¿Odio o convivencia?

Por: Claudia Bravo (@ClauBravo1)

Todos los días somos testigos del odio, la descalificación y la falta de respeto que un sector de la población mexicana demuestra en redes sociales. Cada vez es más complicado dialogar, compartir, debatir, opinar y contrastar ideas, y cualquier fenómeno sirve para acentuar mucho más ese enojo en el que este grupo parece estar sumergido; se presenta a manera de discriminación, racismo, exclusión, clasismo, etc.

Así lo vivimos hace unos días, cuando la caravana migrante comenzó su trayecto con la finalidad de intentar cruzar la frontera sur de México. Leímos todo tipo de comentarios ofensivos sobre el tema:

“El gobierno debería deportarlos, entraron ilegalmente al país, es una burla #Noalacaravanamigrante”.

“#Noalacaravanamigrante los supuestos “migrantes” vienen ondeando banderas, cantando himnos, profanando el suelo mexicano, no lo permitas. LA PATRIA ES PRIMERO” .

“Nadie les dijo que invadieran México, si se mueren mejor, solo les ponen cal para eso del olor y a la basura o a la orilla de la carretera, ni valen nada, son una plaga inservible”.

“¿Qué espera el gobierno de México para usar la fuerza y repeler a los invasores hondureños?, violentan la soberanía y agreden a ciudadanos mexicanos en nuestro propio país #Fuerahondureños”.

“Es increíble cómo un grupo de personas logran burlar y atacar nuestra soberanía, lo que acontece en la frontera sur ¡ES INADMISIBLE! ¡Asegure la frontera sur, señor presidente @EPN @SEGOB_mx”.

Estas actitudes se pueden explicar por el prevaleciente individualismo que predomina entre los mexicanos. De acuerdo con el estudio “El mexicano hoy, igual de liberal pero más salvaje”, realizado por LEXIA en conjunto con GAUSSC, se encontró que los mexicanos creen en sí mismos y en sus familias más que en el país donde viven. No existe preocupación por el otro, por el que no es tan cercano, por aquel que no es conocido.

El estudio señala que “en este entorno, cada quien se busca la vida como puede y el altruismo y solidaridad frente a las tragedias son solamente un paréntesis en la lucha “de cada quien para su santo”.

Ante este panorama, la caravana migrante logró mostrar esta parte de la sociedad egoísta, racista y xenófoba que existe en México; miles de comentarios en redes sociales atacaron a los centroamericanos que intentaban cruzar, pero pocos se escandalizan por las causas que generan el fenómeno migratorio.

La caravana migrante estaba integrada en un inicio por aproximadamente 4 mil personas, las cuales salieron de Honduras por una serie de problemáticas que los orillan a abandonar su país, como sucede con los 135 mil mexicanos que emigran aproximadamente cada año a Estados Unidos.

La violencia e inseguridad es la principal razón por la que los hondureños deciden salir de su país, El Salvador y Honduras son los dos países con más muertes violentas sin estar en guerra (43.6 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2017, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras). Crisis económica y falta de empleos es otra de las causas; la pobreza y la desigualdad en Honduras es la cotidianidad en el país.

De acuerdo con la última encuesta permanente de hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadística de Honduras en 2017, el 56 por ciento de la población económicamente activa vive en el subempleo, es decir, cuentan con un trabajo mayoritariamente de las industrias de construcción y de maquila cuyo sueldo no permite cubrir las necesidades básicas, y el 6.7 por ciento de la población está desempleada, por lo tanto, el 62.7 por ciento de la población total padece problemas graves de empleo

La violencia doméstica y abusos contra mujeres es otra razón por las que ciudadanas hondureñas huyen de su país. De acuerdo con el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, 11 mujeres son asesinadas diariamente en el país, el 27 por ciento de las hondureñas ha sufrido violencia doméstica alguna vez en su vida y el 90 por ciento de los casos sigue impune.

Estas son las principales razones por las que cientos de hondureños decidan abandonar su país de origen y buscar nuevas oportunidades en otro lugar. Sus problemáticas son tan cercanas como las que se padecen en México y tal vez sea pertinente reflexionar, espejearse en la comunidad hondureña y ser mucho más empáticos con sus causas.

Desde el ámbito institucional, es claro que, en México, como en cualquier país, hay reglas y leyes que se deben acatar a fin de garantizar el orden y la soberanía, sin embargo, es igual de relevante que primero se garantice el tránsito seguro a cualquier habitante del mundo, sin riesgos y fuera de peligros. Emigrar es un derecho humano, tal como lo señala la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas en su Artículo 13, que indica que toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

En México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos también apunta que “toda persona extranjera cuya vida corra peligro en su país de origenpuede solicitar refugio por razones humanitarias, siempre y cuando cumpla con los requisitos que determina la ley en la materia”. Por lo tanto, siempre se debe privilegiar el respeto y trato humano sobre la cerrazón, el egoísmo, la fuerza y la violencia.

Es necesario que gobierno y sociedad asuman el tema de la migración no como un problema sino como una realidad que ocurre todos los días, se acepte de este modo y se planteen soluciones y compromisos serios sobre el gran desafío que implica la aceptación, ingreso, integración y convivencia de sociedades diferentes.

 

@LexiaGlobal

 

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