Qué bueno que no nos han olvidado (parte 3)

Médicos Sin Fronteras interviene en 11 comunidades de Guerrero cuyos servicios médicos se han visto afectados por el conflicto territorial entre grupos criminales. Esta es la tercera parte de una serie de tres textos con testimonios sobre la violencia que amenaza con destruir su tejido social.

Ivana Cervín y Laura Moreno, quienes participan en las actividades de salud mental de las clínicas móviles de MSF en Guerrero, explican sus impresiones sobre su trabajo y la población que atienden.

Vecinos de una población de Guerrero esperan a ser vistos por los médicos y psicólogos de MSF, durante una clínica móvil. Los equipos de MSF visitan las comunidades un mínimo de una vez por mes. Foto: Juan Carlos Tomasi

Ivana Cervín Marín, de 27 años, es psicóloga en uno de los equipos de MSF que visita poblaciones de Guerrero en sus clínicas móviles.

Guerrero hace que te des cuenta de que vives una realidad alterna, que la ciudad de México es una burbuja de irrealidad. La realidad es esto, es aquí, es esta situación, es un Guerrero que, castigado históricamente, ante una nueva amenaza ha dicho hasta aquí. La gente, por supuesto, ha tenido que adaptarse a esta nueva situación, a esta nueva amenaza: se vuelven agresivos o violentos y sufren mucho por ello, pero es una respuesta de adaptación a este nuevo entorno. Ante los más violentos, les preguntamos si creen que tienen otra opción y si quieren intentar esa otra opción. Si es que sí, lo intentamos, si es que no, pues no. Hemos visto de todo: hijos desaparecidos, secuestros, torturas, violencia sexual, violencia sexual con menores, embarazos en menores, secuestros, muchos niños expuestos a traumas. Recuerdo un niño, de unos seis años, abuelo asesinado por el narco; regresan, encañonan al papá y a la mamá, sufre estrés postraumático. Mejora algo, pero vuelven por el padre otra vez, se reactivan todos los síntomas, torturan al padre de nuevo, con cables, etc. El chico tiene evitación, hipervigilancia, ansiedad, llantos súbitos, irrefrenable… Y, pues.

Por otro lado, está la violencia institucional, el abandono de las escuelas, de los maestros, la falta de estímulos, pese a que en muchas poblaciones los maestros son los que consiguen en buena parte que el tejido social no acabe de romperse, el trabajo que hacen es importantísimo. También trabajamos con ellos, para ayudarlos y capacitarlos en inteligencia emocional, que se apoyen entre ellos, que tejan redes de apoyo.

La población en Guerrero es muy agradecida. Como vamos solo una vez al mes, cuando regresamos a algún sitio, nos dicen ‘qué bueno que no nos han olvidado’, porque así se sienten, olvidados.

Los psicólogos de MSF lidian con una población traumatizada por el aislamiento, el conflicto y la impotencia. La violencia, violencia sexual incluida, tiene un coste elevado en la salud mental de los pacientes atendidos por MSF. Foto: Juan Carlos Tomasi

Laura Moreno, de 32 años, es madrileña. Gestora de Actividades de Salud Mental en Guerrero. “La población de Guerrero es muy beligerante, muy luchadora, ultrarresistente, pero si persisten el miedo y la violencia, se puede acabar rompiendo”.

En Guerrero hacemos salud primaria mental, individual, grupal y psicosocial, para redinamizar actividades, para dotar de mecanismos de afrontamiento. Esto es un reto, porque nuestras visitas, en un contexto volátil, son mensuales. Las consultas individuales, es cuestión de abrirlas y cerrarlas cuanto antes. Por eso mismo, aunque sí intentamos darles todo el seguimiento posible. Hay también otros retos, que nuestras visitas coincidan con épocas de siembra o con el día que reciben ayudas y tienen que ir a cobrar. Hemos llevado a cabo 1,270 consultas en 2017. Hemos visto a gente con familiares asesinados, con familiares víctimas de reclutamiento forzado en bandas criminales, amenazas y castigos ejemplarizantes. La población de Guerrero es muy beligerante, muy luchadora, ultrarresistente, pero esta situación, si persiste el miedo y la violencia, se puede acabar rompiendo. De ahí la importancia de dotarles de mecanismos para gestionar las emociones en esta situación de incertidumbre y violencia.

También nos preocupan mucho los pacientes psiquiátricos graves. La situación de aislamiento en las poblaciones también tiene repercusiones enormes, los pacientes en estos casos son muy vulnerables.

Algunos de los vecinos atendidos por MSF llegan a las clínicas móviles después de caminatas o de viajes en burro o mulo de varias horas. Foto: Juan Carlos Tomasi

 

 

@MSF_Mexico

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