Año Nuevo ¿presupuesto nuevo?

¿Qué nos espera a los mexicanos este 2019 por parte del Gobierno federal? En este artículo presentamos algunas reflexiones.

Por Liliana Ruiz (@liliana_ruzi) y Alejandro García (@myosus)

Entre posadas, fiestas decembrinas y tiempos sumamente ajustados, se presentó y aprobó en el Congreso el primer paquete económico del presidente Andrés Manuel López Obrador. Un paquete atípico, que ha sido esperado por muchos esperando entender la ruta de la política de ingresos, gasto y endeudamiento de la nueva administración.

¿Qué nos espera a los mexicanos este 2019 por parte del Gobierno federal?  En este artículo presentamos algunas reflexiones al respecto.

1) Es importante señalar que, si bien este paquete económico es meramente un plan y por ello, no se puede garantizar que se cumpla, existe un cambio importante que lo hace una propuesta más creíble que las del pasado: la estimación de los ingresos. Considerando que venimos de un periodo de subestimación recurrente y sistemática de los ingresos, en este presupuesto se planteó un nivel más realista en relación a lo observado en años anteriores.

Derivado de lo anterior, para este 2019 no se esperan ingresos excedentes tan altos, es decir, hay una bolsa de recursos menor para financiar sobreejercicios de gasto durante el año. Sin embargo, aún quedan otras bolsas. Las adecuaciones presupuestarias seguirán ocurriendo porque no se modificaron ni la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) ni su Reglamento, lo cual hubiera sido deseable para regularlas mejor y ponerles más candados de transparencia y rendición de cuentas, especialmente si se trata de rubros sensibles. La Secretaría de Hacienda continúa como juez y parte para modificar el presupuesto mientras que el Congreso tiene un rol desdibujado.

La obtención de mayores recursos por endeudamiento público también continúa siendo otra fuente de ingresos adicionales durante el ejercicio. En este sentido, hay que decir que lo que preocupa no es que se modifique el presupuesto, ya que durante el año la situación puede requerir cambios, sino que no se rindan cuentas de estas modificaciones y de cómo se va a gastar nuestro dinero. En diversos países para poder modificar el presupuesto es necesario solicitar permiso y justificar dichos cambios nuevamente ante el Congreso, por medio de Presupuestos suplementarios (Canadá, Francia, Alemania, España, Japón, Corea, entre otros).

2) La situación en la que se reciben las finanzas públicas no es sana: hay un espacio fiscal limitado y poco margen de maniobra para gastar. Un tema importante que no se menciona lo suficiente. Ocho años de endeudarnos para completar el gasto del sector público y además pagar los intereses de la deuda pusieron a las finanzas públicas pendiendo de alfileres.

Para este 2019 se espera que el costo financiero de la deuda sea de 3% del PIB, mientras que en 2018 se estima cierre en 2.7% del PIB. Este pago, elevado y forzoso, desplaza recursos para rubros prioritarios como salud, educación e inversión.

El costo de tener deuda pública ha ido creciendo a una tasa anual arriba de 10% real, y se espera continúe creciendo[1]. Este año se estima que crezca 14.4% real respecto a lo estimado para 2018. Si esto continúa, para cuando acabe esta administración lo que pagamos de intereses se duplicará. En lugar de pagar 749 mil millones de pesos de intereses, se pagarían 1 billón 467 mil millones de pesos para 2024.

El paquete económico de 2019 plantea ir mejorando la situación y generar recursos suficientes para hacer frente al gasto y por lo menos, contar con recursos para pagar una tercera parte de los intereses de la deuda, sin recurrir a mayor endeudamiento. Aun así, tendrán que pagarse con endeudamiento las dos terceras partes faltantes de los intereses. A diferencia de la administración anterior, esto se plantea lograr con recortes y no con ingresos extraordinarios provenientes del Banco Central.

3) Quizás lo más relevante del paquete económico 2019 es lo que falta por verse. Estos son algunos de los puntos a los que pondremos atención durante el año que inicia:

  • Los nuevos programas propuestos para mejorar las circunstancias y oportunidades de ciertos grupos de la población. Un ejemplo son “Jóvenes Construyendo el Futuro” al que se le asignan 44.3 mil millones de pesos y “Sembrando Vida” al que se le asignan 15 mil millones de pesos. Sin embargo, estos programas se aprobaron en partidas provisionales que no explican en qué rubros específicos se planea gastar los recursos y sin contar con lineamientos o reglas de operación que regulen su funcionamiento.

Para evitar mal gasto y mal uso de los recursos públicos es necesario que estos programas cuenten con un diagnóstico público adecuado y con claridad del resultado buscado, beneficiarios, criterios de asignación de los subsidios, padrones de beneficiarios adecuados, entre otros. Además, tendrían que estar sujetos a evaluación de sus resultados e impacto en los grupos que pretenden apoyar.

Debido a que estos serán programas de entrega de subsidios es imperante (más que necesario), que se blinde su operación contra el control político. Se debe asegurar que el padrón de beneficiarios y la entrega de dinero se realicen con fines y criterios de política pública y no de politiquerías.

  • Aunque el paquete económico 2019 estableció recortes a rubros de gasto administrativo que tradicionalmente presentan sobrejercicios, como “subcontratación de servicios con terceros”, y “viáticos y servicios de traslado”, la metodología para disminuir el gasto no fue pública.

No se está garantizado que los recortes propicien eficiencia en el gasto público. Tampoco queda claro que sólo se hayan recortado los gastos superfluos y excesivos. Será fundamental estar atentos para revisar que estos recortes no tengan repercusiones en la provisión de servicios a la población y el cumplimiento de nuestros derechos.

Este presupuesto es el primero de cinco que están por venir y es indispensable que exista una visión de más largo plazo… que el plazo electoral. Para que la discusión presupuestaria sea más que ruido, dimes y diretes, necesitamos una voz autorizada, apartidista y confiable en los temas de finanzas públicas. Dicha voz estuvo ausente en este primer paquete económico. Hacemos un llamado para que se fortalezca al Centro de Estudios de Finanzas Públicas del Congreso, a fin de que funcione como un verdadero #ConsejoFiscalQueCuente. Ahora que estamos con los propósitos de año, pongámonos la meta de fortalecer la discusión presupuestaria, generando contrapesos, para que nuestras finanzas públicas, cada vez más, se basen en propuestas sustentadas y no en ocurrencias.

* Alejandro García es economista por el ITAM e investigador del programa de gasto público y rendición de cuentas de México Evalúa. Liliana Ruiz es economista por la Universidad Iberoamericana, maestra en políticas públicas por la Universidad de Chicago e investigadora del programa de gasto público y rendición de cuentas de México Evalúa.

[1] Incremento de la tasa de intereses de la Reserva Federal de Estados Unidos de América, además del incremento de la tasa del CETE y un incremento del riesgo país, por mencionar algunos. A esto se suma que el monto de deuda continúa en incremento.

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