La dura realidad de quienes vuelven a Mosul

La destrucción de edificios e infraestructuras hace que las familias que vuelven a Mosul se vean obligadas a vivir en edificios en ruinas y sin acceso a agua limpia, electricidad o atención médica.

Los ciudadanos que están regresando a Mosul y a sus alrededores se han encontrado con un panorama en el que las ciudades se hallan completamente destrozadas y en el que muchas de las casas están llenas de explosivos, de elementos sin detonar y de bombas trampa. La destrucción de edificios e infraestructuras hace que las familias que vuelven, especialmente a la zona oeste de la ciudad, se vean obligadas a vivir en edificios en ruinas y en vecindarios donde prácticamente no tienen acceso a agua limpia, electricidad o atención médica.

“Los casos que vemos en nuestras instalaciones médicas son un claro reflejo de las condiciones de vida que hay el exterior”, asegura Myriam Burger, coordinadora de proyectos de MSF en la zona oeste de Mosul, donde a principios de este año tuvo lugar una feroz batalla entre el autoproclamado Estado Islámico y las fuerzas Iraquíes de la coalición. “Hasta hace poco atendíamos mayoritariamente a pacientes con heridas de guerra, pero ahora que la gente ha comenzado a volver a sus casas. Lo que estamos percibiendo es un aumento en el número de casos de infecciones intestinales, causadas por beber agua sucia, y de intoxicaciones alimenticias, la mayoría de ellas debidas a la falta de electricidad y de gas para cocinar y conservar la comida. Además, muchos niños están desarrollando erupciones y otros problemas en la piel, lo cual se debe principalmente a la falta de higiene y al hecho de que juegan en las aguas residuales que hay alrededor de las tuberías rotas”.

En estos últimos días, dos adolescentes de una familia de cinco personas murieron cuando trataban de mover una bomba trampa que había sido colocada en el salón de su casa, al oeste de Mosul. En otro punto de esta misma ciudad, un niño murió al recoger un juguete lleno de explosivos. Su hermano resultó herido. La familia de estos chicos acababa de regresar a casa, una vez terminada la guerra en esta zona de Mosul.

Los equipos de MSF también están tratando a un número cada vez mayor de pacientes que presentan picaduras de escorpión y mordeduras de serpientes. Esto se debe a que muchas de las casas a las que vuelven las familias tienen las tuberías rotas o las fosas sépticas estropeadas, lo que permite a animales e insectos esconderse en ellas. Además, los especialistas están tratando a un alto número de niños que han sufrido traumatismos al caerse desde los tejados de las casas.

Acceso limitado a atención sanitaria

El acceso a los servicios médicos sigue siendo muy limitado, ya que muchos centros de salud y hospitales fueron destruidos, y las carreteras y puentes están en tan mal estado que no pueden ser utilizados para el desplazamiento. Aquellos que necesitan de atención médica a menudo tienen que posponer su viaje, provocando que problemas de salud que en un principio son menores acaben agravándose y lleguen a poner en peligro sus vidas. Además, las pocas ambulancias que continúan operativas se enfrentan a grandes retrasos, pues suelen quedarse atrapadas en medio del tráfico y muchas veces tienen que optar por tomar largos desvíos.

“El tan ansiado regreso a casa se está tornando amargo para muchas personas, pues se están enfrentando a niveles desalentadores de destrucción y están abocados a vivir en una miseria que parece interminable”, sostiene Burger. La gente, que ya está agotada por tantos años de violencia en Irak, tiene que superar ahora otro enorme obstáculo. Tienen necesidad de retomar sus vidas lo antes posible, pero aún están muy lejos de poder hacerlo con unas condiciones mínimas”.

Pese a todas las dificultades, las tiendas y comercios de Mosul están reabriendo poco a poco, incluidos los que se encuentran en edificios medio destrozados. Los camiones de cemento comienzan a tomar presencia en la calles y los vecinos trabajan juntos para reconstruir sus vecindario; casa por casa.

MSF en Mosul y en Irak

El hospital de Médicos Sin Fronteras en el oeste de Mosul abrió en junio de este año. Desde ese momento, proporcionó cirugía para heridas de guerra y de emergencia, atención postoperatoria a corto plazo, apoyo a la maternidad. Disponía de una unidad de urgencias y de una enorme sala para llevar a cabo triajes en momentos de afluencia masiva de pacientes. Cuando terminaron los combates, los profesionales de MSF pasaron a dedicarse principalmente a la atención materna y a la pediatría, a la vez que seguían atendiendo a los pacientes que necesitasen cirugía.

MSF también proporciona apoyo médico en otras partes de Irak; en concreto en Zummar, Qayyarah, Kirkuk, Dohuk, Tikrit, Sulaymaniyah, Diyala, Babylon y en los campamentos del noroeste de Nínive, donde se alojan personas desplazadas por los enfrentamientos en esta región.

Médicos Sin Fronteras ofrece asistencia médica neutral e imparcial a todos los pacientes, independientemente de su raza, religión, género o afiliación política. Para garantizar la independencia de la organización, MSF no acepta financiación de ningún organismo gubernamental o internacional para sus programas en Irak. Sus recursos económicos provienen únicamente de las donaciones privadas de sus socios y colaboradores de todo el mundo.

 

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