8 de noviembre: día de la solidaridad intersexual

Quienes críen a un bebé —sea o no intersexual— deben ser conscientes de que lo que llamamos identidad es un proceso de conformación continua que no se define a priori en las formas genitales.

Por: Laura Inter y Eva Alcántara

Nació el 8 de noviembre de 1838 en Francia y fue registrada como niña con el nombre de Adélaïde Herculine Barbin, le llamaban Alexina. Conocemos sus memorias porque fueron publicadas por Michael Foucault, en ellas narra cómo fue su vida creciendo con un cuerpo diferente y todas las dificultades que atravesó; se sabe que no tenía senos, que debía rasurarse y nació con diferencias en sus formas genitales. Alexina fue educada en un hospicio y estudió el magisterio, ejerció como maestra en un pensionado y se enamoró de Sara, hija de la dueña. Luego de que sacerdotes y médicos escucharan su confesión y examinaran su cuerpo mediante un riguroso examen físico, resolvieron el destino de Alexina: ella era verdaderamente él. A continuación indicaron a Alexina la reasignación social de sexo, a los 21 años debería pasar a llamarse Abel, abandonaría el internado en el cual trabajaba, dejaría atrás la única profesión que conocía y se alejaría de Sara. Pobre, sin trabajo y en soledad, se suicidó a los 29 años de edad en París. Su caso fue publicado en los periódicos de la época y resultó en un escándalo público, la prensa la declaró un monstruo.

Uno pensaría que 150 años después la vida de personas como Herculine es menos complicada, pero la realidad es que los problemas enfrentados son similares. El dilema acerca del sexo verdadero de una persona suele resolverse aún a partir de indicaciones expertas que no suelen considerar la capacidad de autonomía de la persona en cuestión. En el ámbito público, institucional y en ocasiones familiar, las personas son blanco de tratos crueles y degradantes que violentan su integridad personal y corporal. El día 8 de noviembre hacemos un llamado desde varios lugares del mundo para dar visibilidad a esta situación y convocar el respeto y la solidaridad hacia personas que poseen cuerpos que varían de las características estandar de un hombre o una mujer.

Intersexualidad es un término que engloba una variedad de situaciones del cuerpo, en las cuales las personas nacen con características sexuales —formas genitales, conformación de las gónadas, niveles hormonales, patrones cromosómicos— que no parecen encajar en las típicas definiciones de lo masculino o lo femenino.

No hay una sola anatomía intersexual y la variabilidad en la composición corporal intersexual es algo que no siempre se hace evidente al momento de nacer. La intersexualidad refiere a variaciones naturales de los cuerpos humanos. Algunas fuentes afirman que entre un 0.05 % y hasta un 1.7 % de personas podría haber nacido con una corporalidad intersexual. Algunas veces, una persona no descubre que tiene una anatomía intersexual, sino hasta la pubertad cuando no se presentan los cambios corporales esperados para una mujer o para un hombre típicos. La intersexualidad se refiere a variaciones en las formas y la composición corporal, podemos afirmar que en sí misma la intersexualidad no es una patología, las variaciones congénitas en las características sexuales no representan en sí mismas un problema de salud. En algunas ocasiones estas variaciones corporales pueden encontrarse asociadas a condiciones que requieren atención médica específica debido, por ejemplo, a desequilibrios metabólicos que es necesario atender sin que esto implique que se interpreten las variaciones en las características sexuales como un problema que requiere eliminarse.

A partir de la década de 1950 ocurrió un cambio en los protocolos de atención médica cuando fue posible identificar e intervenir el cuerpo de un bebé que nace con diferencias en las formas genitales. Aún hoy día es común que los médicos informen a los padres que tuvieron un bebé con una “malformación genital” o que, en el mejor de los casos, les informen que su bebé nació con genitales “ambiguos” y que necesitan realizarle exámenes médicos para poder determinar su sexo. Los estudios médicos son necesarios para conocer la composición orgánica del bebé y sobre esa base recomendar el sexo de crianza, sin embargo los protocolos médicos de atención suelen indicar cirugías genitales y procedimientos hormonales que tienen el objetivo de amoldar las formas corporales al sexo asignado.

