Aborto legal y seguro para el empoderamiento en México

Para que las mujeres ejerzan su autonomía reproductiva son necesarias dos condiciones: fuentes de empoderamiento y acciones para el aprovechamiento de éstas. A lo largo de los años el empoderamiento en México ha sido limitado, la solución está en políticas y programas que otorguen a las mujeres igualdad de condiciones.

Por: Karla Flores Celis

Ya es 8 de marzo otra vez. Sabrán disculpar la amargura, pero en la víspera, los imaginarios, las redes sociales y las realidades se nos van inundando de florecitas, felicitaciones absurdas y – con un poco de suerte – memes con correcciones políticas. Este año por lo menos no encontré oferta de las universidades públicas para cursos de cultura de belleza. Me gustan los memes y la producción que mis amigas y colegas derraman a veces para quejarse, a veces para denunciar, que en México nos siguen matando, violando, desapareciendo y obstaculizando hasta la más mínima decisión sobre nuestros cuerpos y vidas.

Pero, mientras nosotras marchamos[1] y nos reímos de quienes afirman que las feministas estamos endemoniadas[2], la realidad sigue operando: las empresas hacen lo suyo metiendo en el corsé heteronormativo cuerpos de mujeres que toda su vida se resistieron a ello[3]; el presidente declara a la prensa que nuestra realidad es mejor que hace 5 años[4], aunque las cifras de violencia sexual, embarazo adolescente y feminicidios muestren tremendo aumento[5]; el Indesol se deslinda burdamente de sus responsabilidades diciendo que “no existen atribuciones por parte de su institución para la promoción y divulgación del aborto”[6]. Reflexionemos entonces sobre estas declaraciones contradictorias.

Sin entrar en tribulaciones legales y de manuales de operación, el Instituto Nacional de Desarrollo Social tiene como misión “Fomentar la participación ciudadana y la oorganización social y comunitaria a través de la capacitación, el intercambio de experiencias y la articulación a nivel regional y temático entre los diversos actores sociales con el apoyo de recursos físicos, materiales, financieros y humanos para generar sinergias que propicien mayores vínculos y lazos sociales a fin de avanzar en proyectos que incidan en el desarrollo social y productivo a través de la interacción entre la sociedad civil organizada y las instancias gubernamentales para consolidar la cohesión social”[7] y tiene entre sus tareas básicas “fomento; capacitación y formación; investigación; documentación, divulgación y comunicación; vinculación; asesoría y orientación; información y rendición de cuentas; promoción de la cultura de género, así como las representaciones institucionales”[8] y la operación de distintos programas.

La misión y visión del Indesol está bastante cerca de un concepto trillado que es habitual escuchar cualquier 8 de marzo: el empoderamiento. Según el Banco Mundial el empoderamiento es un proceso en el que ocurre “la expansión de la habilidad de las mujeres para tomar decisiones estratégicas en la vida en ámbitos donde antes estaba restringida”[9]. Se trata así, del poder para lograr metas y desenlaces e implica un cambio en varias vías paralelas: la modificación del contexto, el acceso a recursos y la transformación subjetiva para el ejercicio de derechos. Es decir, exactamente lo mismo que en el párrafo anterior se mencionó como “sinergía”, “interacción”, “cohesión” entre la sociedad civil y el gobierno.

Luego, dado que las mujeres son el único grupo que podría estar desempoderado en distintos ámbitos de su vida, el empoderamiento debería abarcar distintas dimensiones. Por ello, la autonomía reproductiva se ha considerado una de ellas. Ésta se refiere a la habilidad ejercida para el control y la toma de decisiones sobre el uso de métodos anticonceptivos, el embarazo y la crianza[10]. – Sí, la autonomía reproductiva incluye el aborto.

Pero, echar a andar el proceso del “empoderamiento” y por lo tanto el ejercicio de la autonomía reproductiva implica dos cuestiones fundamentales: 1) que existan fuentes de empoderamiento (p.ej. educación sexual, disponibilidad de métodos anticonceptivos, servicios de salud, etc.) o bien, que se trabaje en desaparecer las barreras que impiden el acceso a dichas fuentes y 2) que exista agencia o acción individual y/o colectiva para el aprovechamiento de estas fuentes[11].

Sobre las fuentes que son la primera condición, sin ir muy lejos, sabemos que a pesar de ser las mujeres las más beneficiadas con la disminución en la carencia de servicios de salud (medido con afiliación)[12], las principales causas de muerte siguen siendo prevenibles: entre ellas la violencia y causas relacionadas con la reproducción. Además, el embarazo en niñas y adolescentes es un problema no resuelto y está relacionado –entre otras cosas- con los distintos tipos de violencia experimentados a lo largo de toda la vida[13]. Las encuestas oficiales muestran que 7 de cada 10 mujeres ha enfrentado violencia de género en alguno de los ámbitos de su vida, 1 de cada 2 ha enfrentado algún tipo de violencia por parte de su pareja y 2 de cada 5 han enfrentado violencia sexual[14]. Todo eso, sin mencionar siquiera los Objetivos de Desarrollo Sostenible a los que México se comprometió para la Agenda 2030 sobre disminución de la mortalidad materna[15].

Aunque la segunda condición o agencia, realmente no se puede medir, sabemos que cada vez más adolescentes utilizan métodos anticonceptivos en su primera relación sexual[16]; que una tercera parte de quienes han interrumpido el embarazo en la Ciudad de México viajaron desde distintos estados para acceder a este derecho[17]; que se han formado redes de mujeres para acompañarse a interrumpir el embarazo[18] y que seguimos demandando aborto seguro y maternidad elegida en la movilización política[19].

