Una Universidad para las diversidades

El Laboratorio Nacional Diversidades fue aprobado con la finalidad de promover la investigación, divulgación y vinculación, desde las humanidades, las artes y las ciencias sociales, del objeto y sujeto de reflexión de las variadas diversidades que integran a nuestro país.

Por: Lucía Raphael

La UNAM es, y debe ser, en muchos niveles y dimensiones, la “universidad sin condición” de la que habla Jacques Derrida. En su texto “La Universidad sin condición”, el filósofo francés propone a la universidad como el espacio en donde todas las preguntas puedan ser hechas, incluso, en donde los silencios tengan su propio espacio, si así lo decide quien los guarda. Derrida habla de una vocación, que viene desde la creación de las universidades en la Edad Media, y explica que la fuerza invencible de la universidad radica en:

“[…que] nunca ha sido, de hecho, efectiva. Debido a esa invencibilidad abstracta e hiperbólica, debido a su imposibilidad misma, esta incondicionalidad muestra asimismo una debilidad o una vulnerabilidad. Exhibe la impotencia de la universidad, la fragilidad de sus defensas frente a todos los poderes que la rigen, la sitian y tratan de apropiársela. Porque es ajena al poder, porque es heterogénea al principio de poder, la universidad carece también de poder propio. Por eso, hablamos aquí de la universidad sin condición”.

Esa “invencibilidad abstracta e hiperbólica”, cuya fuerza radica precisamente en la vulnerabilidad de su abstracción, es lo que hace que la universidad deba mantenerse ajena al poder. Recordemos que la heterogeneidad desde la perspectiva de la filosofía continental, a cuya tradición pertenece Derrida, plantea una idea de “no pertenencia”, de ser ajena, de existir gracias al hecho de “estar afuera de…” y que esa es parte de la riqueza de un concepto tan “potente”, es esa heterogeneidad la que le permite mantenerse fuera de la apropiación, de la compra, libre de los poderes que la rigen. Entiéndase bien, incluso de los poderes que la sitian o la atraviesan, y sobre todo de aquellos que tratan de apropiársela. Y gracias a esta paradoja de su fuerza, la universidad carece de poder propio, y entre la libertad de cátedra y el principio de pluralidad, como principios rectores, se define su universalidad y su libertad; a veces a pesar de quienes intentan convertirla en terreno apropiable, -y yo no puedo dejar de pensar en cada paso de su lectura en la UNAM-.

La “potencia” hiperbólica de la universidad, que se traduce en el aspecto aspiracional, no siempre concretizable, tampoco siempre arrebatable, provoca que muchas personas dejen de creer en esta “potencia” de la universidad, decepcionadas, entre otras cosas, por las jerarquías que se rigen en su interior. Frente a esto me gusta pensar en lo que escribe Derrida: que es desde la comunidad misma que se construye y se consolida la fuerza de la universidad, La belleza de una perspectiva filosófica como literaria, nos permite entender cómo la promesa de conceptos como “verdad”, “universidad”, “resistencia”…, acordes a su origen humano y humanista, no pueden ni deben ser nunca determinados de una manera concreta, absoluta, limitada, porque de su capacidad porosa e inasible, como las grandes ideas de la humanidad, depende su fuerza y su carácter, no solo de posibilidad, de futuro, sino de diversidad misma.

Este año, el Laboratorio Nacional Diversidades (LND) UNAM CONACyT, que pertenece a la Coordinación de Humanidades de la UNAM, fue aprobado con la finalidad de promover la investigación, divulgación y vinculación, desde las humanidades, las artes y las ciencias sociales, del objeto y sujeto de reflexión de las variadas diversidades que integran a nuestro país. Dentro de sus apuestas fundamentales se presentó y se llevó a cabo el proyecto artístico UNAM DIVERSX, primer proyecto artístico del LND concebido por Lorena Wolffer, quien fue por un año la Coordinadora de Intervención cultural y prácticas sociales del Laboratorio. Este proyecto en particular tiene el objetivo de conocer y visibilizar a las personas que integran las diversidades sexo-genéricas de la UNAM, a partir de testimonios recabados en sus escuelas y facultades durante el mes de junio. Ciento ocho testimonios, recogidos por un grupo de jóvenes de las diversidades de la misma UNAM que se hace llamar “La Equipx”;. Dichos testimonios revelan las identidades de estudiantes, docentes y trabajadorxs, así como sus sentimientos y realidades tanto dentro como fuera de la UNAM.

