Les trans y la batalla de las vocales

“Todes, “les compañeres” y otras palabras han sido modificadas con el fin de hacer visibles a las mujeres y a otras identidades que no encajan en el sistema binario de lo masculino o lo femenino. El uso de la “e” no es más que un grito desesperado para lograr el reconocimiento de aquellos que no son mencionados y por tanto pareciera que no existen; que han tenido que aceptar ser agrupados en clasificaciones actuales que son opresivas y que no describen su realidad.

Por: Paulina Cebada (@paw_cediz)

Buscando en las tendencias del día encontré la desclasificación de la transexualidad como una enfermedad mental, y llamó mi atención un tuit que decía así:

“La organización mundial de la salud retiró al fin la transexualidad de su lista de enfermedades metales. Felicidades COMPAÑERES trans! El colectivo avanza un casillero, pero la lucha no termina hasta que TODES LES LGBT+ tengamos todos los derechos que se nos arrebatan día a día”.

La cantidad de veces que se usa la letra “e” en remplazo de la “o” en diversos tuits para mostrarse inclusivos, me hace pensar en que cada vez son más los grupos que promueven esta nueva forma de escritura, colectivos que buscan poder para exigir derechos y generar un cambio social a través del lenguaje.

Tal vez en este momento te preguntes ¿qué tiene que ver la manifestación que obstaculizaba mi paso con aquellos que tuiteaban palabras con “e”? La respuesta es todo, pues ambos exigen derechos, quieren ser vistos, escuchados y reconocidos.

Entrando al tema de la modificación de las palabras, recordemos el video que se hizo viral de una niña argentina muy convencida de la importancia del lenguaje inclusivo. La menor le cuenta a su madre las numerosas discusiones que ha tenido con maestras y compañeros al respecto y hace énfasis en que hay personas que no se identifican con ser hombres o mujeres, razón por la cual debe hacerse uso de los pronombres “las, los y les” y que algunas palabras pueden modificarse con el uso de la letra “e”, para ser completamente inclusivos.  Cuenta que cuando utiliza estos términos, sus compañeros le piden que deje de hacerlo, señalando que son “palabritas”, a lo cual responde que no son “palabritas” son derechos y que no necesita ser abogada para defender derechos.

Imaginar cómo una niña puede tener esa sensibilidad ante la otredad en un entorno que se resiste a un cambio tan inofensivo en el lenguaje por declararlo inexistente, fuera del código de un lenguaje impuesto que funge como una legislación, me deja sin palabras. Y la pregunta es: ¿por qué no poder decir “les” o “todes” o “compañeres”?

Cuando cambian las palabras quiere decir que ha cambiado nuestra manera de pensar y entender la realidad y su transformación implica una gran responsabilidad, pues estos cambios pueden reconocer, perder, negar o simplificar muchas de las aristas de nuestras vidas.

Entonces el uso de la “e”, de la “x”, el “@”, no es más que un grito desesperado para lograr el reconocimiento de aquellos que no son mencionados y por tanto pareciera que no existen y han tenido que aceptar ser agrupados en clasificaciones actuales que son opresivas y que no describen su realidad. Estamos ante la búsqueda de poder a través del lenguaje inclusivo.

El lenguaje inclusivo trata de evitar el uso del masculino genérico e incorpora recursos como “las, los y les” con el fin de hacer visibles a las mujeres y a otras identidades que no encajan en el sistema binario de lo masculino o lo femenino.

Con estas iniciativas, se busca que la lengua sea un medio para manifestar la identidad propia y exigir la aceptación de la misma, a esto se refería aquella niña argentina cuando decía: “hay algunos y algunas y algunes que no se sienten ni hombres ni mujeres. Y los, las y les trans reclaman eso. Y también las feministas reclaman”.

El lenguaje nos hace amos y esclavos de las palabras como decía Barthes, y ante esto les transexuales buscan romper las cadenas y lograr un reconocimiento de género basado en la autodeterminación, empezando por la forma en la que escriben.

Al final las palabras y el lenguaje recogen lo que somos y en una sociedad como la de México aún estamos años luz de eliminar el machismo y la discriminación que tanto nos daña, que se proyecta a través de las palabras y se materializa en crímenes de odio.

Tan solo el año pasado, Transgender Europe, una organización que visibiliza las problemáticas de las personas transgénero en la sociedad, en su publicación transrespect vs transphobia que realiza un conteo de los asesinatos en contra de esta población en todo el mundo, señaló que México ocupa el segundo lugar en asesinatos de personas trans por tercer año consecutivo.

Confiemos en que nuestra sociedad encuentre un arma en el lenguaje inclusivo, y al momento de preguntarnos si debemos tener miedo a la modificación de las palabras y a la creación de nuevas formas de discurso, estemos convencidos de que no hay nada que temer, porque somos una sociedad que está evolucionando para mejorar y el lenguaje siempre evolucionará con nosotros.

Aprendamos de las nuevas generaciones que se cuestionan cosas tan complejas como la falta de un pronombre que reconozca nuevas identidades, para poder apreciar la diversidad y evitar caer en la trampa de hablar sin reflexionar, cautivados por frases hechas que reproducimos automáticamente tan comunes como un “ehh puto” en un partido de futbol, y que sin notarlo se convierten en balas y cuchillos que lastiman, que dejan cicatrices y que matan.

 

@LexiaGlobal

Close
Comentarios