Se busca serie

Lo que antes solía ser un momento de relajación y de escape, ahora se ha convertido en una carga al tener cientos de opciones para elegir qué ver en las distintas plataformas de video streaming. Y hoy ya no podemos culpar a las televisoras por su mala programación.

Por: Dalia Berman (@daliaberman)

 

“Elegir no nos ha hecho más libres sino más paralizados, no más felices sino más insatisfechos”. Barry Schwartz

 

La época favorita del año ha llegado. El termómetro comienza a marcar temperaturas debajo de los 10 grados centígrados y los amantes de las noches de películas en casa tenemos la excusa perfecta.

“Suena bien el plan de salir a cenar, pero con este frío como que se me antoja más quedarme en casa y ver una película”, escribí en un grupo de Whatsapp. Después, me enrollé en la cobija más caliente que pude encontrar y me acomodé en el sillón.  Estaba lista para devorar el catálogo completo de Netflix. Pasaron 30 minutos y lo único que me había devorado era un paquete entero de palomitas con extra mantequilla.

Se estima que una persona pasa alrededor de 20 minutos buscando qué ver en plataformas de video streaming como Netflix, Blim, Amazon Prime, HBO Go, Hulu, entre otras. Un estudio realizado por Ericsson ConsumerLab en 2016 reveló que usuarios estadounidenses pueden pasar hasta aproximadamente 40 minutos buscando contenido. En México, aún no contamos con estudios que brinden cifras exactas, pero me atrevo a decir que no estamos nada lejos de los números estadounidenses. Incluso agregaría que algunos de nosotros, en repetidas ocasiones, ni siquiera logramos encontrar algo que nos deje completamente satisfechos. Por lo que terminamos optando por apagar la plataforma sin haber consumido nada.

Barry Schwartz, psicólogo norteamericano, nos ha hablado sobre esto desde el 2004 en su libro La paradoja de elegir, donde a partir de ejemplos cotidianos sobre el consumo en supermercados y tiendas de ropa, explica cómo es que la saturación de productos a elegir en los diferentes canales de venta, lejos de producirnos placer, nos genera una inmensa ansiedad. De hecho, la mayoría de las veces los humanos nos encontramos paralizados frente a esta gran cantidad de opciones. Como en todo, existen los suertudos que logran decidirse por algo, pero de igual manera no se salvan de sentirse insatisfechos. Siempre terminan pensando que quizá la opción por la que optaron no era la mejor y pudieron haber escogido algo diferente.

Pero, aunque las empresas de video streaming están conscientes de esto y hacen hasta lo imposible para que la experiencia de búsqueda del usuario sea cada vez más sencilla, con algoritmos sofisticados y efectivos, nosotros seguimos de complicaditos.

Al parecer, aunque Netflix nos recomiende una curaduría de contenido especialmente diseñada para nosotros, preferimos seguir buscando durante largos minutos antes de tomar LA decisión.

Hace tan solo algunos años la situación era reconfortante, no teníamos más opción que victimizarnos por la pobre e insípida programación televisiva. En ese entonces se consumía únicamente lo que las televisoras querían, a la hora que ellos lo querían. Ahora las nuevas plataformas nos han hecho vulnerables, su sobreproducción constante de contenidos variados nos hace enfrentarnos día a día a nuestro peor miedo: responsabilizarnos por nuestro propio consumo. Hoy, escoger un contenido representa mucho más que un clic, se ha convertido en toda una responsabilidad.

Porque si bien pasar tanto tiempo buscando es tedioso y frustrante, resulta aún más frustrante el por fin haber tomado una decisión y darse cuenta de que el contenido ganador no cumple con las expectativas. Esta sensación es la misma como cuando decides qué platillo ordenarás en un restaurante después de haber mirado todo el menú al menos unas 3 veces. El platillo sabe bien y cumple, pero al salir del lugar te imaginas que tu comida pudo haber sido aún mejor si hubieras pedido algo distinto.

Lo que sucede es que tanto en el caso del restaurante como en las plataformas de video streaming, el problema no se encuentra realmente en el proceso de búsqueda sino en el resultado.

Cuando nos encontramos en un proceso exhaustivo de una toma de decisión lo que verdaderamente buscamos es la certeza de que lo que escogeremos será nuestra mejor opción. Así, el tiempo que nos tardamos en decidir es directamente proporcional al miedo que tenemos de arrepentirnos sobre nuestra decisión. Y mientras en el restaurante no queda de otra más que pedir algún platillo porque ya tienes al mesero esperándote, cuando estás frente a la pantalla nada ni nadie te presiona. Entonces, la búsqueda se extiende hasta que nos armamos de valor y asumimos la responsabilidad de escoger.

La vida está llena de responsabilidades, sí. Pero nadie quiere que el ver la televisión sea una más de ellas. Lo que antes solía ser un momento de relajación y de escape, ahora se ha convertido en una carga. Hoy, ya no podemos culpar a las televisoras por su mala programación. Con esta nueva manera de consumir contenido audiovisual solo nos queda culparnos a nosotros mismos por haber decidido darle clic a __________ (inserte el contenido más decepcionante que hayan consumido en una plataforma de este tipo).

De acuerdo con un estudio realizado por Netflix en 2016, los mexicanos somos profesionales en “maratonear” series ocupando el séptimo lugar a nivel global de este tipo de consumo. Además, se reportó que el 65 % de los programas más consumidos son series originales de la plataforma.

Es que el sentimiento más reconfortante solamente llega cuando descubrimos una serie maravillosa como _________ (inserte el nombre de una serie que le parezca maravillosa) y sabemos que al menos por un tiempo, estaremos salvados de enfrentarnos al miedo de decidir.

Elegir se nos dificulta, no porque no sepamos hacerlo sino porque no queremos hacerlo. Pasar tantos minutos frente a la pantalla intentando encontrar algo que ver, no sucede ni por la saturación de contenido ni por la falta del mismo, es el reflejo de que no estamos dispuestos a lidiar con la carga de hacer una mala elección.

Por lo pronto, mientras no seamos capaces de responsabilizarnos, solo nos queda pedir recomendaciones y esperar poder culpar a otros en caso de que no resulte como esperábamos.

Así que bienvenidas sean sus sugerencias porque se acercan las vacaciones y yo, busco serie.

 

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(inserte aquí sus recomendaciones)

 

@LexiaGlobal
Referencias:

Schwartz, B. (2004). The paradox of choice: Why more is less. New York: Ecco.

Paulas, R. (2015). What Netflix tells us about decision paralysis. Recuperado de aquí.

Ericsson ConsumerLab. (2016). TV and medio 2016.

El Universal, México sale bueno para devorar series. Recuperado de aquí.

 

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Comentarios

  1. Arturo US

    Gran artículo