento de otras lenguas, de otros “otrxs”, para la comprensión del mundo mismo. Es por ello que uno de los elementos centrales de nuestra apuesta es el trabajo en binomio entre las humanidades y las artes. El arte -dice Rabindranath Tagore- es el gran enemigo de la torpeza que genera una educación que intente arrebatarnos nuestra humanidad o que quiera hacer de nosotrxs máquinas para la tecnología, “los artistas no son servidores confiables de ninguna ideología, ellos siempre piden que la imaginación vaya más allá de sus límites” (Nussbaum sic), esa es nuestra apuesta.

Sabemos que no estamos inventando el hilo negro, sabemos que simplemente desde la UNAM llevamos décadas, en cada espacio de reflexión y disciplina, trabajando por los temas centrales que, desde nuestra perspectiva, pasan por la de género y la de los feminismos. Queremos ser tejedorxs de estas ideas, queremos ser aliadxs de las comunidades que llevan tanto tiempo haciendo un trabajo con las diversidades, desde los afectos, el arte, la lengua. Queremos ser también un espacio para pensar, reconocer y sensibilizar los “saberes otros”, que también son diversidades. Esta riqueza se encuentra en nuestra propia comunidad universitaria, tenemos todo el apoyo desde la Rectoría, desde los institutos como el IIJ, el IIF, el CEIICH, la ENTS, el CUEC, el CIEG, etcétera… para acercarnos a las comunidades, para rescatar lo más amado y valioso de nuestra comunidad universitaria, para regresárnoslo como comunidad, para seguir siendo cabeza de lanza en temas de derechos humanos en México.

Hablando desde mi propia trinchera de académica y activista, en coherencia con nuestro LND por ejemplo, hacer las preguntas que se están haciendo desde el CEIICH con Patricia Castañeda y un grupo de investigadores, ¿qué Universidad queremos para nuestrxs universitarios? Y en consecuencia ¿qué México queremos? Somos la comunidad misma quienes podremos regresarle a la UNAM su carácter de espacio de seguridad, que aún tiene para tantxs de nostrxs, pero queremos que así se sienta para todxs. Y para México, el análisis, el desarrollo de políticas públicas, en diálogo con cada grupo afectado o reflexionando estos temas, desde análisis críticos, por ejemplo, en materia de seguridad, sobre todo en materia de justicia, porque sin justicia no hay seguridad posible.

 

* Lucía Raphael es coordinadora general del Laboratorio Nacional Diversidades (@LNDiversidades).

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