Las personas que nacen con variaciones corporales intersexuales y que han sido sometidas a ese protocolo de atención médica exigen, desde 1990, que paren esos tratamientos irreversibles y no consentidos. El activismo intersex trabaja por el pleno reconocimiento de su vida y la legítima existencia de sus cuerpos. La elección de un sexo de crianza no debe ir acompañada de cirugías “cosméticas” no consentidas, dolorosas y que provocan problemas y daños irreversibles en la salud. En varios lugares del mundo se están ensayando nuevas prácticas de atención que buscan ser respetuosas de la capacidad de decisión y que recomiendan utilizar los procedimientos irreversibles de intervención solo a solicitud de la persona y con su consentimiento informado. Para lograr una decisión autónoma es necesario que la persona crezca, que a las familias, niños y niñas se les acompañe y apoye en los primeros años, que se les brinde toda la información disponible, que a la persona intersexual se le comparta esa información de manera gradual, esperando que en un momento dado alcance a comprender las implicaciones de sus decisiones y que una vez expresada su voluntad pueda ser atendida. Solo así se logrará un consentimiento realmente informado.

Los cuerpos son variables por naturaleza, lo ideal es simplemente asignar el sexo que se considere más adecuado después de haber realizado los estudios clínicos pertinentes, siempre y cuando estos estudios no sean invasivos o peligrosos para la salud de la persona. Lo importante es que quienes críen a un bebé —sea o no intersexual— sean conscientes de que lo que llamamos identidad es un proceso de conformación continua que no se define a priori en las formas genitales. Como todas las personas, un niño o niña determinado puede o no identificarse con su sexo de asignación, por ello se deben generar los procedimientos para cambiar legalmente dicha adscripción en los documentos de identidad. Estos cambios en los procedimientos jurídico legales, no deben exigir que se realicen cirugías, tratamientos hormonales, o cualquier otra modificación corporal que no sea médicamente necesaria para la salud del individuo.

Si quieres sumarte con acciones de solidaridad para personas intersex:

1. Infórmate. Para poder ayudar a las personas intersexuales, primero tienes que informarte; conoce quienes son esas personas a las que pretendes ayudar y cuáles son sus historias y los problemas que enfrentan. Existen varios materiales en línea que te pueden ayudar, aquí te proponemos algunos:

  1. Recursos propuestos por Vivir y Ser Intersex / Recursos propuestos por Brújula Intersexual
  2. Ficha de datos de la ONU sobre Intersex
  3. Artículos de comentario escritos por personas intersexuales para el proyecto Intersex Day
  4. Declaración de Malta, 2013
  5. Sobre un tercer marcador de género. Por Hana Aoi

2. Difunde el tema de manera respetuosa e informada. Habla con tus familiares, amigas y amigos sobre el tema, comparte información confiable en tu escuela o lugar de trabajo. No difundas mitos sobre nuestros cuerpos, ni información que no proceda de fuentes confiables. En México existen personas que han sido sometidas a cirugías genitales y personas que viven con sus cuerpos integros. Piensa ¿qué pasaría si la persona de quien te enamoras o un amigo o amiga te compartiera su experiencia intersexual?, ¿cómo le brindarías apoyo y comprensión en lugar de rechazo y burla?

3. Apoya a las organizaciones dirigidas por personas intersexuales. Síguelas en las redes sociales, ayuda a difundir la información que comparten y, de ser posible, financia su trabajo.

4. Darle prioridad a las voces de las personas intersexuales. Reconoce que los verdaderos expertos en el tema son las personas intersexuales, y es a ellas a quien debes consultar. Lo puedes conseguir, contactándolas en las principales organizaciones intersexuales, cuando se trate de temas que les conciernen.

5. Organiza diversas actividades para visibilizar la intersexualidad. En especial el Día de la Visibilidad Intersexual (26 de octubre) y el Día de la Solidaridad Intersexual (8 de noviembre). Hay muchas actividades que puedes llevar a cabo para visibilizar la intersexualidad y apoyar a las personas intersexuales, aquí algunas ideas.

6. Protege a las personas con variaciones en las características sexuales. Por ejemplo, respeta y fomenta el respeto de todas las personas sin importar su aspecto físico en los espacios públicos cotidianos como los baños, el transporte, las escuelas, los lugares de trabajo, el gimnasio, entre otros.

 

@LNDiversidades

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