Si recapitulamos tenemos que: la autonomía reproductiva es una dimensión del empoderamiento que para ejercerse necesita dos condiciones: fuentes y agencia. Históricamente en México, las mujeres han mostrado agencia para el ejercicio de sus derechos, pero el acceso a las fuentes es altamente restringido u obstaculizado a lo largo de toda su vida. Por lo tanto, el ejercicio de la autonomía reproductiva como parte del proceso de empoderamiento de las mujeres en nuestro país ha sido limitado y obstaculizado. No sé ustedes, pero ya no estoy tan segura de que esté funcionando “el impuso de las políticas y programas para lograr una sociedad en donde la mujer participe en igualdad de condiciones a las que tiene el hombre”[20].

De lo que sí estoy segura es que el Indesol – y es verdad que no es la única institución- es el responsable de establecer un puente entre la agencia de la sociedad y las fuentes de empoderamiento y entre sus atribuciones sí está la divulgación y la promoción. O sea que sí, es su responsabilidad cumplir con el objetivo 4 de su propia convocatoria y divulgar temas de salud sexual y reproductiva, incluido el aborto legal y seguro y la Interrupción Legal del Embarazo[21].

Para decir que las mujeres están empoderadas en una sociedad no basta con medir la existencia de las fuentes porque eso no garantiza su utilización. Del mismo modo, la participación comunitaria y la movilización social no bastan para aprovechar una fuente de empoderamiento que no existe. Al final, no importa cómo lo llamemos o si lo abordamos desde enfoques teóricos menos liberales, el verdadero problema es el mismo: el Estado es responsable de garantizar el mayor acceso posible de las mujeres a una vida digna, saludable y libre de violencia. En ese tenor, el Estado mexicano incumple sus obligaciones.

El ejercicio de la autonomía reproductiva será posible solo cuando se hayan procurado las condiciones para que ninguna mujer muera por causas maternas, todas tengan relaciones sexuales consensuadas y nadie tenga un hijo cuando no quiere tenerlo. Siendo así y contrario a lo que algunos piensan, quizás un momento de posesión demoniaca[22] para ciertos funcionarios podría salvar más vidas de las que nos imaginamos…

 

* Karla Flores Celes es Doctorante en Salud Mental Pública por la UNAM, ha profundizado en temas de salud sexual y reproductiva, específicamente aborto y embarazo no intencional. Ha colaborado en distintos proyectos de investigación sobre violencia contra las mujeres e interrupción legal del embarazo en El Colegio de México y el Instituto Nacional de Psiquiatría, donde realizó estudios de posgrado. Tiene experiencia en organizaciones de la sociedad civil que abordan aspectos relacionados con la perspectiva de género, la salud sexual y reproductiva, violencia contra las mujeres y la perspectiva juvenil.

Referencias:

[1] CIEG (2018). Pronunciamiento Paro Internacional de Mujeres 8 de marzo de 2018. Recuperado de aquí.

[2] El obispo de San Sebastián: “El demonio puede meter un gol desde las propias filas. El feminismo se ha hecho un harakiri” (5 de marzo de 2018), Eldiario.es. Recuperado de aquí.

[3] Mattel lanzará una Barbie de Lorena Ochoa y Frida Kahlo

(6 de marzo de 2018). Forbes. Recuperado de aquí.

[4] Redacción. El machismo persiste en México, pero hay avances para combatirlo, dice EPN. (7 de marzo de 2018). Animal Político. Recuperado de aquí.

[5] Redacción. Estados registran 1,640 casos de feminicidio en tres años; Sinaloa, con la tasa más alta en 2017. (21 de enero de 2018) Animal Político. Recuperado de aquí.

[6] Zermeño, Rubén. Titular de Indesol: No tenemos atribuciones para realizar actividades de promoción del aborto. (28 de febrero de 2018). Reporte Índigo. Recuperado de aquí.

[7]Diario oficial de la Federación, 20 de diciembre de 2013. Recuperado de aquí.

[8] Ídem

[9]Narayan-Parker, D. (Ed.). (2005). Measuring empowerment: cross-disciplinary perspectives. World Bank Publications.

[10] Ídem

[11] Ibídem

[12] CONEVAL (2016). Pobreza y género en México: hacia un sistema de indicadores. Síntesis Ejecutiva. Recuperado de aquí.

[13] Ramos Lira, L. (febrero 2018) Violencia y mujeres en México: una mirada a un fenómeno complejo. En Mujer y Sociedad. El Colegio Nacional, Ciudad de México. Recuperado de: http://colnal.mx/events/segundas-jornadas-sociedad-y-mujer

[14] Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2017) Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016. Principales Resultados. Recuperado de aquí.

[15] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2018). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Recuperado de aquí.

[16]INEGI (2015) Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014. Boletín de Prensa 271/15. Recuperado de aquí.

[17] Secretaría de Salud de la Ciudad de México (2018). Información sobre pacientes atendidos en los servicios de ILE en la Ciudad de México. Recuperado de aquí.

[18] Jiménez, Christian. Oaxaqueñas se acompañan en aborto libre y seguro. (7 de marzo de 2018). El Universal. Recuperado de aquí.

[19] Xantomilla, Jessica. Festejarán con marcha el día de la mujer (4 de marzo de 2018) La Jornada. Recuperado de aquí.

[20] Presidencia de la República. Conmemoración del día Internacional de la Mujer. (7 de marzo de 2018). Recuperado de aquí.

[21] Diario Oficial de la Federación, 30 de enero de 2018. Recuperado de aquí.

[22] Eldiario.es (5 de marzo de 2018) Óp. cit.

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