UNAM DIVERSX se inscribe dentro de las llamadas prácticas sociales del arte contemporáneo: proyectos que conjugan estrategias del arte y el activismo para señalar, enunciar y transformar situaciones particulares dentro de contextos y/o comunidades específicas, según explica la autora. Una apuesta ambiciosa que implicó buscar abrir un lugar de escucha y visibilización a universitarixs de 19 facultades, un centro de estudios y la Coordinación de Estudios de Posgrado. Sus palabras impresas en carteles, cuyo orden alude a los colores del arcoiris, dibuja una singular radiografía sobre las diversidades sexo-genéricas al interior de la UNAM. El lugar que terminó siendo designado para instalar este proyecto, fue el Paseo de las Esculturas, al lado de Geritz, de Sebastian, entre otros. Y estará instalado desde el 25 de noviembre, fecha en que tuvo lugar su inauguración, hasta el 10 de diciembre. Es además una invitación de la reserva ecológica de la UNAM a recuperar estos espacios que representan por sí mismos las bio-diversidades en todo su potencial.

La complejidad de su construcción, la diversidad de posturas y de discusiones que su realización generó, el apoyo sostenido de algunas autoridades de la Rectoría y la Coordinación de Humanidades, quienes nunca abandonaron el proyecto; las dudas y las reacciones, los resquemores, como los movimientos inmensos para que tuviera lugar, me hacen pensar en esta característica caótica y nunca terminada, nunca del todo definitiva, y siempre en el avenir que hace la fuerza de la “universidad” según Derrida. Acorde a la belleza de esa otra perspectiva que no tiene que ver con absolutos, ni con batallas campales, ni con exclusiones a partir de lo que el “Yo” es. Me hace pensar en las personas dentro de la UNAM que hicieron un trabajo tenaz de construir puentes y mover montañas, aunque hacia fuera haya quien lo percibió como una afrenta. La Universidad permite, a pesar de las fuerzas que la atraviesan, ir más allá de sus propias taras, de sus propios límites. La porosidad de una entidad como la Universidad nos permite entender cómo la promesa de conceptos como “verdad”, “universidad”, “resistencia”…, acordes a su origen humano y humanista, no pueden ni deben ser nunca determinados de una manera concreta, absoluta, limitada, porque de su inasiblilidad, como las grandes ideas de la humanidad, depende su fuerza y su carácter, no solo de posibilidad, de futuro, sino de diversidad.

Las estrategias de resistencia, como explica el académico francés Frédéric Regard, hoy por hoy no buscan ni deben buscar la lucha frontal, la violencia descarnada, la crítica furiosa. Y creo que eso se logró en esta primera etapa de UNAM DIVERSX: “La operativad de lo femenino- escribe Regard- consiste en una búsqueda del pensamiento, que es elíptica y jamás es frontal, es por ello que prefiere las preguntas a las respuestas. […] esta clase de juego sesgado, de abordar temas tan oficiales, tan rigurosos, esta manera indirecta, marginal, “dándole vueltas al castillo para encontrar su pasadizo secreto”, eso precisamente, la operatividad de lo femenino. Lo femenino no afronta, lo femenino desvía, lo femenino busca “otras maneras de dar vuelta a Goliat”, lo femenino sugiere, inventa. Lo femenino no busca el desafío, ni el duelo, prefiere la espiral, el sesgo, el punto ciego, no la fuga como huida; sino la fuga como variación en perspectiva”.

 Eso pasó con UNAM DIVERSX, al abrir la posibilidad a esta primera etapa, y con la esperanza, ¿por qué no decirlo?, de ser instalada en el futuro  en el corazón diverso de nuestra máxima casa de estudios, como posicionamiento urgente por las diversidades: Las islas. Pero hoy esas voces a veces dolorosas, a veces denunciantes, a veces amorosas de la comunidad que les dio espacio para ser libremente, a veces con miedo a su violencia, pintan un espacio de arcoiris, y una UNAM que necesita que cerremos filas para cambiar paradigmas, bajo la comprensión de que todxs somos el/la otrx de alguien

 

@LNDiversidades

@LUCIARAPHAEL11 

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