ROMA y las nuevas formas de consumo de contenidos

La polémica que ha causado la película de Alfonso Cuarón, parte de la decisión de tener como principal ventana de exposición una plataforma digital en una industria en la que regularmente reina el cine. Las reglas del juego en el modelo tradicional han cambiado y ahora los cines deben adaptarse a ellas.

Al Ries y Jack Trout escribían en su libro 22 leyes inmutables del marketing: “Si no puede ser el primero en una categoría, cree una nueva en la que pueda ser el primero”.

Y a pesar de que Cuarón no creó otra categoría, junto con ROMA, está logrando cambiar las reglas del juego en la industria audiovisual y de entretenimiento, posicionándose como un jugador disruptivo e innovador en su categoría.

La polémica que ha causado ROMA, parte de la decisión de tener como principal ventana de exposición una plataforma digital en una industria en la que regularmente reina el cine. Las reglas del juego en el modelo tradicional dictan que una película debe tener un estreno exclusivo en cines para después seguir con el resto de las ventanas de distribución y pueden pasar años para que las plataformas de streaming accedan a distribuir este contenido.

Esta decisión podría empujar a Cinépolis y Cinemex a adaptarse, evolucionar y agudizar habilidades ante Netflix, un modelo de negocio que está siendo sumamente atractivo y exitoso en el mercado mexicano.

Sin embargo, ante la presión del mismo Cuarón, que en sus redes sociales se lamentó de que la película contara con menos salas de exhibición que en otras partes del mundo, Cinépolis lanzó un comunicado en donde se aferra a las reglas del modelo tradicional y culpa a Netflix de falta de flexibilidad al no aceptar darles una ventana de exclusividad de 90 días, perdiendo la oportunidad de sumarse al éxito de este contenido.

La pregunta en este caso es ¿qué vale más, atender la demanda de un público dispuesto a disfrutar del contenido en pantalla grande o asegurar una “ventana de exclusividad”?

Cuarón declaró en una entrevista para el diario online El mundo: “Netflix me ofrecía la posibilidad de exhibir en todo el mundo una película tan peculiar como ésta: de habla no inglesa, en blanco y negro y sin actores conocidos”.

El director mexicano lo tiene claro, quiere alcanzar a la mayor audiencia posible y para eso está echando mano tanto de la plataforma digital como de las proyecciones en pantalla grande. Incluso, hace unos días, publicó en su cuenta de Twitter que ROMA tendrá un cine móvil.

Comprende que, en el último año, el consumo de películas en canales digitales incrementó un 16% y que esto se debe a que los usuarios han encontrado en las plataformas digitales alternativas de contenido creativo y relevante, de consumo inmediato y en cualquier parte. No cabe duda de que ROMA encuentra en Netflix el perfecto aliado para amplificar su impacto a nivel mundial.

Netflix no sólo se está robado el corazón de los usuarios, también el de directores y productores que entienden los gustos e intereses de la audiencia actual, usuarios que se caracterizan por ser MultiScreen, es decir, que consumen contenido a través de diferentes plataformas, muchas veces, sin darse cuenta o detenerse a pensarlo.

Entendiendo este hábito, ROMA se posiciona en varias “ventanas” de exposición casi simultáneas, lo que le permite al usuario seleccionar la de su preferencia. Las cadenas de cine mexicanas perdieron la oportunidad de insertarse en este ecosistema, donde los receptores de contenido ahora son servuctores (término referido a la capacidad que tienen las audiencias de incidir en los contenidos que generan los medios y publishers, así como los consumidores ahora son prosumidores).  

ROMA será multipremiada (ya lo está siendo) por su historia, su fotografía, el cuidado de los detalles que la colocan en época y reviven los recuerdos más enraizados de sus espectadores. También por dar luz a un tema tan normalizado y menospreciado en México como es el de las empleadas domésticas, su vulnerabilidad, la discriminación que viven, la violencia de género que sufren y la necesidad de reconocer sus derechos y el rol tan importante que juegan para muchas familias. Sin duda es una película que hay que ver por muchas razones: añoranza, curiosidad, mexicanidad, consciencia social, apreciación del arte, etc. y una de esas razones, para los aficionados a observar el comportamiento de las audiencias, es por ser disruptiva y pionera en contenido digital dentro de la industria cinematográfica, logrando conectar con las nuevas formas de consumir contenidos.

Para mí, es una película que vale la pena ver en pantalla grande, dejar que su fotografía y audio te absorban y se te meta hasta los huesos. Afortunadamente, pude hacerlo y la disfruté en compañía de casi 3,000 personas en una de esas proyecciones especiales en que todo lo recaudado en entradas se donó a una causa muy de la Ciudad de México: la reconstrucción tras el sismo del #19S. Sin embargo, espero con ansias disfrutarla en la comodidad e intimidad de mi casa, donde estoy segura de que encontraré nuevas cosas que apreciar y reflexionar, y donde podré compartirla en cercanía de mí familia. Para mí, como para muchos, no hay conflicto, es un contenido que vale la pena consumir en todas las plataformas y ventanas de exhibición que tenga. No se la pierdan en Netflix, partir del viernes 14 de diciembre.

 

@LEXIAGlobal

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