Mentiras azules y la búsqueda de la verdad

En tiempos de verdades falseadas, la mentira azul muestra formas de conducirse en un mundo lleno de información y emoción, dejando más interrogantes que soluciones. Son justamente estas preguntas que representan una oportunidad para México.

Por: Carlos Gutiérrez (@Nudo_Gordiano_ ‏)

Toda mentira de importancia necesita un detalle circunstancial para ser creída.

Prosper Mérimée

Todos mentimos. A pesar de que dentro de los parámetros éticos y morales la honestidad es ampliamente inculcada especialmente a las niñas y niños. Kang Lee et al expone que, desde los 2 años, si un niño es capaz de mentir bien, es una excelente señal, ya que significa que tendrá un desarrollo óptimo como ser social. La mentira convincente en los niños tiene dos efectos importantes: Por una parte, la capacidad de reconocer que lo que pasa en mi mente es diferente de lo que pasa en la mente de otros (El reconocimiento del yo) y la habilidad de regular acciones y conductas (funcionamiento ejecutivo).

La mentira blanca surge desde los 3 años de vida cuando descubrimos que nadie puede leer nuestras mentes o no “dañamos gravemente” y decimos: ¡qué bonito dibujo!, ¡me encanta tu ropa!, ¡mamá, no fui yo…! etcétera. Aunque parezca mínimo, se expresa el poder sobre quién argumenta y qué se espera recibir o se desea evitar con un comentario así. En el otro extremo, las mentiras negras buscan únicamente el beneficio egoísta, que separa y marca. Como solo una o pocas personas la recrean es muy probable que su verificación sea cuestión de tiempo. Imagine las veces que ha escuchado que alguien se atribuye todo el éxito cuando fue trabajo en equipo

Famosa es la frase adjudicada a Joseph Goebbels, propagandista de la Segunda Guerra Mundial: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, prueba de que es posible, es la existencia de personas que aún defienden esas “verdades” del tercer Reich.

Una mentira azul es el justo medio entre el egoísmo de una mentira negra y la complacencia de una blanca. En términos políticos, representa una falsedad que busca un beneficio para mí o mi colectivo y el descrédito de otro que es oponente. Parte de la premisa que, a mayor número de receptores, más alto el nivel de mentira.

De manera preliminar podría parecernos algo obvio el hecho de la mentira azul en sí, los aspectos benévolos de saber mentir a los que se refiere Lee et al. se vuelven egoístas, una especie de “reconocimiento de yo exacerbado”, a pesar de que cumple su propósito social y responde a una acción, considerando que, desde lo político, en ocasiones, se enmarca en una estrategia.

Un ejemplo de este tipo de mentiras, son las aseveraciones de los excandidatos presidenciales, en materia de seguridad en el primer debate:

“Nuevo León es el único estado que ha bajado el índice delictivo”. Jaime Rodríguez

“Es muy grave la situación de violencia en el país, y no ha funcionado la estrategia que han aplicado tanto el PRI como el PAN (…) hay más de un millón de víctimas de la violencia. Tenemos que hacer todo para conseguir la paz”. López Obrador

“Van ya un millón de víctimas acumuladas solamente en los últimos dos sexenios, no está funcionando la estrategia, la tenemos que cambiar”. Ricardo Anaya

Ninguno mencionó el origen de los datos y en su momento el equipo de Verificado.mx encontró una falsedad y maquillaje en las cifras. No es invención que la inseguridad sea un tema nacional si revisamos la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública ENVIPE 2017 del INEGI donde la población ha modificado sus comportamientos como salir de noche (51%), usar joyas (64.2%) o permitir que sus hijos menores salgan (70.5%). Sin embargo, el valor de las mentiras azules radica en que, los datos duros pasan a segundo plano cuando la falacia apela a un sentimiento colectivo como el hartazgo y la impotencia que conforman una masa crítica que busca espacios.

Otro ejemplo es el presidente Donald Trump, quien para muchos es el exponente de la mentira azul. Durante su campaña presidencial, afirma que Barack Obama era el fundador de ISIS y su cofundadora, Hillary Clinton. Es la prueba de que la afirmación la motiva un interés personal como es desacreditar la campaña de la candidata demócrata y busca difamar a un personaje como Obama.

En México no estamos ajenos a esta ola de post-verdades, considerando que el mexicano vive un presente de acumulación de información indigerible que define nuestro estado actual y que se establece en los malos gobiernos sin transparencia, en la omertá que no concluye con procesos como la Estafa Maestra u Oderbrecht, los miles de desaparecidos y las miles de mujeres que piden justicia ante la impunidad y el patriarcalismo castrante. Basta agregar el cúmulo de fake news y pseudo perfiles “chairos” o “fifís” que generan ruido en un canal de comunicación que se va formando. De acuerdo a Trust Barometer, el 80% de los mexicanos cree que la información falsa es un arma que puede influir en la toma de decisiones.

Las mentiras azules son momentos de crecimiento y construcción de ciudadanía. Los hemos visto con Lupa Ciudadana y Verificado.mx o el reciente Fuistetu.org para la Auditoría Superior de la Federación y el uso del dinero público. Este escenario representa dos cosas: en la era del conocimiento e infobesity la comprobación es posible y cada uno cuenta con un rol potencial para hacer la diferencia.

En LEXIA desde El México que vamos a construir asumimos el compromiso con la realidad social, cultural, económica y política de un país a favor de las libertades, el fortalecimiento de la sociedad civil y la corresponsabilidad en el establecimiento de nuevos paradigmas y oportunidades para crear futuro. Las verdades forjan el espíritu y es una tarea de todos. Sin importar el emisor de una mentira, es preciso fomentar la reflexión y la (auto)crítica para evitar caer en soluciones unidireccionales y dadas como nuevas verdades. Estamos a tiempo.

Como ciudadanos ¿qué podemos hacer nosotros para develar estas mentiras azules?

 

@LEXIAGlobal

Close
Comentarios